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Hernán Otero CONICET /
IEHS (Tandil, Argentina) CENA
(París)
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El asociacionismo étnico constituye un tema importante en los estudios migratorios por su vinculación con cuatro debates sustantivos: a) la continuidad/ruptura entre las formas asociativas premigratorias y las desarrolladas en los países receptores; b) su percepción como lugares de control social, de sociabilidad cultural y política (en su doble vertiente de espacio de emergencia de una cultura democrática y de participación política alternativa a las vías formales como el voto); c) el conflicto entre instituciones étnicas y de clase; d) su rol de indicador de la integración de los migrantes en el debate clásico entre las teorías del Pluralismo Cultural y el Crisol de Razas. Para esta última vía, tributaria de la sociología norteamericana, las asociaciones voluntarias constituyen tanto un indicador de la asimilación estructural informal de los inmigrantes como -desde una perspectiva pluralista- un espacio de conformación de identidades de los grupos migratorios. [1]
Partiendo de este contexto, el presente estudio [2] busca subsanar la ausencia de trabajos sobre el grupo francés a partir del análisis de fuentes, tanto estadísticas como diplomáticas, no utilizadas hasta el presente en los estudios sobre asociacionismo. [3] El uso de fuentes nuevas permitirá completar el modelo -que de aquí en más denominaremos "endógeno"- desarrollado por Samuel Baily a partir de los libros de actas y de los registros de socios. Las ventajas de este modelo son bien conocidas como así también sus límites, sintetizados en la noción de "cápsula étnica" propuesta por Hilda Sábato. Según esta metáfora, el recorte metodológico derivado de la documentación interna de las asociaciones aislaría artificialmente a los inmigrantes que las componen del resto de la sociedad y suministraría, de tal suerte, una imagen sesgada de la filiación comunitaria. [4] Si bien las fuentes cuantitativas presentan también problemas considerables, permiten acercarnos a un aspecto esencial: la evaluación de lo que llamaremos núcleo étnico, definido como la proporción de personas que, dentro de un agregado estadístico indiferenciado (por ejemplo, la "población francesa"), forma parte de las sociedades de la comunidad migratoria. Proponemos, en tal sentido, que el núcleo étnico constituye una forma de medición complementaria de otros indicadores estadísticos de la integración migratoria, como la exogamia y la segregación espacial.
A diferencia del modelo endógeno, la perspectiva aquí retenida permite acercarnos también al entramado asociativo visto como un todo y percibir los "puentes" que vinculan a las asociaciones entre sí, como así también los diferenciales espaciales, los cambios de largo plazo y los procesos de disolución, poco considerados por el Pluralismo Cultural. Para ello se presentará una tipología de las asociaciones étnicas francesas; algunos problemas generales a todas ellas (composición social, inserción espacial, funciones patrióticas); la evolución del núcleo étnico; y las razones de la fragilización del tejido asociativo de la comunidad.
La elección de un enfoque predominante exógeno se debe, ante todo, a la necesidad de superar la escasez de fuentes propias del modelo endógeno, ya que los repositorios de base no cuentan con libros de actas. En sentido análogo, las listas de socios disponibles son escasas y dispersas. Esta limitación heurística impide profundizar en algunos temas claves del segundo modelo como los tipos, características, estrategias y conflictos internos de las dirigencias étnicas, los discursos identitarios producidos, las formas de surgimiento de las asociaciones, etc., aspectos que, a pesar de su interés, serán considerados aquí, desde el punto de vista metodológico, como "cajas negras". Segunda aclaración importante: la ausencia de estudios sobre el grupo francés y la consecuente necesidad de recrear un panorama de conjunto, nos obligarán a priorizar un enfoque comparativo intra-casos (entre tipos de asociaciones y entre marcos geográficos y cronológicos). Por razones de espacio, el análisis de las semejanzas y diferencias entre las asociaciones francesas y las de otros colectivos étnicos, y entre las asociaciones francesas de Argentina y las del país de origen, no ocuparán un lugar central en este estudio. [5]
Asociaciones étnicas francesas: una tipología
El asociacionismo francés se caracterizó, ante todo, por la variedad de sus instituciones, las que -por otra parte- no resultan sencillas de clasificar. A ello se suma la fugaz existencia de muchos agrupamientos, los procesos de separación y de fusión, y la errática referencia de las fuentes. Con todo, es posible diferenciar cinco tipos de sociedades: de protección a los inmigrantes y de beneficencia; de socorros mutuos; recreativas y culturales; militares; regionales. La claridad de esta clasificación es sólo aparente ya que, como veremos, todas ellas desempeñaban múltiples funciones que impiden su encorsetamiento exclusivo en alguna de esas categorías. [6]
Sociedades de protección a los inmigrantes y de beneficencia
Los abusos (violación de contratos, estafas, violencia, etc.) contra los inmigrantes fueron una preocupación constante del gobierno francés y dieron lugar a reiteradas quejas de los agentes diplomáticos. [7] En ese contexto, la defensa de los migrantes y la necesidad de brindarles ayuda en su instalación inicial favorecieron la emergencia de organismos privados, entre los que se destacó la Société de Protection aux Immigrants Français, fundada el 15 de mayo de 1884 por Clémence Malaurie. [8] La sociedad, que procuraba también trabajo a los inmigrantes, pronto extendió sus servicios a los belgas y suizos franco-parlantes. Su accionar permitía reducir los pedidos de ayuda dirigidos al consulado, razón por la cual éste le atribuía una "débil suscripción" (sic). [9] En 1893, la sociedad pasó a llamarse Société de Protection et de Secours aux Français, amplió sus funciones, y se orientó hacia la beneficencia, convirtiéndose, en 1902, en la Société Française de Bienfaisance, la segunda más importante de la capital del país.
La singularidad más notable del asociacionismo francés en este rubro fue sin duda la Caisse Française de Rapatriement du Río de la Plata, fundada en 1878 como anexo del Club Français de l'Union con el objetivo de ayudar a los inmigrantes carentes de recursos a retornar a Francia. [10] Su singularidad radicó en que fue la única institución de este tipo desarrollada por las comunidades francesas en el exterior, si bien, fuera del caso argentino, sus funciones eran cumplidas por otro tipo de asociaciones, en particular las de socorros mutuos. Los recursos de la Caisse provenían de las contribuciones de socios, benefactores y otras asociaciones francesas y, sobre todo, de las concesiones realizadas por las compañías francesas de navegación (reducción del 50% del precio del pasaje), práctica también llevada a cabo por las compañías españolas en beneficio de las mutuales de ese origen. El carácter privado de este tipo de iniciativas resalta la escasa ayuda aportada por los consulados que, en caso de demandas, debían iniciar un complejo trámite ante las autoridades del país de origen, la mayoría de las veces sin éxito, no sólo por la falta de partidas destinadas a tal fin en los consulados, sino también por una concepción según la cual "los interesados perdieron todo derecho a la ayuda de la madre patria por no haber tenido al expatriarse, más que la ambición de hacer fortuna (...) y por no haber participado más en las contribuciones al país". [11] La prescindencia del Estado francés fue una constante, ya que ninguna de las demandas de subvención realizadas por la Caisse tuvo éxito. [12] La progresiva pérdida de funciones de la institución derivó de dos factores concurrentes: la reducción del número de socios y benefactores (que pasó de 220 en 1928 a 78 en 1941) y el fin de las concesiones de las compañías de navegación. [13]
Si bien existieron sociedades de beneficencia en otros lugares del país, en particular Rosario, [14] las más significativas fueron las creadas en la capital, donde se destacaron la Société Philantropique Française du Río de la Plata y la Société Française de Bienfaisance (1884). La primera de ellas, sin lugar a dudas la más importante, fue fundada por el cónsul general de Francia, Jean Baptiste Washington de Mendeville, y otros 35 residentes, el 17 de setiembre de 1832. Más allá de momentos difíciles, asociados a las periódicas crisis de la economía argentina pero también en ocasiones a conflictos internos, la sociedad fue plasmando importantes realizaciones, entre las que se destacó el Hôpital Français. Creado en 1845 -lo que lo convirtió en el tercer hospital francés en el exterior más antiguo del mundo-, fue dotado de un nuevo edificio (sede actual de Rioja 951) en 1887, gracias a una donación del empresario alsaciano Émile Bieckert. [15] La sociedad, que sostenía asimismo un asilo de ancianos, un asilo nocturno y el seguro de ayuda para las familias, contó entre sus presidentes a figuras claves de la comunidad como Antoine Cambacéres, Jules Portalis, León Rigolleau y Jean Pierre Passicot. [16] Reconocida por el Ministère des Affaires Étrangères como de carácter "legal" y de "utilidad pública" en 1885, [17] la sociedad organizaba asimismo una lotería anual y fiestas -como la de Saint Cloud desde inicios de la década del ochenta- para financiar sus actividades, y colaboraba con otras instituciones como la Caisse de Rapatriement, ejemplo adicional -entre muchos - de la polifuncionalidad y del grado de interconexión entre las asociaciones.
La Société Française de Bienfaisance, por su parte, patrocinó el Orphelinat Français para niñas (1867), administrado por la Société des Dames de la Providence [18] . En 1902, inauguró un refugio donde podían ser hospitalizadas 30 mujeres y 40 hombres. Para esa fecha, distribuía además socorro en especies (bonos de pan y carne), daba trabajo y promovía la creación de una casa de retiro para ancianos, un orfanato para niños, escuelas francesas y guarderías para niños de obreros. [19]
Las dos poderosas asociaciones de beneficencia pronto rivalizaron entre sí, arrastrando a su órbita a otros agrupamientos de la capital, crisis que se solucionó temporalmente con la creación en 1902 del Comité des Sociétés Françaises de Buenos Aires [20] a instancias de la delegación consular, preocupada por mantener la unidad de la comunidad. "Diez años después de la triste epopeya de 1902", [21] el conflicto se reeditó, amenazando con separar también al consulado y a la delegación. Finalmente, las querellas fueron zanjadas con la fusión de las dos sociedades concurrentes en la Société Philantrophique et de Bienfaisance Française et du Rio de la Plata (1917). [22]
Es de destacar que las sociedades de beneficencia francesas tuvieron una mayor importancia relativa dentro de la comunidad que sus homólogas italianas y españolas. La principal razón de ello debe buscarse en la existencia de una élite económica y social comunitaria de larga data, que incluía a empresarios, comerciantes, propietarios y otros personajes encumbrados. Todo ello se vio reflejado en la temprana creación del hospital, y en la emergencia de organismos superestructurales -como el mencionado Comité-, que fue más precoz y completa en el caso francés que en el italiano y español. Otro rasgo distintivo respecto de los grupos mayoritarios es que el movimiento fue motorizado por las sociedades de beneficencia y no por las mutuales, ya que la Federación de Mutualidades Francesas de la Argentina fue creada años más tarde, en 1913.
Sociedades de socorros mutuos
Al igual que entre españoles e italianos, las sociedades de socorros mutuos constituyeron el grupo más importante del asociacionismo francés, tanto por su cantidad y presencia en todo el país como por la pluralidad de sus funciones (médicas, asistenciales en la vida y en la muerte, legales, laborales, educativas, de sociabilidad, étnicas, etc.). Su vigor no resulta sorprendente si se tiene en cuenta que Francia había sido en el siglo XVIII la principal cuna del mutualismo europeo. Tampoco sorprende que la presencia temprana de franceses en el país lo haya convertido en cuna de algunas de las instituciones más antiguas del mundo, ni que los franceses fueran pioneros en la materia entre los grupos mayoritarios, y hayan creado la primera asociación mutual del país, la Union et Secours Mutuels (1854).
A diferencia de otro tipo de asociaciones, el Censo de Sociedades de Socorros Mutuos de 1913 [23] nos permite contar con una imagen sugerente, aunque incompleta, de las mutuales francesas. El censo relevó 1.202 mutuales de las cuales 92 (7,7%) eran francesas. Las italianas (463) y las españolas (250) eran las más importantes, pero también se destacaban las argentinas (172) y las cosmopolitas (181) que, sumadas, ascienden al 29,4%. La mayor parte se encontraban en la capital (11%) y en la provincia de Buenos Aires (72%). Si bien esta distribución es congruente con la presencia francesa en cada distrito, la escasa proporción de asociaciones fuera de esas dos jurisdicciones denota un claro sesgo de cobertura espacial del censo. La masa societaria de las sociedades francesas incluía 12.311 miembros y, al igual que en el resto de las comunidades, los hombres constituían la gran mayoría de los socios (86%), con un escaso 13,5% de mujeres y una bajísima proporción de niños (0,4%). Además, solo 4 de cada 10 asociaciones permitían la incorporación de mujeres. Hecho sin duda esencial, los niños eran más frecuentes en las cosmopolitas, que nucleaban al 62% del total de niños afiliados, seguidas muy por detrás por las españolas (27%).
Las mutuales francesas cubrían un amplio abanico de funciones, en particular la distribución de socorros y el otorgamiento de pensiones. A pesar de ello, casi la mitad (42%) no garantizaba atención médica, un poco más del 10% no distribuía socorros, y el 84% no otorgaba pensiones. El monto de las pensiones (13.936 pesos moneda nacional) era, por otra parte, muy inferior al de los "socorros distribuidos" (123.730 pesos moneda nacional). La nacionalidad de los socios de las mutuales permite visualizar asimismo los "puentes" establecidos entre las asociaciones y otras comunidades de habla francesa. Esos puentes dependieron casi siempre de situaciones locales, ya que, si bien había asociaciones francesas que abrieron sus puertas a belgas y suizos franco-parlantes, también las hubo con predominio belga o suizo. Los mismos no siempre se integraron con los franceses, ya que se destacan 15 asociaciones dominadas por ellos (dos de ellas germano-parlantes en Santa Fe) y tres compuestas por argentinos y suizos. Tampoco fueron evidentes -como veremos más adelante- los puentes entre vascos trans- y cispirenaicos en el universo mutualista.
Sociedades recreativas y culturales
Del mismo modo que el Circolo Italiano o el Club Alemán, los franceses contaron con una asociación que reunía a la élite comunitaria, el Club Francés, fundado el 26 de julio de 1866, un año después que el principal órgano periodístico de la comunidad, Le Courrier de la Plata. Institución de carácter más aristocrático, y destinada según sus estatutos a constituir un "lugar de reunión y distracción" abierto también a belgas y suizos, el Club era hacia fines de la década de 1910 el lugar de reunión de los "intelectuales y los artistas franceses", como lo certifica la presencia en su comisión directiva de destacadas personalidades como el escritor Paul Groussac y el paisajista Charles Thays. [24] Para la década del veinte ocupaba, según algunos observadores, [25] el primer lugar entre las instituciones francesas de la capital. La composición social de sus miembros (la cuota societaria era más cara que la de otras instituciones) y su carácter de centro de encuentro hicieron del Club un espacio de proyectos fructíferos, como lo evidencia el que en sus instalaciones se haya concebido, en 1884, la creación de la Cámara de Comercio Francesa. Esa composición social, y la presencia de exiliados republicanos entre los líderes comunitarios, indujeron la mirada favorable de las élites políticas e intelectuales argentinas. Conforme a su finalidad y a su vocación republicana, el Club se asoció a las fiestas del 14 de julio, aunque esta adhesión ("corrección, pero sin entusiasmo") parece haber sido menor durante el Imperio de Napoleón III y mucho más fuerte tras la instalación de la Tercera República en 1871.
Si bien debió afrontar la rivalidad de una institución análoga -el Club L'Union, patrocinado por dirigentes que lo consideraban demasiado aperturista en sus admisiones-, el Club Francés se impuso como el centro de referencia indiscutido de la comunidad, ratificado por la desaparición de L'Union, pocos años más tarde. Los banquetes, desfiles y festejos de la década del ochenta, que contaban asimismo con la presencia de personalidades de la vida argentina como el ex presidente de la República, Bartolomé Mitre, marcaron un momento particularmente intenso de la vida del Club. Instituciones análogas existieron allí donde la presencia francesa era importante, como el Cercle Français de la colonia de Pigüé, creado en 1894, y el Club Français de Rosario, fundado en 1890. [26]
Las asociaciones de este tipo tenían asimismo una finalidad patriótica muy marcada -otro ejemplo de la plurifuncionalidad del perfil asociativo francés-, evidenciada, por ejemplo, en el activo rol jugado por el Club capitalino en la creación del Comité Patriótico Francés durante la Gran Guerra de 1914-1918. Asimismo, durante el bienio 1941-1942 la dirigencia del Club se enfrentó con los agentes diplomáticos del gobierno de Vichy en la Argentina, quienes criticaron la presencia de destacados "gaullistas" entre sus afiliados y las opiniones favorables al movimiento disidente que expresaba el Bulletin editado por el Club. La correspondencia entre éste y el consulado francés en Buenos Aires se saldó con la negativa del primero a expulsar a los gaullistas y la renuncia de los representantes de Vichy a ocupar los cargos honorarios que le correspondían por sus funciones. [27]
Otra institución importante dentro de este grupo fue el Centre Basque Français de Buenos Aires, fundado el 1º de abril de 1895 ante la imposibilidad de los oriundos de Iparralde de ingresar en el Laurak Bat, que nucleaba a los vascos españoles. [28] Para la década del veinte sus estatutos, escritos en francés y en euskera, preveían la existencia de socios activos, que debían haber nacido en el país vasco, y honorarios, entre los que se encontraban -como era la regla en la mayor parte de las asociaciones- el ministro de Francia en la Argentina. [29] Aunque de orientación disímil desde el punto de vista ideológico, puede incluirse también aquí al Cercle Saint Louis, fundado en 1907 con el objetivo de organizar actividades religiosas y sociales para los católicos de origen francés. [30]
Sociedades militares
Otro tipo de asociaciones fueron las constituidas por oficiales de la reserva y por ex combatientes. Las primeras de las que se tienen noticias, vinculadas a la Guerra Franco-Prusiana, datan de 1870 pero se desarrollaron sobre todo en la década de 1890, en la que surgen Le Drapeau (1896), y sobre todo Patrie (1892) que, tras una activa vida, se disolvió en junio de 1942. Esta asociación, de carácter militar, deportivo y patriótico, tenía asimismo un perfil educacional vinculado con el escultismo (movimiento de boy-scouts), para lo cual fundó una sección de exploradores en 1914 que fue disuelta en 1934 a raíz de la ley argentina que nacionalizó esa actividad. [31]
Con todo, las asociaciones más numerosas surgieron tras la Primera Guerra Mundial, en la que, más allá de sus sombras, la participación de la comunidad franco-argentina fue significativa. Así, fue creada en Buenos Aires (1920) la Union Nationale des Combattants (UNC) -rebautizada como Asociación Unión Francesa de Ex Combatientes, en 1941- con veteranos de la Gran Guerra, que contó con filiales en Santa Fe y Bahía Blanca. Del mismo año data el Foyer du Poilu, de finalidad cultural y recreativa, que contaba con una filial en Rosario y con 92 miembros en octubre de 1920, muchos de los cuales lo eran también de la UNC. [32]
El carácter de estas asociaciones era, en parte, diferente del resto de las aquí analizadas, ya que, si bien pueden ser consideradas étnicas en un sentido general (la referencia a la nación y cultura de origen eran en efecto vitales), constituían agrupamientos específicos destinados a mantener la camaradería y los valores propios de la experiencia bélica, como lo sintetizaba el eslogan de la UNC "unidos como en el frente". Sin embargo, una vez más, la pluralidad de sus funciones obliga a matizar esas diferencias, ya que la UNC contribuyó activamente con las instituciones de beneficencia como la Caisse de Rapatriement. Asimismo procuraba empleos a sus miembros y distribuía pensiones de guerra e invalidez a los ex combatientes y sus familiares.
Como lo ha mostrado el clásico trabajo de Antoine Prost, las asociaciones de ex combatientes de la metrópoli, tanto las de derecha como las de izquierda, tendieron a ligarse a la tradición política republicana y a valores pacifistas, lo que constituyó un antídoto a los procesos de fascistización de las décadas de 1920 y 1930. Se percibe aquí una clara línea de continuidad entre las asociaciones del país de origen y las de Argentina, ya que las asociaciones locales de anciens combattants se mantuvieron alejadas de la influencia fascista que afectó a muchas comunidades emigradas. [33] Ello se vio reflejado claramente en la temprana adhesión de miembros de la UNC al movimiento de la Francia Libre del general De Gaulle.
La menor participación de combatientes durante la Segunda Guerra no impidió, sin embargo, la formación de agrupamientos de apoyo a la Francia Libre, entre los que se destacaron el Comité France Combattante (junio de 1940) y el Comité de Gaulle. El primero, presidido por Albert Guérin, contaba con filiales en casi todo el país y con unos 30.000 inscriptos, adherentes y donantes. Esa cifra incluía naturalmente a simpatizantes de otras nacionalidades y a argentinos, como lo ilustra el subcomité de Alta Gracia presidido por Ernesto Guevara Lynch (padre del Che). [34] Estos agrupamientos, cuya composición no exclusivamente francesa y naturaleza más claramente política los alejan de las instituciones étnicas clásicas, fueron disueltos tras la guerra por orden de París, para evitar que los conflictos recientes (en particular el enfrentamiento entre resistentes y colaboracionistas) afectaran la menguada unidad interna de la colectividad.
Sociedades regionales
Las asociaciones de base regional no tuvieron entre los franceses la misma importancia que en los casos españoles e italianos, en los que se asiste incluso a un aumento significativo de incidencia durante la primera mitad del siglo XX. Contribuyeron a ello factores demográficos como el temprano final del ciclo migratorio francés y su consecuente menor presencia numérica en el país, factor que desalentaba las divisiones regionales, pero sobre todo la mayor homogenización cultural impuesta por el Estado francés a las diferentes regiones del Hexágono. [35] Otro factor influyente, de indudable peso, se vinculó con las escalas de prestigio con que la sociedad y las élites argentinas miraban a los grupos migratorios. En tal sentido, la imagen positiva asociada al grupo francés, más alta que la que gozaban españoles e italianos, debió jugar también un rol a favor de la referencia nacional, antes que la regional.
A pesar de todo ello existieron algunas asociaciones de base regional. Las más importantes fueron las conformadas por los vascos -como el ya mencionado Centre Basque Français- y por los oriundos de Alsacia y Lorena. La importancia de estas últimas radicó menos en su presencia numérica que en las implicancias políticas derivadas de la historia de esa región, objeto de la duradera disputa franco-germana, lo que otorgó a las sociedades de ese origen una mayor visibilidad y una conexión privilegiada con las autoridades consulares. La más antigua asociación de este tipo fue creada a principios de 1870, tras la derrota francesa en la Guerra Franco-Prusiana. No resulta fácil seguir su evolución, ya que fue refundada en diversas ocasiones. Así, en 1891 fue creada la Union Française Alsace-Lorraine, que tuvo un activo rol en la celebración de la fiesta nacional de Juana de Arco. Tras sucesivos traslados, contaba con 76 socios hacia 1896-1897. [36] Dentro de esta saga, en febrero de 1898 fue fundada la Société les Alsaciens Lorrains du Rio de la Plata (probablemente a partir de la anterior), [37] rebautizada como Asociacion de Alsacianos y Loreneses en 1918. [38] Los reiterados cambios de nombre y de domicilio ilustran su inestabilidad, ligada en buena medida a la falta de un inmueble propio por escasez de miembros activos (61 en 1923). [39]
Su finalidad principal residió en mantener vivo el recuerdo de las "provincias perdidas" mediante la realización de fiestas, conmemoraciones en torno a la estatua de Alsacia-Lorena del Hospital Francés (erigida en 1893), y el envío de dinero a obras en el país de origen y a otros agrupamientos locales como la Caisse de Rapatriement, la Alliance y la Société Philantropique, lo que la acercaba en este último plano a la beneficencia. Lejos de constituirse como una asociación regionalista, la Société se autopercibió como netamente francesa; así lo ilustra un pedido de 1928 en el que se solicitaba la opinión del Presidente del Consejo de Ministros de Francia, Raymond Poincaré, acerca de la conveniencia de reflotar la asociación, disuelta tras la Gran Guerra "con el fin de confundirse con sus compatriotas franceses". El pedido, que buscaba "neutralizar" la eventual creación de agrupamientos similares pero de tendencia pro-alemana, recibió el visto bueno de Poincaré, quien enfatizó la conveniencia de que la Embajada de Francia pudiera utilizar la asociación ante eventuales acciones separatistas de emigrantes de Alsacia y Lorena residentes en la Argentina. [40] Otra sociedad regional, pero de menor importancia, fue el Groupement Amical des Corses à l´Étranger de Rosario, que contaba con apenas 20 miembros hacia 1940.
La escasa tendencia a conformar sociedades regionales se observa también en las mutuales que, como lo evidencian sus nombres ("Française", "Gauloise", "Union", "Patrie" y, en menor medida "Républicaine"), se nuclearon en torno a referencias nacionales. Con todo, existieron algunas mutuales regionales como la Savoisienne de Secours Mutuels y Les Enfants de Rouerge et du Quercy en la capital, donde la base numérica para el regionalismo resultaba más propicia.
El caso vasco resulta sin duda más interesante, tanto por su notable presencia en la historia migratoria argentina como porque nos permite volver sobre el tema de los "puentes" entre asociaciones y comunidades. Si bien algunas instituciones incluían a vascos españoles y franceses (como el Euskal Etchea de Socorros Mutuos de Coronel Suárez, creado en 1912; el Euskal Echea de Quilmes, fundado en 1903; o el Zazpirak Bat de Rosario, creado en 1912), otras, como la ya mencionada Sociedad Vasco-Española Laurak Bat (1877), solo admitió a vascos franceses y a sus descendientes a partir de 1923. [41] Los puentes entres vascos trans- y cispirenaicos se generalizaron recién a partir de la década de 1930 y, sobre todo, de la de 1940, gracias a la llegada de vascos republicanos, exiliados tras la Guerra Civil Española. La oposición al franquismo que caracterizó a estas nuevas leaderships, la reducción cuantitativa de la comunidad francesa y española, pero sobre todo la progresiva difusión del nacionalismo vasco en las comunidades del extranjero durante la primera mitad del siglo, favorecieron ese proceso, que coincide con los años finales de nuestro período. Hasta entonces, y con las excepciones mencionadas, los inmigrantes vascos se habían incorporado a asociaciones españolas, francesas y argentinas. El caso vasco resulta ilustrativo también de la pluralidad y ambivalencia de la afiliación étnica, que puede expresarse tanto hacia asociaciones regionales como nacionales. Si bien este aspecto escapa a los objetivos del presente texto, es claro que debe evitarse el riesgo de extrapolar hacia atrás la fuerte identidad regional que tiene este grupo a partir de la emergencia del nacionalismo vasco durante la primera mitad del siglo XX. [42]
Composición social, implantación espacial y liturgia patriótica
Entre sus aportes, el modelo endógeno permite conocer la composición social de los socios y de los dirigentes de las asociaciones, aspectos esenciales para comprender su funcionamiento y su representatividad. El censo de mutuales de 1913 no es preciso en lo relativo a las ocupaciones, ya que inquiere por la "profesión de la mayoría" de sus afiliados, a lo que debe sumarse que el 30% de las sociedades francesas carece de datos. Con todo, la información de las que sí respondieron resulta razonablemente representativa. Si bien la clasificación censal es inconsistente en sus criterios, un 19% de las mutuales agrupaban a profesiones diversas y un 27% a ocupaciones de estatus social bajo (jornaleros, obreros, empleados, panaderos, herreros). El resto estaba compuesto por sectores medios, en particular comerciantes, industriales, propietarios y -en las zonas rurales y en las ciudades pequeñas- agricultores. En suma, los sectores medios y altos superaban holgadamente el 50%, proporción mayor que la que tenían en el conjunto del colectivo migratorio. Este perfil era diferente del de las sociedades argentinas y cosmopolitas de las grandes ciudades, en las que la mayoría de los socios pertenecía a los gremios de obreros y empleados. En las españolas, francesas e italianas, en cambio, además de esos sectores, había también un notable porcentaje de comerciantes que "han adherido a las sociedades no tanto por el beneficio del socorro mutuo sino para alentar los fines patrióticos que, en cierto modo, se proponen estas mismas sociedades", otro ejemplo más de plurifuncionalidad. [43]
El análisis endógeno de algunas sociedades para las que se dispone de datos pertinentes permite confirmar el panorama suministrado por el censo. No muy diferente era, en efecto, el caso de la Union Française Alsacienne-Lorraine hacia 1897, compuesta por sectores medios y altos (23%); profesiones liberales (13%); profesionales artísticos (5%); artesanos y empleados calificados, muchos de ellos de sectores medios por sus ingresos y consumos (40%); y empleados no calificados (19%). Resulta más claro aún que más de la mitad de sus miembros pertenecía holgadamente a los sectores medios y altos.
Las asociaciones francesas se caracterizaron, en suma, por su perfil policlasista, un rasgo propio de las sociedades étnicas de la Argentina que contrastaba con la tradición mutualista europea basada en oficios, y una mayor presencia de sectores sociales medios y altos en relación al conjunto del colectivo étnico, lo que limitaba en parte su representatividad social. Las asociaciones tuvieron asimismo diferente composición según sus finalidades constitutivas: mayor homogeneidad y predominio de sectores altos en las recreativas como los Clubes y Cercles; más policlasistas en las de excombatientes y mutuales.
Si bien no existen muchos estudios sobre las dirigencias para el caso francés, la composición ocupacional de los afiliados permite concluir que las mismas se reclutaban, como era la regla entre españoles e italianos, entre los cuadros medios y altos. Muchas sociedades tenían asimismo socios honorarios o protectores de gran prestigio o fortuna, como la Société Française de Secours Mutuels et de Bienfaisance de Tucumán (una rara combinación de dos tipos de sociedades), analizada por Feyling, que contó con el apoyo económico del poderoso empresario azucarero francés Clodomiro Hileret, lo que contribuía a acentuar la importancia decisional de los miembros más poderosos de la comunidad.
Si bien la composición socio-ocupacional mencionada debió hacer menos marcadas las diferencias de clase, éstas debieron jugar un rol en los numerosos conflictos internos que jalonaron la vida de las asociaciones. [44] Como lo reconocía abiertamente un dirigente de la UNC, "una sociedad como la nuestra no podría durar a través de las diferencias de clases (...) si no recordáramos los principios que han presidido su formación", [45] situación que también fue frecuente en el resto de las entidades. La "tutela burguesa" de las dirigencias, -según la gráfica expresión de Alejandro Fernández- [46] debió jugar también un rol en la menor adhesión de los inmigrantes más humildes, sea por constituir una barrera simbólica para el ingreso, sea alentando la incorporación a asociaciones alternativas como las argentinas y cosmopolitas, las basadas en oficios y los gremios obreros, en los que esa barrera de clase no existía o era mucho más tenue.
Otro aspecto relevante del modelo endógeno es el de la distribución espacial de las sociedades, que puede ser estudiada a través de la distribución de los socios en el tejido urbano o mediante la localización de las sedes de las asociaciones, vía que permite acercarse al crucial problema del control simbólico de éstas en los diferentes barrios. Ambas estrategias deben combinarse con la segregación espacial del grupo étnico, ejercicio que sólo guarda interés para los grandes centros urbanos como Buenos Aires.
En lo que respecta a la primera vía, contamos con una lista de 309 socios que firmaron en 1903 un petitorio para que la Société Française de Bienfaisance fuera reconocida de utilidad pública por el gobierno francés. [47] La distribución de los afiliados muestra una gran concentración ecológica, ya que el 72% vivían en el rectángulo comprendido por las calles Uruguay-San José, Paseo Colón-Paseo de Julio (actual Leandro Alem), Venezuela y Juncal, es decir en un radio muy cercano a la sede social (Lavalle 418). Si bien un año antes la sociedad había cambiado de nombre y se había trasladado a Viamonte 2840, fuera del área mencionada, mantuvo sintomáticamente su Secretariado en Viamonte 666, es decir muy cerca de su antigua sede. Lamentablemente, no contamos con listados de la otra gran sociedad -la Philantrophique-, lo que impide comparaciones fructíferas. La distribución reseñada y la casi nula presencia de socios con domicilio fuera de la ciudad, o cercanos a otros iconos de la comunidad como el Hospital Francés, certifican la importancia de la cercanía física como elemento aglutinador de la sociabilidad étnica, rasgo también común a españoles e italianos. La Union Française Alsace-Lorraine replica en parte la distribución de la Société de Bienfaisance, pero con una menor concentración (sólo el 47% de sus socios viven en el rectángulo hacia 1897), lo que muestra que las sociedades regionales, en virtud de su más específico criterio de reclutamiento, estaban menos basadas en la cercanía espacial. Una situación similar debió ocurrir en las asociaciones de ex combatientes.
La cercanía física es un indicador de difícil interpretación, ya que la información disponible no permite confirmar si los domicilios consignados en las listas corresponden a la residencia efectiva de los socios o si, por el contrario, eran un domicilio de pago (por ejemplo, un hotel o una empresa de algún miembro de la comunidad, lo que alertaría acerca de la eventual existencia de redes clientelares y/o laborales). Aunque esta hipótesis no puede ser descartada, los domicilios sólo se repiten en una baja proporción de casos (del orden del 10% en las dos asociaciones analizadas). Las repeticiones, que siempre incluyen a menos de cinco personas por domicilio, remiten por regla general a la situación normal de hermanos o parientes viviendo juntos. Todo ello permite inferir que se trataba, al menos en la mayoría de los casos, de la residencia efectiva. Como en tantos otros aspectos, es de esperar que nuevos estudios endógenos permitan arrojar más luz sobre el particular.
Vistas en clave macro, es decir, siguiendo la segunda de las vías propuestas, las distribuciones observadas replican la segregación espacial de los franceses en la ciudad, ya que se corresponden con los cuarteles municipales 13 y 14, que contaban con los mayores índices de concentración. [48] En esos cuarteles se aglutinaban asimismo las principales asociaciones francesas, lo que contribuyó a reforzar -en el plano simbólico- la identidad étnica de esos espacios. Si bien algunas sedes -como las del Club Francés y la UNC- se alejaron años más tarde del French Quarter porteño, la mayoría permaneció dentro de esa zona inicial de implantación. Dato importante, las principales obras de las sociedades de beneficencia -como el Hospital, el Orfanato y el Asilo Nocturno- se localizaron lejos de la zona de mayor concentración de inmigrantes (lo mismo ocurría con el Hospital Español y, en menor medida, el Italiano), lo que sugiere que su ubicación debió basarse en el menor costo económico de los inmuebles de las zonas más alejadas del centro histórico. Por último, muchas sociedades compartieron -en forma simultánea o sucesiva- los mismos espacios físicos, aspecto esencial para su supervivencia económica.
Independientemente de sus funciones específicas, todas las sociedades dedicaron un esfuerzo sistemático a la realización de fiestas y conmemoraciones en torno a los símbolos del país de origen. Las más importantes se vincularon con la Fiesta Nacional de Francia, el 14 de julio. Otras conmemoraciones fueron las fiestas de Saint Cloud, desde la década de 1880, y las relativas a la Gran Guerra como el 11 de noviembre, día del armisticio. El carácter étnico de estas fiestas era desde luego indudable, pero, dada la pluralidad de significaciones políticas y culturales asociadas a algunas de ellas, convocaron progresivamente a un público más amplio que concurría por afinidades ideológicas más generales. Así, la Revolución de 1789 era celebrada también por las elites políticas e intelectuales argentinas y por nativos y extranjeros de filiación republicana, que veían en ella la cuna de las libertades democráticas del mundo moderno. En el mismo sentido, las conmemoraciones de la Gran Guerra aglutinaron a la vasta conjunción de simpatizantes de la causa aliada opuesta a la neutralidad del presidente Hipólito Yrigoyen, lo que dificulta su percepción como exclusivamente étnicas. Con todo, el núcleo de las celebraciones era el resultado directo de las acciones comunitarias. También aquí es conveniente realizar las necesarias matizaciones temporales. Las fiestas parecen haber tenían un carácter "absolutamente francés" hacia fines de la década de 1880, al menos en la capital, [49] para ir abriéndose a públicos más amplios en décadas posteriores. Ese proceso empezó antes en el interior, como en Tucumán, donde las fiestas convocaban de modo significativo a los argentinos desde la década de 1890.
La liturgia patriótica era esencial a la vida de las asociaciones y, según Domingo Borea, insumía a las mutuales más dedicación que sus servicios específicos. Esta severa observación del funcionario del Estado argentino debe ser matizada, ya que los sectores nacionalistas de las comunidades acusaban a las mutuales de concentrarse en la asistencia y de prestar poca atención a las funciones patrióticas. Con todo, la observación de Borea permite matizar la hipótesis instrumental -propia de los partidarios de la tesis del Crisol-, que limitaba la adhesión de los inmigrantes a la cobertura asistencial de las mutuales, prescindiendo de las razones patrióticas e identitarias.
Exploraciones sobre el núcleo étnico
Llegados a este punto resulta esencial analizar la evolución de la cantidad y de la composición de los socios en tanto indicadores del vigor y del carácter de las instituciones, aspectos que nos permitirán evaluar los momentos de auge y caída de las asociaciones y acercarnos, de modo fragmentario, a la evaluación del núcleo étnico. Este último puede ser calculado a partir de la proporción de franceses que formaban parte de una asociación (núcleo total), o bien a partir de la proporción de franceses y no franceses presentes en las asociaciones (núcleo interno). La simplicidad de estas proporciones debe ser profundamente matizada, ya que las fuentes no siempre suministran la información necesaria y, cuando lo hacen, nada indican sobre la ascendencia de los socios no franceses que, en una proporción imposible de estimar, eran descendientes de inmigrantes de ese origen. A pesar de esa subestimación, los cálculos permiten definir umbrales para comparaciones espaciales y diferenciar tres momentos bien claros en la historia del asociacionismo francés.
El primer momento -la década de 1880- se caracterizó por el auge de las asociaciones francesas, que incluían entonces a una parte muy importante de los inmigrantes de ese origen. Así, según el censo de la capital de 1887, existían en esa jurisdicción cinco sociedades de ayuda y tres asociaciones de elite. La Société Philantropique con 4.200 socios y la Société Française de Secours Mutuels con 400 eran las más numerosas. Según el abogado francés Émile Daireaux, [50] cuyas estimaciones merecen más confianza por su mayor conocimiento de la comunidad, la cifra de instituciones era bastante superior (aproximadamente 20 en la misma fecha). Las fuentes consulares francesas de 1882 ratifican el subregistro del censo, ya que incluyen entre las asociaciones de la capital dos "cercles" (468 socios); dos "sociétés musicales" (280 socios); tres "sociétés de bienfaisance" (7.500 socios); y nueve sociedades de "secours mutuels" (1.265 socios), [51] con un total de 9.513 socios que representaban al 49% de los franceses existentes en el censo municipal de cinco años más tarde. Más claro aún, uno de cada dos franceses formaba parte de alguna asociación de ese origen en la década del ochenta.
La segunda imagen disponible -el censo de mutuales de 1913- no resulta comparable con la precedente ni en la cobertura espacial ni en su alcance temático (todas las asociaciones en 1887, sólo mutuales en 1913), a lo que se suma el subregistro del censo porteño. Según el censo de 1913, las asociaciones mutuales francesas incluían entonces solamente al 16% de los inmigrantes de ese origen (núcleo total), proporción intermedia entre las de los españoles (13%) e italianos (18%). [52] Dado que el censo preguntaba por la "nacionalidad de la mayoría" de los socios, los cálculos sobrestiman en este caso el núcleo, ya que muchos miembros eran no franceses. Según el propio censo, el promedio de socios argentinos en las sociedades extranjeras era del orden del 22%, llegando incluso hasta el 40% en las italianas. [53] Desde luego, una parte de ellos eran descendientes de inmigrantes, lo que reduce pero no elimina la sobrestimación del núcleo.
El núcleo étnico francés por provincias (mujeres excluidas por su menor presencia) muestra el siguiente ranking: Provincia de Buenos Aires (34%); Tucumán (32); Entre Ríos (27); Capital Federal (24); San Juan (13); Córdoba (11); Chaco (10); Mendoza (9); Santa Fe (7); Corrientes (5%). Este ranking, que debe ser tomado con muchas precauciones en función del ya mencionado subregistro por provincias, confirma sin embargo la mayor importancia del núcleo étnico en la capital y la provincia de Buenos Aires respecto del resto del país, hecho coincidente con otros indicadores de filiación identitaria como la endogamia y la segregación espacial. [54]
Cabe consignar, por último, que los socios de las mutuales francesas representan solamente el 2,4% del total de afiliados a mutuales en 1913, muy lejos de los italianos (33%) y españoles (22%). Más allá de ese dato, consistente con la menor presencia de los provenientes del Hexágono hacia el Centenario, conviene remarcar que las mutuales argentinas y cosmopolitas (13 y 30%, respectivamente) tenían entonces un peso también significativo. Dicho de otro modo, sólo el 58% de los afiliados a una mutual se encontraba en 1913 en una institución con predominio étnico evidente de uno de los tres grupos mayoritarios.
El censo argentino de 1913 no tuvo sucesores. Afortunadamente, sin embargo, el Estado francés se interesó a partir de esa fecha en conocer los números de franceses en el mundo y "las asociaciones que les prestan ayuda", lo que se tradujo en la realización de encuestas sobre el particular en 1912, 1930 y 1950. [55] Las tres se caracterizaron por la comparabilidad de las preguntas, por la continuidad de los organismos centralizados (la Statistique Générale de la France en las dos primeras, y su sucesor, el INSEE, en la tercera) y por la utilización de los mismos eslabones de captación: los agentes diplomáticos y consulares. Más allá de sus méritos, adolecen también de problemas considerables. En primer lugar, no se trataba de un "verdadero censo", imposible de llevar a cabo en un país extranjero, sino de encuestas completadas por las propias asociaciones a pedido de los agentes consulares, cuya capacidad de coacción era muy limitada. Si bien la información fue completada por diversos medios, los datos finales son en general decepcionantes, al menos para el caso argentino. Así, la encuesta de 1912, centralizada por el célebre estadístico Lucien March, sólo consigna 18 mutuales francesas en nuestro país contra el casi centenar relevadas en el censo argentino de 1913. El alto grado de no respuesta y la baja cobertura de las instituciones relevadas impide asimismo evaluar lo que definimos como núcleo total.
A pesar de estos límites, las encuestas de 1912 y de 1950 (no así la de 1930) permiten un acercamiento parcial a la medición del núcleo interno, al menos para las asociaciones que respondieron los cuestionarios, las cuales, por tratarse de instituciones de cierta importancia, pueden considerarse razonablemente representativas. La primera constatación que surge de la comparación entre ambos momentos (Cuadro 1) es la considerable reducción del núcleo étnico interno de las asociaciones francesas. [56] Si nos concentramos en las de beneficencia y previsión, dos tipos de entidades que no siempre resultan fáciles de distinguir empíricamente por la pluralidad de sus funciones, la regla general es la de una baja notable de la proporción de franceses dentro de la masa societaria. Así, más de la mitad de los socorridos por el Hospital y el Orfanato Francés de Buenos Aires no eran franceses de primera generación, desde fecha tan temprana como 1912, hecho sin duda normal dadas sus funciones. [57] Mejor situación caracterizaba a las mutuales como la Française de Sécours Mutuels (1895) de Barracas, o la Union Française de Santa Fe (1878), que todavía retenían una elevada proporción del núcleo (cercanas o superiores al 90%), aunque con masas societarias reducidas. La proporción era también alta en las surgidas en torno al Centenario en razón de su reciente creación, como las mutuales Française de Buenos Aires o la Mabillon de Chaco. En cambio, para 1950, el núcleo interno de las mutuales -como en la Union et Sécours Mutuels de la capital- se había reducido a menos de la mitad.
La segunda constatación es que la caída del núcleo es mucho más notoria en el interior del país, como lo evidencian los datos de Córdoba, Paraná, Tres Arroyos y Rosario, [58] con valores muy por debajo del 25% o incluso insignificantes. Una situación análoga se registraba en las asociaciones "culturales y amicales" de la capital como el Club Français, en el que casi la mitad de sus miembros no era de ese origen en 1950. Lo mismo ocurría, -de modo sin duda previsible dada su finalidad recreativa- en los agrupamientos deportivos como el Aviron Club Regatas, creado en 1920. Distinto era desde luego el caso de las asociaciones "cívicas" (ex combatientes), en las que, por definición, el núcleo permaneció cercano a 100, aunque en proceso de retracción por la muerte de sus miembros y la escasa renovación de sus adherentes (la participación de combatientes de Argentina fue mucho menor en la Segunda Guerra Mundial que en la Primera).
Si bien esta forma de evaluación subestima el núcleo étnico, los funcionarios de la encuesta de 1950 no dudaban en afirmar que muchas instituciones "no pueden ser consideradas como puramente francesas", sobre todo las mutuales que "en Argentina admiten personas de todas las nacionalidades" y "no tienen de francés más que el nombre", [59] frase que se repite, insistentemente, en todos los informes diplomáticos del período. Así, muchas sociedades francesas, que habían sucedido durante el siglo XIX a las sociedades cosmopolitas, devinieron durante la primera mitad del siglo siguiente nuevamente cosmopolitas en los hechos. [60] Algunas -como la Gauloise de San Fernando fundada en 1890- se encontraban asimismo en una crisis terminal. [61] A pesar de la decadencia de las asociaciones, la Argentina seguía detentando en 1950 un lugar destacado entre las comunidades francesas en el exterior, y ocupaba el primer lugar en las instituciones de previsión y el tercero -detrás de los Estados Unidos y Gran Bretaña- en las culturales y amicales.
Tiempos y claves de la decadencia
Dada la evolución de la inmigración francesa en Argentina, constatar la retracción del núcleo étnico hacia 1950 es -más allá de la engañosa precisión de las cifras- confirmar algo conocido de antemano. La abundante información consular puede sernos de utilidad para precisar mejor los tiempos y las razones de esa evolución, opacados por la frecuencia irregular de las encuestas y por el hecho de que las mismas no consignaron las sociedades disueltas en cada intervalo. Más allá de las razones habituales (la reducción del tamaño de la comunidad y su avanzada "argentinización", por un lado; [62] la competencia del sistema público de salud, por otro), la información consular permite esbozar algunas hipótesis exploratorias -y desde luego concurrentes- como el rol jugado por los conflictos intracomunitarios y el deterioro económico de las instituciones.
La desintegración del tejido asociativo estuvo influida por coyunturas domésticas e internacionales. Dentro de éstas últimas se destacan los efectos negativos de las dos guerras mundiales, que determinaron -de modo notorio en la primera, más simbólicamente en la segunda- la movilización de los inmigrantes y sus descendientes pero también de recursos económicos para ayudar al país de origen, lo que debilitó a las comunidades. En igual sentido, las fracturas internas generadas por las guerras (entre los que regresaron a pelear y los que rechazaron el "impuesto de sangre", en la primera; entre colaboracionistas y resistentes en la segunda) afectaron también a los cuadros dirigenciales. Por tal razón, algunas sociedades -como las de Mendoza- se encontraban en crisis desde fecha tan temprana como 1916. [63] Este tipo de situaciones devino más frecuente por los efectos negativos de la crisis de 1930 y por las demandas de ayuda de los organismos franceses para la recuperación de posguerra. El fin de la Segunda Guerra Mundial reiteró, en otra escala, los mismos problemas.
Si bien el proceso había empezado en muchos casos antes, la década del treinta marcó un punto de inflexión en la vitalidad del tejido asociativo, como lo muestra el completo informe del cónsul de Rosario, tras la visita a su vasta circunscripción en 1931. [64] Según éste, algunas sociedades funcionaban bien (como las mutuales de Córdoba y Rosario) y contaban con propiedades de cierto valor (sedes, panteones, etc.), pero muchas otras tenían ya signos de decadencia desde el punto de vista del núcleo étnico, como la Société Française de Sécours Mutuels de Concepción del Uruguay (fundada en Entre Ríos en 1882), que tenía sólo 15 socios nacidos en Francia sobre un total de 120 y que, a pesar de su "excelente reputación", incluía a "personas que no conservan un espíritu verdaderamente francés". Lo mismo ocurría con la mutual France de Reconquista (Chaco, 1925), con apenas 40 socios, sin personalidad jurídica y en franca "decadencia". Otras, como las mutuales de Río Cuarto, Paraná, Tucumán y Resistencia, tenían masas societarias muy reducidas (menores a 50 miembros) y eran económicamente inviables. Los procesos de fusión iniciados en la década del veinte -o incluso antes, como el de las dos principales sociedades de beneficencia de la capital- apuntan en el mismo sentido. [65]
Las impresiones negativas se acentuaron con los años, como lo evidencia los informes del consulado de Rosario del último lustro de la década del cuarenta. [66] Por entonces, las asociaciones daban "una impresión de anquilosamiento. Falta de dinamismo, de juventud. Se vive de rutinas", lo que inicia una triste saga de disoluciones. El emblemático Club Français de Rosario, por ejemplo, fue disuelto en 1948 por no contar casi con miembros activos. La crisis derivaba -según el cónsul- de la nueva ley de mutualidades del peronismo y de la nacionalización de las compañías francesas del puerto de Rosario y del ferrocarril de Santa Fe, que dieron un "golpe fatal" a la comunidad de la provincia. [67] Para 1953, la Maison de France de Rosario, a pesar de sus comodidades edilicias, era una "verdadera necrópolis donde deambulan cada noche algunos viejos jugadores de póquer", mientras que la sociedad de beneficencia no realizaba ya ninguna actividad caritativa. [68] Consideraciones semejantes -"un cierto aire de melancolía"- despertaban las visitas a San Rafael, donde las asociaciones francesas "han desaparecido todas"; a la ciudad de Mendoza, en la que la Maison de France estaba en "plena decadencia"; a Tucumán y Resistencia, cuyas mutuales "no tienen de francés más que el nombre"; y -en menor medida- a Córdoba capital. [69]
Los conflictos internos de los grupos dirigentes, por su parte, constituyen otra clave interpretativa del proceso de deterioro. Dejando de lado los innumerables conflictos basados en factores "personales", propios de sociedades que tenían mucho de la lógica cortesana de ocupación de espacios en parte puramente simbólicos, [70] pueden detectarse algunas líneas de conflicto de naturaleza política e ideológica, de mayor interés. Si bien faltan estudios sobre la segunda mitad del siglo XIX, todo indica que las dirigencias étnicas estuvieron bien integradas -tanto entre sí como en la vida política y social argentina- hasta la Primera Guerra Mundial, como lo muestra su alto nivel de estabilidad y de circulación entre instituciones de todo tipo como la prensa, los comités de fiestas del 14 de julio, la Cámara de Comercio y las asociaciones. [71] Al igual que en los españoles, la ausencia de divisiones ideológicas marcadas (entre republicanos y monárquicos, o entre católicos y anticlericales, propias del caso italiano) favoreció ese proceso.
Más allá de algunos antecedentes previos de menor importancia, los conflictos se acentuaron a partir de la Gran Guerra, tomando como línea divisoria de aguas la respuesta a la movilización militar. Este conflicto, sin duda el más grave de los que atravesó la comunidad, era en parte también generacional, ya que enfrentó a los dirigentes nacidos en el Hexágono con dirigentes más jóvenes, en su gran mayoría franco-argentinos. La Segunda Guerra Mundial replicó en mucha menor medida los conflictos derivados de la movilización militar, [72] pero sumó una nueva línea de demarcación entre los partidarios de la France Libre y los simpatizantes del gobierno colaboracionista de Vichy, como lo testimonia el enfrentamiento entre el Club Français y los cónsules, y la disolución de Le Courrier de la Plata en 1946. Las directivas emanadas de París tras el reconocimiento del Gobierno Provisorio (1944) son esclarecedoras en tal sentido. Más allá de su bajo nivel de concreción, las directivas (que proponían reconstruir la comunidad dotándola de organismos centralizados, excluir de los cargos a colaboracionistas alcanzados por la "indignidad nacional" y reservarlos a "franceses que han sido resistentes") pusieron de manifiesto la fuerte tensión entre ambos grupos. La insistencia en dejar atrás las modalidades de los Comités de la France Combattante, que "no corresponden a las necesidades actuales", y en que "los agrupamientos no deben tener un carácter político" que sería "una causa nueva de disensiones internas", testimonian en igual sentido la fuerte conflictividad de los años inmediatamente precedentes. [73]
La progresiva decadencia de las sociedades y el paralelo crecimiento de la Alliance Française (creada en 1893) fue otra fuente de tensión. Los conflictos derivaban también en este caso de factores generacionales (antiguos miembros franceses de la colonia versus nuevas generaciones, muchas de ellas sin particular attachement a Francia), de la naturaleza disímil de ambos tipos de instituciones (de carácter étnico las primeras, orientadas a atraer a los argentinos al idioma francés en la segunda), pero sobre todo de la importancia creciente acordada por el gobierno francés a la difusión del idioma y a la utilización de la Alliance como fuente de rayonnement. [74] La decadencia de las sociedades étnicas y el progresivo auge de las culturales dieron lugar a conflictos que, si bien no deben exagerarse, signaron el fin del período analizado. Los conflictos, que por regla general tenían como detonante el uso de los locales de las sociedades para el dictado de los cursos de la Alliance, fueron frecuentes en muchos lugares, pero alcanzaron mayor resonancia en Rosario, donde la disputa por el uso de la Maison de France -iniciada en los años treinta y todavía vigente en 1955- constituyó el ejemplo más emblemático. [75] Si bien algunas disputas eran "tempestades en un vaso de agua" que "no importaban más que a los cuatro o cinco interesados", fueron significativas para sus protagonistas y coadyuvaron marginalmente al proceso de decadencia de las instituciones.
La vida de las asociaciones étnicas implicaba muchas dimensiones, entre las cuales las económicas y financieras no eran menores. Si bien no existen estudios sobre el particular, en buena medida por la ausencia de fuentes contables, las asociaciones tuvieron dificultades económicas crecientes cuanto menos desde la primera mitad del siglo XX, a las que no eran ajenas la reducción de la masa societaria y, en el caso de las mutuales y de previsión, la competencia de formas alternativas más sólidas y eficientes, como las del sistema de salud pública estatal, pero también -según el censo de 1913-- la de las sociedades gremiales y católicas e instituciones particulares. Según el censo, los problemas financieros de las mutuales eran de dos órdenes: por un lado, el bajo valor de las cuotas, difíciles de aumentar en instituciones que no podían funcionar según una lógica puramente empresarial; por otro, como ya ha sido mencionado, la utilización de parte de los fondos para festividades patrióticas no inherentes a la tarea mutualista.
Otra forma, menos frecuentada, de acercarse al problema remite al análisis de las subvenciones del gobierno francés, tarea que requiere un estudio sistemático. La información consular muestra, por un lado, que las demandas de subvención fueron una constante, signo inequívoco de las dificultades financieras de las asociaciones, y, por otro, que las subvenciones otorgadas eran pocas e insuficientes. Las subvenciones eran más frecuentes en el caso de las de ex combatientes y militares -como UNC y Patrie-, en las que la responsabilidad del Estado francés hacia sus miembros resultaba más evidente. Asimismo se orientaban sobre todo a las existentes en la capital, no sólo por la presencia de instituciones de jerarquía en esa circunscripción, sino también porque la capacidad de los dirigentes para peticionar ante el consulado era allí más alta que en el interior del país.
Dejando de lado las cámaras de comercio de Buenos Aires y Rosario, instituciones de diferente naturaleza, según la encuesta de 1912 sólo una entidad -la Société de Bienfaisance de Rosario- estaba subvencionada. [76] Según las propias asociaciones, sobre todo a fines del período, los montos de las subvenciones eran bajos, como lo prueban las reiteradas referencias a la "mendicidad de la suma otorgada". [77] La Société Philantrophique, de la que dependía el Hospital Francés, pidió incrementos de subvenciones desde la década de 1890, señalando en 1898 que "los 500 francos dados por el gobierno francés son menos que lo que aportan la mayoría de los socios benefactores (cada uno de ellos)". [78] La subvención anual de 12.000 francos (1.200 pesos) dada por el gobierno a esa sociedad desde 1926 era citada "con vergüenza" por miembros de la comunidad, habida cuenta que las obras llevadas a cabo exigían sumas muy superiores (414.000 pesos). [79] Incluso las interpretaciones oficiales de la metrópoli, como la encuesta de 1912, reconocían que las subvenciones "no son muy generosas, salvo en el Imperio Otomano". [80] Estos breves desarrollos permiten esbozar algunas conclusiones. En primer lugar, la ayuda del gobierno a las "obras francesas en el exterior" -según la reiterada expresión del Ministère des Affaires Étrangères- tuvo cierto impacto en la perdurabilidad de las instituciones. Si bien ésta fue garantizada por las propias asociaciones, no cabe duda que -al menos marginalmente- el Estado francés desempeñó un rol en la subsistencia de las instituciones étnicas en el país, las que, por tal razón, no pueden ser vistas en todos los casos como un producto totalmente local. Este rol no era exclusivamente económico, ya que los agentes diplomáticos contribuyeron tanto a la emergencia (recuérdese, entre muchos otros ejemplos posibles, el caso de la Société Philantropique Française du Río de la Plata) como a la perdurabilidad de las sociedades, aportando su iniciativa y ayuda en diversos planos (organizativos, jurídicos, políticos, etc.). No debe olvidarse en tal sentido que la casi totalidad de las asociaciones tenían como presidente honorario al funcionario diplomático francés de mayor jerarquía en el país o en su jurisdicción.
En segundo lugar, existió un comportamiento paradojal de parte del Estado francés, consistente en la utilización de las asociaciones del exterior como elemento clave de la influencia económica y cultural francesa o incluso como engranaje de movilización militar y económica en períodos de guerra, sin acompañarla de un aporte financiero sustancial, al menos desde la percepción de los propios interesados. Aunque los funcionarios franceses en Argentina apoyaban por regla general los pedidos de las instituciones, conscientes de su rol esencial para la comunidad, las respuestas de París fueron en general decepcionantes. La lógica subyacente -mayor demanda a las comunidades que el apoyo dado- no desentonaba con otros elementos de la lógica colonial con la que eran percibidas las comunidades migratorias en el exterior.
Conclusiones
Más allá de las conclusiones parciales de cada apartado, pueden esbozarse algunas conclusiones mayores. En relación al debate entre el Pluralismo Cultural y el Crisol de Razas sobre la integración migratoria, el análisis del núcleo étnico sugiere la imposibilidad de zanjar la disyuntiva a partir de respuestas dicotómicas o partisanas. En particular, los registros temporales y espaciales reconstruidos sugieren la existencia de momentos más típicamente "pluralistas" (como las década de 1880 y 1910) y momentos más cercanos al Crisol (desde luego 1950 pero en general el período posterior al Centenario y sobre todo a 1930). El análisis espacial ratifica asimismo que las condiciones de posibilidad del pluralismo eran mayores en las grandes ciudades -en particular la capital- que en el resto del país, hallazgo que resulta coherente con otros indicadores como la exogamia y la segregación espacial.
En segundo lugar, la evolución del núcleo étnico (indicador cuantificable de la metáfora de la "cápsula étnica" de Hilda Sábato) ratifica la validez de las observaciones de esta autora en relación al modelo endógeno, pero también el valor que las sociedades étnicas tuvieron para sus miembros en múltiples planos de la vida individual y comunitaria. Auténticos puentes entre los inmigrantes y entre las comunidades y el conjunto social, las sociedades englobaron a proporciones significativas del colectivo migratorio y contribuyeron a definir una imagen pluralista en momentos y espacios sociales precisos. En igual sentido, las proporciones de inmigrantes fuera del núcleo alertan sobre la enorme importancia de formas alternativas de afiliación (como las sociedades mutuales argentinas y cosmopolitas, el movimiento obrero, las instituciones católicas, etc.), que han recibido poca atención desde el Pluralismo, tanto más porque la escasa presencia de mujeres y de niños en las entidades étnicas limitó su potencial de reproducción cultural intergeneracional.
En tercer término, la perspectiva elegida constituye un complemento de interés del modelo endógeno, toda vez que los resultados confirman y amplían sus importantes hallazgos, mostrando desde el punto de vista empírico las similitudes y diferencias entre el caso francés y los grupos mayoritarios. En particular, el peso de las entidades de beneficencia entre los franceses devela la fuerte conexión existente entre ellas y la elite económica de la comunidad, rasgo que si bien no fue propio de los franceses parece haber alcanzado en ellos una intensidad más fuerte.
Por último, el proceso de deterioro de las asociaciones ilustra el avance sistemático del Estado argentino en muchas áreas, sobre todo en la asistencia y la salud de la población, otrora compartidos con entidades surgidas de la sociedad civil. Algunas políticas gubernamentales -como la nacionalización del puerto y los ferrocarriles en Santa Fe, la nacionalización del escultismo, la ley de mutualidades del peronismo- representaron asimismo hitos influyentes que, una vez más, certifican la necesidad de vincular más fuertemente la historia de los grupos migratorios y la historia nacional.
NOTAS
La producción sobre asociacionismo étnico en la Argentina reconoce su punto de arranque en el clásico trabajo de S. Baily, "Las sociedades de ayuda mutua y el desarrollo de una comunidad italiana en Buenos Aires, 1858-1918", Desarrollo Económico, Buenos Aires, IDES, 1982, 21, 84. Entre muchos otros textos producidos desde entonces, ver C. Silberstein, "Mutualismo y educación en Rosario: las escuelas de la Unione e Benevolenza y de la Sociedad Garibaldi (1874-1911)", Estudios Migratorios Latinoamericanos, Buenos Aires, CEMLA, 1, 1985; F. Devoto y A. Fernández, "Mutualismo étnico, liderazgo y participación política. Algunas hipótesis de trabajo", en D. Armus (comp.), Mundo urbano y cultura popular, Buenos Aires, Sudamericana, 1990; A. Fernández, "El mutualismo español en Buenos Aires, 1890-1920. Un estudio de caso", Cuadernos de Historia Regional, III, 8, 1987; A. Fernández, "Mutualismo y asociacionismo", en AA.VV, Historia general de la emigración española a Iberoamérica, vol. 1, Madrid, CEDEAL, 1992; F. Devoto y E. Míguez, (comps.), Asociacionismo, trabajo e identidad étnica. Los italianos en América Latina en una perspectiva comparada, CEMLA, CSE, IEHS, Buenos Aires, 1992; D. Marquiégui, "Asociacionismo, liderazgo étnico e identidad: un enfoque comparado (Luján 1876-1920)", Studi Emigrazione, 115, 1994; M. Llorden Miñanbres, "La acción mutuo-social de las sociedades españolas de emigrantes: una explicación histórica del hecho", Estudios Migratorios Latinoamericanos, Buenos Aires, CEMLA, 28, 1994; X. M. Núñex Seixas, "Redes sociales y asociacionismo", Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe, vol. 11, nº 1, 2000; J. Buades, M. Manresa, M. A. Más, Emigrants illencs al Río de la Plata (La vida associativa a Buenos Aires i Montevideo), Palma, Vicepresidència del Govern Balear, 1995. Las principales discusiones sobre las migraciones históricas en la Argentina son analizadas en F. Devoto y H. Otero, "Veinte años después. Una lectura sobre el Crisol de Razas, el Pluralismo Cultural y la Historia Nacional en la historiografía argentina", Estudios Migratorios Latinoamericanos, Buenos Aires, CEMLA, 50, 2003. Para síntesis parciales sobre el asociacionismo y su relación con el crucial aspecto de los liderazgo étnicos ver F. Devoto, Historia de la inmigración en Argentina, Buenos Aires, Sudamericana, 2003; y, del mismo autor, Historia de la inmigración italiana en la Argentina, Buenos Aires, Cámara de Comercio Italiana de la República Argentina, 2006; y J. Moya, Primos y extranjeros. La inmigración española en Buenos Aires, 1850-1930, Buenos Aires, Emecé, 2004, para italianos y españoles respectivamente. Para una imagen de contexto y no limitada a las instituciones étnicas, ver AA.VV., De las cofradías a las organizaciones de la sociedad civil. Historia de la iniciativa asociativa en Argentina, Buenos Aires, Gadis, 2002. 
Agradezco los valiosos comentarios de Alejandro Fernández y de los evaluadores anónimos de la revista. 
No existen trabajos que analicen el asociacionismo francés en su conjunto, pero sí estudios de caso como los de J. Colombato, "La gesta de los pioneros franceses en Santa Rosa. Una antigua institución: la Société française L'Union de Secours Mutuels", en A.M. Lassallet y Colombato, No te olvides de Serafín, Santa Rosa, Fondo Editorial Pampeano, 1992; M. Feyling, La inmigración francesa temprana en Tucumán, 1830-1880, Tesis de Licenciatura, Universidad Nacional de Tucumán, 2002; y V. Sánz, "La ‘Société Française de Sécours Mutuels'. Intégration et organisation de la collectivité française de la Plata", en Adrián Blázquez (coord.), L'émigration basco-béarnaise aux Amériques au XIXème siècle, Editorial Gascogne, Orthez, 2005. 
S. Baily, "Las sociedades de ayuda mutua...", op. cit.; H. Sábato, "El pluralismo cultural en la Argentina: un balance crítico", en Historiografía argentina (1958-1988), Comité Internacional de Ciencias Históricas, Comité Argentino, Buenos Aires, 1989. 
Sobre las características del asociacionismo en Francia, ver M. Dreyfus, Liberté, Égalité, Mutualité. Mutualisme et syndicalisme 1852-1967, Éditions de l'Atelier, Paris, 2001; y -desde otra perspectiva- C. Ferraton, Associations et coopératives: une autre histoire économique, Erès, Ramonville-Saint-Agne, 2007. 
Por razones de espacio, se dejan de lado aquí las instituciones educativas y deportivas. 
Sobre este tema ver H. Otero, "Las políticas de emigración en Francia, siglos XIX-XX", Estudios Migratorios Latinoamericanos, CEMLA, Buenos Aires, 61, 2006. 
Los diplomáticos franceses desconfiaban de la sociedad de Malaurie porque recibía subsidios del gobierno argentino y carecía de la "independencia necesaria". Nota del 18 de enero de 1889, Correspondance Politique (de aquí en más CP), Confédération Argentine, 1889, Tome 61, p. 72, Archives du Ministère des Affaires Étrangères (de aquí en más AMAE). 
Rapport sur la Société Française de Protection aux Immigrants, 20 mars 1885, Correspondance Commerciale et Consulaire (de aquí en más CCC), Buenos Ayres, 1884-86, Tome 13, p. 201, AMAE. 
Institutions Françaises. Société de Rapatriement, 10 de août 1882, CCC, Buenos Ayres, 1882-1883, tome 12, p. 79, AMAE. 
Réponses du Comité des Societés Françaises de Buenos Aires, F. Lecroq (secretaire), J. Passicot (président), Série B Amérique, Argentine: (17), Propagande, 1930-1937, pp. 30-41, AMAE. 
Série B: Amérique. Sous Série: Argentine, (17) Propagande, 1930-1937, AMAE. 
Sociedad Francesa de Repatriación, Memoria del Consejo de Administración presentada a la Asamblea General del 11 de abril de 1942, Buenos Aires, Plantié Talleres Gráficos, 1942, p. 5. La reconstrucción de la historia de la entidad se basa asimismo en los Comptes rendus anuales de las Asambleas (años 1929-1934); en el Rapport du 4 mai 1921 de P. Bouchard, Président de la Caisse, dirigido al cónsul de Francia Roger Clausse, Centre des Archives Diplomatiques de Nantes (de aquí en más CADN), Cartón 113; y en la Lettre du Président de la Caisse au Conseiller de l'Ambassade de France, 19 avril 1946, CADN 49. 
Société de Bienfaisance Française de Rosario, CCC, Rosario, Tome 1 (1883-1897), AMAE. Los momentos críticos de la institución hacia 1955 son evocados en Société Française de Bienfaisance de Rosario, 1955, CADN 49. 
Con la excepción del Hospital Británico (creado en 1844), los hospitales de las comunidades migratorias surgieron con posterioridad al francés. Ver. A. Jankélevich, Historia de los hospitales de comunidad de la ciudad de Buenos Aires, <www.aadhhos.org.ar>, consultado 12-02-09. 
A. Dussaut, La colonia francesa en el Río de la Plata, Buenos Aires, Club Francés, 1966, p. 17. Se dejan de lado aquí, por su diferente naturaleza, los emprendimientos hospitalarios y asistenciales (una cincuentena hacia 1950), dependientes de las Filles de la Charité de Saint Vicent de Paul y de otras órdenes religiosas. 
CCC, Buenos Ayres, 1884-86, tome 13, AMAE. 
Las Damas de la Providencia se ocuparon también del Foyer Français, creado en 1913: Foyer Français sous le patronage de la société des Dames de la Providence, dirigé par les religieuses du Saint Enfant Jesus, Réglement, Buenos Aires, Imprimerie Girard, 1926, CADN 110. 
Pedido de declaración de utilidad pública de la sociedad, Buenos Aires, 25 de abril de 1903, Dossier 261, Sociétés de Bienfaisance, CADN 98. 
La finalidad del Comité era asumir la "dirección de las manifestaciones francesas cada vez que se produjera un hecho importante de cualquier naturaleza, de interés para la colonia". Comité des Sociétés Françaises de Buenos Aires, fondé le 2 juin 1902, Réglement, Buenos Aires, Plantié Talleres Gráficos, 1954, CADN 113. 
Sobre la crisis periódica de la comunidad y las "querellas electorales algo pueriles y en todo caso tristes", ver Comité des Présidents des Sociétés Françaises de Buenos Aires, 1903-1912, CADN 98. 
Compte rendu de l'Assamblée Générale extraordinaire de 1917, Dossier 261, CADN 98. Una síntesis de la historia de la institución en Centenaire de la Société Philanthropique et de Bienfaisance Francaise du Río de la Plata, 1832 -17 septembre- 1932, Buenos Aires, Imprenta Girard, 1932. 
"Sociedades de socorros mutuos. 1913", "La mutualidad y el cooperativismo en la República Argentina por el Dr. Domingo Borea", en Tercer Censo Nacional, Buenos Aires, Talleres Gráficos de L. J. Rosso y Cía, Tomo X, 1917. Sobre los presupuestos que orientaron el censo de socorros mutuos, ver C. Daniel, "Conflictos sociales, controversias técnicas. Las estadísticas en el mundo del trabajo en Argentina", Jornadas Élites Intelectuales y Formación del Estado, Buenos Aires, IDES, abril de 2009. 
Rapport de la Légation de France en Buenos Aires au Ministre au sujet du Rayonnement de l'intellectualité française en Argentine, 26 octobre 1920, Dossier Club Français, CADN 95. Sobre esta institución ver asimismo E. Vonthul, "Le Club des Français", en Manrique Zago (coord.), Les Français en Argentine, Buenos Aires, 1986. 
Le Flâneur (seudónimo), "Les Français en Argentine", Le Figaro, 19 de junio de 1924. 
Club Français de Rosario, en Situation générale des Francais établis dans la circonscription du Consulat de France à Rosario, Annexe de la depeche du 20 mai 1931, Amérique 1918-1940, Argentine (85), AMAE. 
Los efectos de la Gran Guerra en la comunidad son analizados en H. Otero, La guerra en la sangre. Los franco-argentinos ante la Primera Guerra Mundial, Buenos Aires, Sudamericana, 2009. 
J. C. Ibarrola, "La inmigración de Iparralde a Buenos Aires y el Centro Vasco Francés", en Jorge Ochoa de Eguileor (comp.), La inmigración francesa en Argentina. Aportes para su estudio, Total Austral, Buenos Aires, 2005. También M. Iriart (h), Apenas cien años. Crónica del centenario del Centro Vasco Francés, 1895-1995, Buenos Aires, Centre Basque Français, 1995. 
Centre Basque Français, Estatutos y reglamento general, Buenos Aires, Imprimerie Girard, 1928. 
Su divisa era "Dieu-Honneur-Patrie" y para su admisión era preciso no estar afiliado a ninguna sociedad anticatólica, Cercle Français Saint Louis, Statuts modifiés en Assamblée Générale Extraordinaire du 11 mars 1934, Buenos Aires, 1934, Imprimerie Georges Batmalle, CADN 114. 
Société Patrie, Rapport historique, 1892-1937, Buenos Aires, 1937, CADN 110. 
Le Foyer du Poilu, Status et reglements, Imprimerie Batmalle, s.f., CADN 41. 
Ver A. Prost, Les anciens combattants, 1914-1940, Paris, Gallimard-Julliard, 1977. Desarrollamos este punto en H. Otero, La guerra..., op. cit. 
Comités De Gaulle, CADN 110; y France Combattante, CADN 89. 
La referencia obligada sobre este particular es el clásico trabajo de E. Weber, Peasants into Frenchmen. The Modernization of Rural France, 1870-1914, Stanford University Press, 1976. Aunque sus tesis han sido discutidas por la historiografía posterior, puede admitirse que el proceso de homogenización cultural estaba más avanzado en Francia a fines del siglo XIX que en España e Italia. 
Compte rendu de l'Exercice 1896-1897, Buenos Aires, Imprimerie A. Pech, 1897, CADN 37. 
Société les Alsaciens-Lorrains du Río de la Plata, fondée à Buenos Aires le 6 fevrier 1898, Tableau des membres composant la société, juillet 1899, Buenos Aires, Imprimerie Thoumazeau, 1899. 
Estatutos aprobados por la Asamblea General Extraordinaria del 28 de agosto de 1943, Buenos Aires, Plantié Talleres Gráficos, 1943, CADN 111. 
Rapport Annuel de la Commission Administrative. Excercise du 1er Janvier 1923 au 30 Juin 1924, Buenos Aires, Imprimerie F. Landreau. 
Ambassade en Argentine au Ministre des Affaires Étrangères, Aristide Briand, 23 octobre 1928, Amérique 1918-1940, Argentine (85), AMAE. 
Una completa descripción de las actividades del Euskal Etchea de Buenos Aires se encuentra en Pierre Lhande, L'émigration basque. Histoire, Économie, Psychologie, Elkar, Donostia, 1984 [1910], 164-179. 
Sobre el caso vasco, ver O. Álvarez Gila, "La formación de la comunidad inmigrante vasca en los países del Río de la Plata (siglo XIX)", Estudios Migratorios Latinoamericanos, Buenos Aires, CEMLA, 30, 1995; y M. Iriani, Centro Vasco Argentino Gure Etxea de Tandil. ¿La punta de un gran iceberg?, Vitoria-Gasteiz, Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 2001, en particular pp. 39-54. Este último autor destaca que, exceptuando las grandes ciudades como Buenos Aires y Rosario, los vascos crearon muy pocas instituciones antes de 1940, en razón de dos procesos concurrentes: la incorporación a instituciones francesas, españolas y argentinas, y la existencia de formas alternativas de sociabilidad (fondas, hoteles, etc.) que hasta la década de 1930 hicieron innecesaria la creación de instituciones étnicas propias. Con todo, el asociacionismo vasco francés fue mucho más importante que el de sus vecinos bearneses. Ver a este respecto, Association Mémoire Collective en Béarn, Du Béarn aux Amériques. Histoires d'émigrants. Témoignages et documents, Pau, Bulletin de l'A.M.C.B Nro 7, 1992, p. 10. 
Borea, op. cit., pp. 95-96. 
Sobre las tensiones entre entidad étnica y de clase y las razones de su silenciamiento tanto por los líderes étnicos como por los obreros, ver R. Gandolfo, "Las sociedades italianas de socorros mutuos de Buenos Aires: Cuestiones de clase y etnia dentro de una comunidad de inmigrantes, (1880-1920)", en Devoto y Míguez, op. cit. 
Rapport de Maurice Chardonnet, Président de l'Union Nationale des Combattants, Dossier 1325, 1919-1921, CADN 95. 
Fernández , "Mutualismo y asociacionismo", op. cit. 
Buenos Aires, 25 avril 1903, à Mr. le Comte Sala, Ministre Plenipotentiare et Envoyé Extraordinaire de la République Française, AMAE. Existe mucha documentación sobre pedidos de este tipo, esenciales para aspirar a las subvenciones del gobierno francés. 
La distribución especial de los franceses es analizada en H. Otero y A. Pellegrino, "Sharing the City: Residence Patterns and Immigrant Integration in Buenos Aires and Montevideo", en S. Baily y E. Míguez (coords.), Mass Migration to Modern Latin America, Jaguar Books, 2003. 
CP, 1889, Tome LXI, AMAE. 
E. Daireaux, République Argentine. La vie sociale et la vie légale des étrangers, Paris, Hachette, 1889. 
CCC, Buenos Aires, 1882-1883, tome XII, AMAE. 
La estimación resulta obviamente diferencial, según se considere a los hombres (24%) o a las mujeres (5%). 
Tercer Censo Nacional, op. cit. p. 94. 
Analizamos este aspecto en H. Otero, "Endogamia e integración de inmigrantes na Arxentina Moderna. Balances e perspectivas desde un enfoque rexional", Estudios Migratorios, Consello da Cultura Galega, Santiago de Compostela, España, nº 15-16, xuño-decembro 2003. 
Statistique Générale de la France, "Rapport du Directeur de la SGF sur le nombre des Français à l'étranger et sur les institutions qui leur viennent en aide", Bulletin de la Statistique Générale de la France, volumen 4, janvier 1915, Paris, Librairie Félix Alcan; SGF, Français et institutions françaises à l'étranger en 1930, Paris, Imprimerie Nationale, 1935; Institut National de la Statistique et des Etudes Économiques, Français et institutions françaises à l'étranger en 1950. Résultats de l'enquête du Ministère des Affaires Étrangères en date du 31 décembre 1950, Paris, Imprimerie Nationale, 1955. 
El cuadro sólo incluye a las asociaciones con información completa para el cálculo del núcleo étnico. Los núcleos étnicos de valor 100 en 1912 se hallan probablemente sobrestimados, ya que la encuesta no distingue a los nacidos en Francia de los descendientes de franceses con nacionalidad francesa. 
Encuesta MAE 1950, p. 67 y 69. 
Con la única excepción en esta última ciudad de la Société Française de Bienfaisance, si bien los datos deben ser tomados con precaución ya que contabiliza juntos a franceses y descendientes. 
Encuesta del MAE de 1950, p. 11 y 66. 
Este proceso comenzó mucho antes en algunas sociedades, como en el caso platense analizado por Sanz, op. cit., p. 232, en el que la sociedad se abrió a otros europeos -y también a las mujeres- desde 1893. 
Secours Mutuels 1945-1956, CADN 114. 
Los diplomáticos señalaron la rápida integración de los franceses en la sociedad argentina como la causa principal de la retracción del tejido asociativo. 
Ministre de France en Argentine au Président du Conseil, et Ministre des Affaires Étrangères, Aristide Briand, Voyage à Mendoza, p. 223, 16 avril 1916, AMAE. 
Situation générale des Francais établis dans la circonscription du Consulat de France à Rosario..., ya citado. 
Otros ejemplos fueron la Sociedad de Socorros Mutuos y de Beneficencia de Chaco surgida tras la fusión con la Mutuelle Mabillón, en 1923, y la Société Française de Sécours Mutuels de Buenos Aires creada en 1919 por la fusión de las sociedades Minerve, Française, Savoisienne, Fraternelle, Enfants de Rouerge et du Quercy, y Mutuelle Française (fruto ésta última, a su vez, de la fusión de otras tres entidades), Encuesta del MAE de 1930, p. 107. Nótese, asimismo, cómo las sociedades de base regional se encuentran entre las primeras en fusionarse, sin duda a causa de su débil base demográfica. 
Voyage à Rosario, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, 22 novembre 1945, AMAE. 
Consul de France à Rosario al MAE , 24 novembre 1948, (3) Representation française en Argentine, Consulats et Agences Consulaires (1945-1952), AMAE. 
Consul de France à Córdoba et Rosario al MAE, Rosario, 15 juillet 1959, Maison de France et colonie francaise de Rosario, AMAE. 
Ambassade en Argentine al MAE, Visite officielle à Santa Fe et Rosario, 29 juin 1953; Visite aux provinces de Mendoza et San Juan, 25 novembre de 1953; Visite à Córdoba, 24 mai 1954; en Série B: Amérique, 1952-1963. Sous Série: Argentine (61) (1952-1960), AMAE. 
Con su habitual perspicacia, Daireaux advirtió el doble carácter de las sociedades en tanto forma cortesana y de aprendizaje de la democracia: "las sociedades de socorro, cuya administración exige la creación de puestos honoríficos, tienen además la ventaja de estimular las ambiciones y de dar lugar a elecciones entre extranjeros que se parecen bastante a elecciones municipales". Daireaux, op. cit., p. 34. 
Ello resulta evidente en las trayectorias de personalidades claves de la comunidad como Ébelot, Berheim, Walls, Peyret, Stein, etc., -reconstruidas por Oteiza y Raquillet- o la de Jean-Pierre Passicot, analizada por J. Lamarque, Français et Basques d'Argentine. Un homme. Des oeuvres, Bayonne, La Presse, 1930. V. Oteiza, Le Courrier de la Plata. Diario de la colectividad francesa rioplatense, Tesis de Maestría, Universidad Nacional de San Martín, 2000; P. Raquillet, Alfred Ebelot ou le parcours migratoire d'un Français dans l'Argentine du XIXème siècle, Thèse de Doctorat, Université de Paris VII, 2005. 
Las demandas de la UFAC en 1946 de nombrar al frente del Comité de Sociedades Francesas a un miembro que haya combatido en la guerra son un claro ejemplo de ello. Si bien la iniciativa no era del agrado de todos sus miembros y fue desechada por el Comité, ese tipo de pedidos no eran ajenos al clima imperante, CADN 47 y 49. 
Plan d'Action Français en Amérique Latine (février 1945-octobre 1946, (77) France/Amérique Latine, AMAE. 
Comité pour le Rayonnement Français en Argentine, 1946-1954, CADN 48; Note sur la colonie française d'Argentine, Buenos Aires al MAE, 21 octobre 1949, Série B Amérique, 1944-1952 (75) Colonies françaises en Amérique Latine (novembre 1944-octobre 1949), AMAE. 
El episodio hizo correr ríos de tinta. Véase al respecto "Situation générale des Français établis dans la Circonscription du Consulat de France à Rosario", ya citado, y la visita de 1953 a esa circunscripción, en Série B: Amérique, 1952-1963. Sous Série: Argentine (127) Colonies, Immigrations françaises, septembre 1952-juin 1963, CADN 49. Un conflicto similar enfrentó en Resistencia al agente consular con la Alliance Française .
Encuesta del MAE de 1912, p. 168. La encuesta de 1930 no puede ser usada por mala calidad de su cobertura y la de 1950 no relevó el dato. 
Anciens combattans, 1946-56, CADN 111. 
CCC, Buenos Ayres, 18 octobre 1898, 1897-1898, tome 19, AMAE. Las referencias a demandas de subvenciones son muy abundantes, cfr. por ejemplo, Dossier 261, Sociétés de Bienfaisance, CADN 98. 
J. Lamarque, op.cit., p. 11. 
Encuesta del MAE de 1912, p. 159. 
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