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la formación de la estructura política para la revolución social en Michoacán
EYTAN GINZBERG Universidad de Tel Aviv
Introducción
Un observador dificilmente habría podido ver en Michoacán del año 1928 un
estado que había experimentado una revolución. La reforma ejidal agonizaba, la
legislación agraria local era impresionante pero absolutamente inaplicada, y la
legislación laboral progresiva pero anacrónica en relación a las condiciones de
trabajo reales en Michoacán y sin ninguna ventaja para los obreros organizados.
La organización política de los elementos populares de la sociedad, que había
demostrado buenos comienzos al principio de la década del '20, se hallaba reducida
a un estado lamentable de desorden e insignificancia, semejante a la situación de la
Confederación Regional Obrera de México (CROM), sin incidencia alguna en el
campo michoacano y muy limitada también en la ciudad local. La población rural
- y ésta componía la inmensa mayoría de la población en Michoacán de los años
'20, tratándose de un típico estado agrícola - era casi totalmente analfabeta y
estaba profundamente inmersa en antiguas concepciones sociales, ligada a la iglesia
e impedida, por lo tanto, de reclamar para sí una transformación en las formas de
vida. Por último, la democracia política, establecida en Michoacán desde el fin del
régimen militar en agosto de 1917, era muy frágil y desarraigada en la sociedad
feudal, de múltiples contradicciones, de este estado. [ 1]
Si tomamos, por ejemplo, los datos de la reforma agraria del año 1927 y del
período 1915-1928, podemos percibir claramente las duras expresiones del bajo
"índex de la revolución" de Michoacán. En el año 1927, el gobernador Enrique
Ramírez creó solamente cuatro ejidos nuevos y amplió uno existente. En ese mismo
año se presentaron sólo 18 solicitudes ejidales de diverso tipo; ¡todo esto frente a la
existencia de un potencial de más de 2000 ejidos! En general, en el año 1928,
Michoacán estaba ubicada en el décimo lugar entre los estados mexicanos en la
suma de solicitudes ejidales y creación de nuevos ejidos, mientras que en población
constituía el sexto estado. [ 2]
Este cuadro no era casual. La existencia de una fuerte oligarquía agraria y clerical,
poderosa y bien organizada en sus propios marcos; una estructura económica
latifundista-feudal que, contrariamente a la mayoría de los estados de México, se
fue fortaleciendo justamente a partir del año 1910, aunque sólo en el aspecto
demográfico; una infraestructura muy limitada que impedía contacto y control
significativos del centro en Morelia con los distritos del sur del estado; un gobierno
municipal muy conservador; un gobierno federal también conservador que, tanto
por razones políticas como por falta de una clara definición ideológica, no apoyó
las reformas radicales y puso trabas a todo gobernador que procuró ponerlas en
marcha, todos éstos parecen haber sido los principales factores que frenaban la
penetración de la revolución en Michoacán. Como si éstos no fueran suficientes, la
rebelión cristiana que estalló en el oeste de México en el año 1926, siendo
Michoacán uno de sus centros, creó un desorden general en el estado. A causa de la
rebelión, la comunicación entre Morelia y la mayoría de los distritos había
empeorado, lo que dificultaba el accionar de un gobierno efectivo. [3]
Con todo, este bajo "índex de la revolución" no era inmodificable. Un
gobernador con una clara ideología radical, talento político y un fuerte status
personal en los círculos del liderazgo federal podría penetrar el denso sistema de
defensa del conservadurismo local y federal y, si no derrumbarlo, al menos hacerla
cambiar de rumbo. Así era Lázaro Cárdenas, quien, a comienzos de 1928, decidió
renunciar del ejército - siendo entonces (desde abril) general de división, el más
alto grado en él - y, después de 15 años consecutivos de servicio, consagrarse a la
contienda por el cargo de gobernador de Michoacán, el estado donde había nacido
y vivido muchos de sus 33 años, incluso varios de su servicio militar.
La experiencia le enseñó a Cárdenas que en la vida pública de México la clave
está en la acumulación de poder político. Los artículos de la gran promesa de la
constitución a los obreros y a los campesinos sin tierra, los artículos 123 y 27, no
eran para los dirigentes federales de entonces más que consignas. Por razones
políticas e ideológicas, estiban muy lejos de cualquier intención real de aplicarlos
ampliamente. Esto irradiaba hacia los estados de la federación y fortaleció a las
fuerzas conservadoras locales en su lucha contra los intentos de algunos
gobernadores radicales de llevar a cabo reformas basadas en los artículos
constitucionales.
La cuestión no era, entonces, una cuestión de signo ideológico y fuerte
compromiso social revolucionario hacia las capas bajas de la población. Francisco
J. Múgica y Enrique Ramírez, dos de los cuatro gobernadores constitucionales de
este estado entre 1917 y 1928, poseían una ideología radical y buena voluntad para
resolver los problemas de los obreros y, principalmente, de los campesinos sin
tierra. Sin embargo, fracasaron en el frente político. Ellos no lograron consolidar
una fuerza política significativa y efectiva que sirviera de contrapeso al poder de la
oligarquía conservadora local. Uno se vio forzado a renunciar tras 18 meses de
ejercicio y el otro se encontró casi totalmente paralizado en estos planos durante
sus cuatro años en el cargo.
Precisamente ésa fue la moraleja que aprendió Cárdenas, amigo cercano de
Múgica y Ramírez, a quienes ayudó en más de una ocasión a mantenerse en sus
cargos [4] . En un discurso que Cárdenas pronunció en Iguala, en el estado de
Guerrero, varios años más tarde, durante su campaña electoral por la presidencia,
explicó su razonamiento político, que era la "moraleja de Michoacán". Y así dijo:
"Se necesita que la clase trabajadora organice sus filas. Estoy convencido,
particularmente por mi experiencia como gobernador de Michoacán, que no basta
la buena intención del mandatario, ni una legislación acertada, para llevar progreso
al pueblo: es indispensable un factor colectivo, que representan los trabajadores".
Para él, se trataba, como explicó en su discurso, de ..."una preocupación constante
por agruparse en un solo frente (obreros y campesinos - E.G.), por despojarse de
los prejuicios que estorban su marcha ascendente, por arrollar todos los obstáculos
que se opongan al triunfo de los postulados de renovación social" [5] .
Estrechamente ligada a la percepción de la necesidad de crear una organización
unida de trabajadores en Michoacán estaba la concepción de que esta organización
tenía que crearse patrocinada por el gobierno. Este punto fue aclarado por
Cárdenas en el discurso de resumen de su gobierno, el 14 de septiembre de 1932:
"En una etapa del devenir de la humanidad en que el giro de la evolución oscila
fatalmente entre el egoísmo individualista y un concepto más amplio y más noble
de la solidaridad colectiva, no es posible que el estado como organización de los
servicios públicos permanezca inerte y frío, en posición estática frente al fenómeno
social que se desarrolla en su escenario. Es preciso que asuma una actitud dinámica
y consciente, proveyendo lo necesario para la justa encauzación de las masas
proletarias, señalando trayectorias para que el desarrollo de la lucha de clases sea
firme y progresista" [6] .
Mas Cárdenas no puntualizó su concepción política en 1934 en Iguala, o en 1932
en Morelia. Lo había hecho mucho antes; ya en enero de 1928, cuando publicó su
manifiesto radical al pueblo michoacano en el momento de lanzar su campaña
electoral por el cargo de gobernador, en el cual proclamaba "soy agrarista" y
prometía profundas reformas sociales, a sabiendas de que tendría que crear,
anterior a toda acción agraria y social, una organización política de todos los
trabajadores de Michoacán o "las masas proletarias", según sus palabras, es decir,
un movimiento del trabajo michoacano. Para él, este movimiento era una
condición necesaria para el éxito de la transformación económico-social cuya base
quiso establecer durante su período, en carácter del largo brazo político del
gobierno local. Este brazo debería presentar el desafío agrario y social a los
campesinos de Michoacán y organizarlos para responder a él.
Y así, inmediatamente después de acceder a su cargo de gobernador el 15 de
septiembre de 1928, comenzó Cárdenas, con la ayuda de un grupo de
correligionarios, a preparar un congreso constituyente de la representación de
todos los obreros y campesinos de Michoacán, congreso llevado a cabo en los
últimos tres días del mes de enero de 1929, en Pátzcuaro, según la convocatoria
presentada por Cárdenas especialmente para ese efecto. Durante el congreso se
fundó la Confederación Revolucionaria Michoacana del Trabajo (CRMDT), que
fue definida en sus estatutos como una organización apolítica.
La tesis principal que presentará este artículo sostiene que la CRMDT fue no
sólo una organización política por excelencia, cercana al modelo de un verdadero
partido gobernante, sino también una organización formadora de una nueva
conciencia revolucionaria transformadora en el campo. Más aún, dada la
complejidad de la cuestión agraria y por ser ésta la cuestión principal en la
economía y sociedad michoacanas de fines de los años '20, la Confederación fue
dirigida desde el principio, antes que nada, a esta cuestión. Pero siendo
primeramente cosa de una cuestión ideológica concerniente a las formas de
distribución y propiedad de la tierra en México - prácticamente la cuestión de la
futura imagen de la sociedad michoacana -, su trato no podía no ser político, ya
que envolvía una titánica lucha contra la oligarquía existente y la iglesia, que
convergieron para impedir, por medios políticos y por la fuerza, el traspaso de sus
propiedades y el desmantelamiento de sus fuentes de poder.
Cárdenas, que no se proponía fracasar al igual que Múgica y Ramírez, creó la
CRMDT, y muy rápidamente, como una organización política basada en los
elementos sociales que eran los objetivos de la política del gobierno en las áreas de
la tierra y el trabajo y en los elementos que compartían su ideología revolucionaria,
muchos de ellos amigos personales y gente con mucha experiencia sindical.
La CRMDT ya ha sido estudiada por varios historiadores, entre quienes
sobresalen Manuel Diego Hernández, Jesús Múgica Martínez y Alejo Maldonado
Gallardo [7] . La contribución especial del presente artículo será señalar las vías
mediante las cuales Cárdenas otorgó poder político a la organización, que de esa
manera se convirtió en una institución potente, e ilustrar las formas en que
Cárdenas usó la organización para aplicar su política agraria. Asimismo, se
intentará trazar los límites que se autoestableció Cárdenas en usar el poder de la
CRMDT y su significado.
La Declaración de Principios, los Estatutos y el Programa
La Declaración de Principios de la CRMDT incluía solamente tres puntos. El
primero establecía la posición de la organización detrás del principio de la reforma
agraria, o sea, detrás del principio de que todo quien trabaja la tierra tiene el
derecho a recibirla, cultivarla y disfrutar exclusivamente de sus frutos. El segundo
principio determinaba que sólo la anulación del capitalismo y el traspaso de los
medios de producción a los obreros (en la ciudad y en el campo) permitirían su
emancipación de su condición de parias. El tercer principio vela en la educación,
con sus aspectos morales, intelectuales y organizativos, la base para la preparación
del hombre para una transformación social más adelantada. La tierra, el trabajo y
la educación eran, entonces, las tres cuestiones centrales de la organización que
fuera constituida entre el 5 y el 6 de enero de 1929 en el teatro Apolo en Pátzcuaro [ 8] .
No había un lugar políticamente más adecuado que Pátzcuaro - la ciudad más
fanática, según el contemporáneo Jesús Padilla Gallo - para indicar, tanto a la
iglesia como a los hacendados de Michoacán, que la organización estaba resuelta a
impedirles continuar tratando a "los campesinos indígenas de Michoacán, como a
bestias sin derecho" [ 9] .
Al comienzo de los estatutos se dice que: la CRMDT está destinada a unir grupos
de trabajadores de la ciudad y del campo en un marco colectivo disciplinado, y en
el marco de la lucha de clases, para llegar a la emancipación moral y económica que
la clase de los trabajadores merece; la organización se compromete a proteger la
dignidad y el progreso del obrero, ya sea hombre o mujer, a actuar para la
socialización de la tierra, de la producción y los medios de producción, y a
establecer una estructura de escuelas en todos los lugares de producción y
principalmente en las haciendas y rancheríos alejados de las grandes zonas de
población; la organización actuará para anular los contratos de explotación de los
bosques (que las comunidades indígenas de los bosques habían firmado, para
perjuicio propio, en favor de grandes compañías, las cuales explotaban a sus
habitantes como obreros en condiciones vergonzosas) y organizar a las
comunidades de forma que puedan explotar sus bosques por sí mismas. El
programa añadía que: la organización creará sociedades cooperativas de
campesinos y obreros para el mejor aprovechamiento de su fuerza de trabajo, y de
bancos cooperativos, y, finalmente, la organización actuará para enraizar y
mantener entre sus miembros la conciencia de sus derechos, tales como emanan de
los principios de la revolución y "la fraternidad universal" [ 10] .
El programa sindical mínimo de la CRMDT destacaba la determinación de la
organización de luchar por la aplicación de la ley laboral vigente en Michoacán
desde 1921, principalmente de los artículósconcernientes a la duración de la
jornada laboral, el salario y la imposición a los empleadores del cumplimiento total
de las decisiones de las comisiones de arbitraje y conciliación. El programa
prometía proteger a todo grupo de 5 o más obreros que solicitara su ayuda y se
comprometía a abrir escuelas primarias en toda hacienda, rancho, rancherío o
congregación rural. Igualmente, el programa sindical prometía una amplia y
animada campaña organizativa para afiliar a obreros no organizados a la
CRMDT, creando para ello comisiones especiales de organización destinadas a
distribuirse por todo el estado. En cuanto a organizaciones que no quisieran
adherirse a la Confederación y aceptar su autoridad, se estableció en el programa
que se haría un esfuerzo por llegar a acuerdos de mutua solidaridad. Acuerdos
parecidos se efectuarían con organizaciones obreras fuera de Michoacán [ 11] . Cabe
mencionar en este contexto el acuerdo de solidaridad firmado el último día del
congreso constituyente de la CRMDT, entre ella y el CROM, el cual, en opinión de
Manuel Diego, significó un triunfo moronista, pues le aseguró al CROM la no
intervención en sus áreas de influencia - generoso gesto, considerando su evidente
falta de efectividad [ 12] . La causa de esta generosidad residía, por lo visto, en la
voluntad de Cárdenas de preservar relaciones correctas con Calles - el hombre
fuerte en México en aquel momento, para quien la CROM era su protegida - y al
mismo tiempo no crear dificultades para el crecimiento, desarrollo y existencia de
la CRMDT, la protegida del mismo Cárdenas. Se convino entre ambas partes que,
en caso de disputarse, el asunto sería presentado a la decisión del gobernador - o
sea, a Cárdenas -, quien actuaría de árbitro. El asunto le daba cierta ventaja a la
CRMDT, aunque dentro de los limites que se permitía Cárdenas [ 13] .
El programa agrario mínimo de la CRMDT señalaba, ya en su primer punto, el
"cumplimiento estricto de las leyes sobre materia agraria", o sea, dotaciones y
restituciones de tierras a pueblos y un trato acelerado a "las solicitudes de los
pueblos y rancheríos". En el segundo punto, el programa declaraba que la
CRMDT, con todas las organizaciones unidas a ella, se dirigiría al congreso federal
para que modificase "el punto constitucional" (en la ley agraria) que les negaba a
los peones acasillados el derecho a recibir tierras. Asimismo, el programa
destacaba su preferencia consciente del trabajo colectivo organizado - aunque
dejó la decisión acerca de esta cuestión en manos de los poblados - y su intención
de fomentar el desarrollo de cooperativas mediante comisiones especiales que
crearía con ese objetivo.
El programa planteaba, además, la necesidad de repartir armas a los campesinos
para defender sus vidas y sus intereses, crear más igualdad dentro de los ejidos
deshaciendo los compadrazgos entre diversos funcionarios y ciertos campesinos, y
asegurar la autonomía interna de las comunidades agrarias encargándose de que
recibieran toda la ayuda necesaria para su buen funcionamiento. Al final también
se comprometía a efectuar una campaña organizadora de todos los peones en las
haciendas y en los ranchos y a luchar por la aplicación de las leyes concernientes a
su bienestar [ 14] .
Aún en su primer capítulo, establecía el programa que la Confederación sería una
organización totalmente apolítica y se concentraría solamente en los aspectos
sociales de todas las organizaciones y personas afiliadas a ella, siendo su lema
"Unión, Tierra y Trabajo" [ 15] . La declaración de apoliticismo no estaba destinada
sino a pagar el tributo necesario a la ley laboral, ley que establecía que a los
sindicatos les estaba prohibida toda actividad política y religiosa, o toda otra
actividad más allá de "estudiar, desarrollar y proteger los intereses comunes" [ 16] . En
la práctica, era imposible hacer una separación entre la actividad apolítica y la
política. Esta tampoco era la intención de Cárdenas, y tampoco hubiera sido
posible, dadas las circunstancias históricas generales de las relaciones entre
empleadores y obreros, principalmente entre los hacendados y los peones, contra el
trasfondo de un gobierno que definía su objetivo como completar los postulados de
la revolución, especialmente en el ámbito rural. El hecho que la actividad política le
estaba permitida a los miembros organizados de la CRMDT como individuos, no
como miembros organizados en ella, reducía todo el asunto del apoliticismo a una
mera formalidad, ya que la actividad política, supuestamente "privada", de los
líderes de la Confederación, estaba relacionada a ella, y necesariamente la
influenciaba. Tanto la déclaración de principios respecto de la reforma agraria, la
anulación del capitalismo y la educación progresista, como la definición de la
esencia organizativa de la CRMDT "dentro de la lucha de clases", según se estipula
en el programa, no dejaban lugar a dudas acerca de lo político de la esencia de la
Confederación y el espíritu de sus dirigentes.
La declaración de principios y el programa no fueron sino una declaración de
guerra a la estructura tradicional de la economía michoacana, a las oligarquías que
la dominaban y a la conciencia social decadente que éstas encarnaban. Casi cada
artículo programático implicaba un programa que exigía una revolución completa
en las formas de propiedad, de producción y en el pensamiento. Frente a la
estructura tan conservadora de Michoacán a fines de los años '20, cuyos
representantes habían logrado desbaratar hasta entonces toda política de cambio,
aquel programa tan radical de la CRMDT no suponía menos que la base de una
organización combativa. El hecho que este programa contaba con el respaldo de un
hombre y un gobierno dispuestos a fomentarlo, protegerlo e implementarlo ponía
de manifiesto que no se trataba solamente de palabras o de una organización que se
contentaría con la insignificancia. Los pasos organizativos llevados a cabo
inmediatamente después de finalizado el congreso constituyente no dejaron dudas
al respecto.
La labor organizativa
Armada de un programa, de un plan de construcción esquemático y de un
ejecutivo elegido de seis miembros (Comité Central Confederal - C.C.C.), con
Cárdenas a la cabeza como presidente, la organización se puso en marcha. Frente a
sí, le aguardaba una labor organizativa de gran alcance, que se suponía habría de
traer finalmente al seno de la CRMDT el contenido humano adecuado. La
constitución del C.C.C. ya indicaba la orientación organizativa campesina de la
CRMDT. Este incluía, entre otros, un secretario para el sindicalismo agrario
(Pedro Talovera) y un secretario para las comunidades agrarias y las comunidades
indígenas de los bosques (José Solorzano), pero no se designó un secretario
especial para asuntos sindicales urbanos, como se establecía en los estatutos [ 17] .
La dirección de la CRMDT prefirió, entonces, elegir a dos secretarios para el
sector agrario, uno más de lo establecido en los estatutos, hecho que confirmaba su
decisión de concentrarse en la labor en el área rural y dedicarles a los habitantes sin
tierras - que constituían cerca del 65% de la fuerza activa de trabajo michoacano
- la mayoría de los esfuerzos organizativos y, tras ellos, los esfuerzos por efectuar
la reforma [ 18] . Al iniciar la labor organizativa, la CRMDT se contactó, en las áreas
que el pacto con la CROM lo permitía, con todos los sindicatos urbanos ya
existentes, en un intento de afiliarlos. Asimismo, mediante un extenso trabajo de
base, fomentó la creación de nuevos sindicatos. El principio organizativo era crear
un solo sindicato por oficio en el mismo ramo en cada región, a fin de evitar
competencia y rivalidad entre sindicatos idénticos. Si ya actuaba un sindicato de
determinado oficio en una región cualquiera, la tendencia era afiliarlo a la
Confederación, o al menos, en el supuesto de que se negara, llegar con él a algún
acuerdo conveniente. La labor en el sector urbano demostró buenos resultados en
corto tiempo. En Morelia solamente se crearon y adhirieron unos 100 sindicatos ya
en el primer año de existencia de la CRMDT. Uno de los más importantes y más
destacados era el "Sindicato de Maestros de Michoacán", fundado en 1929, que
dos años después fue reemplazado por una organización de maestros
ideológicamente más definida, denominada "Bloque de Maestros Socialistas de
Michoacán" [ 19] .
En el área rural se ejerció una gran presión sobre los campesinos - tanto peones
acasillados como campesinos libres - urgiéndoles a organizarse en el marco de
sindicatos y, junto con las comunidades indígenas de los bosques y las
comunidades agrarias, ingresar a los marcos federales distritales. Una gran lucha se
desató en este plano con respecto a los peones acasillados, el acceso a los cuales fue
hábilmente bloqueado por los hacendados y los curas [ 20] .
Entre los campesinos libres, la tarea era supuestamente más fácil, dado el mayor
acceso a la propaganda de la organización y la presencia de numerosos campesinos
no fijos que retornaron de los Estados Unidos a causa de la crisis económica y que
buscaban un marco organizativo adecuado. Pero también aquí el terreno no estaba
libre de problemas de conciencia, de tradición y presiones, como acertó a describir
el historiador Luis González [ 21] . En ese aspecto, se adjudicó una gran parte del peso
del esfuerzo organizador a los maestros en las haciendas y los pueblos, muchos de
los cuales era miembros de la CRMDT, y a las "misiones culturales", que eran
equipos para la difusión de la cultura y la organización de la enseñanza informal en
el campo. Estos actuaban como agentes directos del gobierno en la fatigante y a
veces sangrienta labor de difundir el llamado a la organización, cuyo significado y
propósito revolucionario era bien conocido por los elementos conservadores, los
dueños de los intereses en el campo, quienes hicieron todo lo posible por
sofocarlo [ 22] .
De una forma u otra, el objetivo primario de construir marcos federativos con
capacidad de existencia propia dio buenos frutos. Gallo informa acerca de 32
federaciones distritales en 1931 y más de 100.000 miembros inscritos en la CRMDT
ese mismo año. Martínez habla de 30 federaciones distritales en 1932, con 400
sindicatos, comunidades y otras organizaciones adheridas a ellas. Estas
federaciones sostenían periódicos congresos distritales, además de la labor diaria,
de acuerdo a la estrategia organizativa de la CRMDT, que veía en la federación
distrital activa la base organizativa de toda la confederación [ 23] .
Cárdenas no se conformó con el sistema organizativo horizontal de la CRMDT y
procuró organizar a todos los campesinos en un marco adicional, vertical y
separado del resto de los elementos no-campesinos agrupados en la Confederación,
sin impedir por ello a todos los distintos sindicatos agrarios estar incluidos en las
federaciones distritales comunes. Los estatutos, como vimos, lo permitían; sin
duda, fueron diseñados para una centralidad semejante, que Cárdenas previó y
programó. El propósito era, entonces, fundar una liga agraria dentro del marco de
la CRMDT, cuyo objetivo central, anunciado por Cárdenas, era aislar al elemento
rural de los demás elementos populares organizados, a fin de que el gobierno
pudiera estudiar sus problemas en las áreas del trabajo, la tierra, las condiciones de
vida y de producción, y así poder darle soluciones adecuadas en el camino hacia la
solución completa de sus problemas. "Siendo el propósito del Ejecutivo de mi
cargo", escribía Cárdenas en su convocatoria al congreso constituyente de la Liga
(3 de octubre de 19291, "que el elemento agrarista y los sindicatos de campesinos
del estado hagan conocer al gobierno las necesidades y problemas que tengan para
su mejoramiento y desarrollo, y compenetrado debidamente de la importancia que
implica... que sus informes los hagan públicos en asambleas en que estén
representados..., he tenido a bien convocar a las comunidades agrarias y sindicatos
campesinos del estado para la celebración de un congreso general, con objeto de
estudiar los diversos problemas que atañen a la tierra y de cristalizar en postulados
efectivos los principios de la Revolución Mexicana" [ 24] .
En diciembre, Cárdenas añadió otra convocatoria especial para las comunidades
indígenas de los bosques. Cárdenas separó esta convocatoria de la anterior dada su
gran sensibilidad hacia el público indígena, el cual, en el caso de los bosques, se
había visto totalmente despojado de sus propiedades y de sus fuentes de
subsistencia a través de engaños que aprovechaban su inocencia. Este fue el caso
posteriormente a la legislación agraria liberal prerevolucionaria, que prohibió la
existencia de la institución de la propiedad comunal y se valió del proceso jurídico
para llevar a cabo la expropiación de la tierra comunal, en el caso de los bosques,
de sus dueños indígenas. También en este caso el propósito de Cárdenas era fundar,
como señaló en la convocatoria, una Liga de Comunidades Indígenas de Bosques,
separada del escalonado sistema organizativo federal de la CRMDT, pero
relacionada y parte de ella. Los principios organizativos eran similares a los de la
Liga Agraria, pero en forma más específica se trataba de la necesidad de estudiar
los, problemas especiales de las comunidades forestales y encontrar soluciones
adecuadas para ellos [ 25] .
Entre el 5 y el 7 de enero de 1930 se reunió el congreso agrario en presencia del
presidente de la república, Portez Jil, y numerosos altos funcionarios. El último día
del congreso se hicieron presentes también los representantes de los hacendados,
quienes fueron invitados a participar y constituir una organización activa dentro. de
la Liga. La redacción general de la carta que convocó a los hacendados, como a los
demás elementos relevantes, al congreso, y el carácter teórico - económico de la
Liga a crearse como resultado de él, les dieron buenos motivos para interesarse por
el congreso [ 26] . Con todo, su reticencia a participar en él en forma completa era
comprensible. Ellos sabían perfectamente que se trataba de una organización que,
más allá de sus aspectos teórico-económicos, seria en la práctica una organización
política destinada a reclutar la fuerza del campesinado michoacano sobre una
supuesta base concreta, para fortalecer políticamente el régimen cardenista en
Michoacán. La afiliación de la "Federación Agraria y Forestal de Michoacán",
surgida en el congreso de enero, a la L.N.C. de Ursula Galván y la composición de
su ejecutivo - exclusivamente con allegados a Cárdenas, como Jesús Romero
Flores, Rosendo de la Peña, Gavino Vázquez, Augusto Hinojosa y otros -
subrayaban también el carácter politice de la nueva federación. Ya en el
documento anexo a la convocatoria al primer congreso agrario trazó Cárdena. 1,1
estructura de la Federación o Liga a fundarse, incluidas todas las comisiones
ejecutivas que habían de crearse dentro de su marco. Asimismo colocó en el plan a
todos sus hombres al frente de tales comisiones, a fin de asegurar que la estructura,
los estatutos, las formas de acción y las relaciones exteriores de la Federación
futura - los temas a tratarse en dichas comisiones - se encaminasen en la
dirección que él deseaba [ 27] .
Cárdenas se preocupó, entonces, de invitar a los hacendados y demás patrones al
congreso constituyente, de acuerdo a una clave de tres representantes por
municipio, y les dejó un honroso lugar en el programa de debates que preparó para
el congreso. Mas no se contentó con eso, cuidando de que, junto a la Liga de
Agrupaciones y Campesinos por crearse en el Congreso, se creara también una
Liga Pastoral de Agricultores, o sea, una Liga de patrones y hacendados bajo su
supervisión - propósito a primera vista un tanto sorprendente en un Hombre que
pretendía llevar a cabo una reforma agraria y, más aún, que se completase durante
su período. Pero en Cárdenas, un político de agudos sentidos públicos, esta
tendencia no era sorprendente. Cárdenas, quien realmente quería la creación de
una organización política campesina diferenciada en el marco de la CRMDT y que
estaba totalmente identificado con el tema agrario, no quería aparecer en
Michoacán como un gobernador sectorial y alentar así una resistencia más
poderosa que la esperada por parte de los elementos conservadores y dueños de
intereses en la sociedad. El quería aparecer como un estadista y no un gobernador
partidista, a pesar de que iba a perjudicar a los propietarios. Esto se relaciona
también con su concepción socio-política general, de orientación integrativa,
estadista, y con su concepción económica, que ve en la reforma agraria un asunto
de justicia social, pero también de reconstrucción económica de Michoacán; un
asunto en el que, a su entender, cabe un lugar importante a los dueños de intereses,
aunque vayan a perjudicarse.
Cárdenas sabía bien distinguir entre lo que se les exigía a los patrones para las
necesidades de la reforma agraria y lo que se merecían como agricultores y
empresarios [ 28] . Desde este punto de vista, había lugar en el congreso, según
Cárdenas, para los patrones, a quienes quería ligar a él de alguna manera,
principalmente porque su definición declarada era teórico-económica, o sea: la
creación de una organización fundamentalmente económica, ligada a la CRMDT
(que fuera definida en los estatutos como apolítica), mediante la cual podría el
gobierno estudiar los problemas y necesidades del campo y así dedicarse a la
solución completa de ellos.
Sin embargo, el hecho de que los patrones no compraran la mercadería ofrecida
por Cárdenas, cosa que seguramente interpretaron como participar en su propia
eliminación, deja en claro lo que éstos pensaban de la nueva federación. Para ellos,
la federación era primeramente una organización política, destinada a fortalecer a
Cárdenas en contra suya, de modo que trataron la federación patronal de la misma
manera que lo hicieran con la CRMDT en general. Los grandes esfuerzos que
hicieron por derrumbar a la CRMDT, esfuerzos que casi dieron frutos en el
período de Benino Serrato, el sucesor de Cárdenas como gobernador de
Michoacán, no fueron, entonces, incomprensibles [ 29] .
La labor de organización realizada por el ejecutivo de la CRMDT, y por
Cárdenas mismo, fue muy eficaz. En un solo año desde la fundación de la CRMDT
se habían adherido decenas de nuevas y viejas filiales, fundándose al mismo tiempo
la Federación Agraria y Forestal de Michoacán, en la cual se disolvieron los restos
de la vieja Liga Agraria de Primo Tapia, que fuera creada como una iniciativa local
en la región de Zacapú en el año 1922, y que se vino abajo con el asesinato de Tapia
en abril de 1926. La CRMDT, que pudo disfrutar desde su creación de una
variedad de sindicatos y comunidades agrarias ya organizados, y que fue muy
eficaz en la tarea de organizar nuevos sindicatos, pasó a ser operativa ya en su
segundo año de existencia'- tema que examinaremos a continuación, en el
contexto de la reforma agraria - permitiéndole, así, a Cárdenas comenzar a poner
en práctica su política socio-económica, quizás más rápido de lo que se esperaba [ 30] .
La CRMDT: de una organización obrero-campesina a un partido político
La formación de la CRMDT sobre la base de una idea, los estatutos, el aparato y
la extensiva labor organizativa no se limitó a eso. A todo esto se sumó una rutina
de periódicos congresos locales, regionales y estatales, que se convirtieron en
masivas demostraciones de fuerza y expresiones de una cultura popular laica y
revolucionaria. Desfiles, reuniones callejeras, representaciones teatrales
encomiando el espíritu de la revolución y sus ideas, que en parte eran críticas
mordaces del fanatismo, la reacción y la relación entre ambos; festivas recepciones
al gobernador, al presidente u otras distinguidas personalidades, todos ellos eran la
levadura en la masa de estos congresos. La selección de los lugares de asamblea no
era casual; siempre estaba destinada a herir a algún rival político, generalmente
eclesiástico. De este modo, el primer congreso estatal de la CRMDT tuvo lugar en
Pátzcuaro, y el segundo en Zamora, dos lugares conocidos por su clericalismo.
Igualmente, por ejemplo, el congreso agrario local en Cherán fue convocado
justamente en Semana Santa y en un pueblo muy religioso, derivando en un baño
de sangre en el que murieron unas 40 personas y hubo numerosos heridos.
Los espectáculos populares de masas asumían en estos lugares una doble
importancia y significado político [ 31] . En cada congreso importante había también
un ritual fijo, una especie de ceremonia popular, en la cual, previamente a la
apertura del congreso, se dedicaba cierto tiempo a las quejas de los representantes
de los sindicatos y comunidades, quejas expresadas desde la tribuna, frente a todo
el pleno. Esa era quizás la única ocasión que tenían los representantes auténticos de
los obreros y campesinos de expresarse a sus anchas, no según lo programado,
antes de que se les demandara aceptar las propuestas preparadas de antemano y
votar por un nuevo ejecutivo constituido por personas que generalmente no eran de
su clase social. En estas oportunidades se elevaban los lamentos populares con voz
dolorida, y casi sin cambio de contenido, de un congreso a otro: los otorgamientos
de tierra se demoran; hay problemas de irrigación, problemas de documentación
legal para tierra ya conferida; amenazas de hacendados, malos tratos de dueños de
fábricas y comercios, inseguridad física frente a guardias armadas de patrones y
bandas de facinerosos locales; actividad acelerada de cristeros (todavía activos en
pequeños grupos, durante la reunión del segundo congreso estatal del la CRMDT,
en el este del estado), etc. [ 32] .
Poco a poco, la CRMDT, con su rutina de marcos y formas de acción diarias, se
iba convirtiendo en el brazo ejecutivo del gobierno, una especie de ramo más de la
administración cardenista. La Confederación debía promover la educación rural
revolucionaria, la lucha contra el fanatismo católico y el alcoholismo, la
propaganda agraria, así como convencer a numerosos campesinos a aceptar recibir
tierras y redactar solicitudes ejidales, todo esto sin contar la variedad de tareas en el
plano sindical propiamente tal. Desde ese punto de vista, la gente de la CRMDT
constituía un activo ideológico que se suponía, según Cárdenas, había de transmitir
el mensaje de la revolución en el campo principalmente. En este activo podía
confiar, ya que estaba constituido por gente de sus convicciones, generalmente
jóvenes y altamente motivados [ 33] .
Como toda administración, ésta también necesitaba financiación. Cárdenas
financió inoficialmente a la CRMDT y sus militantes, otorgando una sede fija para
la oficina central en Morelia, y se preocupó de evacuar edificios públicos - en
muchos casos iglesias, a cuyos curas expulsó - para las federaciones distritales [ 34] .
Sin embargo, la coronación de la relación especial de Cárdenas con la
organización que fundara está en la libertad de maniobra y el aliento que le brindó
para apoderarse de los principales focos de poder político de Michoacán. En otras
palabras, Cárdenas le permitió a la CRMDT convertirse en un partido político. La
Confederación, así nos dice Anguiano, se apoderó totalmente de la Cámara Local
de Diputados.
Sus hombres, que ingresaron al congreso en septiembre de 1928 por el período
1928-1930, fueron re-elegidos para el período de 1930-1932. Asimismo, la
Confederación estuvo envuelta en la elección de presidentes de juntas municipales,
jueces de primer y segundo grado, representantes michoacanos al congreso federal
y, como se ha dicho, en las elecciones de representantes al congreso local. Unos 95
de sus militantes destacados obtuvieron cargos en estos planos [ 35] . Cárdenas mismo
observó en cierta oportunidad que "la decisiva mayoría de municipios y los cargos
representativos en la cámara de diputados local fueron entregados a obreros
organizados". La CRMDT obtuvo, según Diego Hernández, el monopolio del
poder político en Michoacán y se convirtió, de acuerdo a Anguiano, en una "fuerza
irresistible" [ 36] .
El status central obtenido por la CRMDT en la vida política michoacana no se
limitó a ocupar los principales cargos en el gobierno local y estatal. La CRMDT se
apoderó de todo el sector laboral, protegido por una nueva legislación de diciembre
de 1928, mediante la cual, a instancias de Cárdenas, se enmendaron varios artículos
de la ley laboral vigente, otorgándole a los obreros organizados una ventaja
decisiva en áreas claves del mercado del trabajo y en las relaciones laborales. La
nueva ley establecía primeramente que en cualquier fábrica o lugar de trabajo en el
que se levantara un nuevo sindicato, se anularían instantáneamente todos los
contratos individuales y se firmaría un acuerdo de trabajo colectivo entre el
sindicato y el empleador o los empleadores. Obreros que no quisieran incorporarse
al sindicato podrían firmar nuevos acuerdos individuales. En el caso de crearse dos
o más sindicatos, el más grande de ellos negociaría el acuerdo de trabajo colectivo,
y los demás recibirían las mismas ventajas obtenidas por el sindicato mayor. La
nueva ley se explayó sobre las comisiones conciliatorias y de arbritraje y estableció
que, desde ese momento, serían designados como miembros de éstas, en todos los
niveles, sólo representantes de los obreros organizados en sindicatos y de los
empleadores organizados en cámaras de comercio, industria y agricultura. No se
designarla a ninguna persona que llevara el título de "trabajador" o "empleador"
que no estuviera organizada. Más aún, las comisiones de conciliación y de arbitraje
recibieron status de juzgado menor, permitiéndoseles multar a patrones que no
pagaran a sus trabajadores el salario estipulado o las indemnizaciones
determinadas en los fallos de las comisiones, llegando incluso a confiscar bienes en
los casos en que los patrones no hayan pagado siquiera las multas. Todo esto fue
hecho con objeto de agilizar los procesos de cobro que hasta entonces exigían
dirigirse al juzgado en caso de que una empresa o un empleador no cumplieran con
las obligaciones de pago establecidas por la comisión de arbitraje local o central.
La ley corregida también facilitó mucho el proceso de creación de un nuevo
sindicato, de modo que, si.anteriormente se exigía como condición previa que la
constitución del sindicato recibiera aprobación notarial, desde ahora se
conformaba la ley con una declaración simple, afirmando que la constitución fue
redactada por obreros (y no otros) [ 37] .
Cárdenas trazó los planos para la CRMDT antes de fundarla. La nueva
legislación que promovió estaba destinada a proveer a la organización importantes
herramientas para acumular fuerzas. Estaba claro que, en la mayoría de los casos,
el sindicato vinculado a la CRMDT iba a ser el mayor entre los sindicatos que se
levantaran en talleres, fábricas y haciendas, por lo cual había que hacer todo lo
posible para simplificar los procesos de fundación. Asimismo, se sobreentendía
que, en calidad de sindicato mayor, la CRMDT tendría representación exclusiva en
las comisiones de arbitraje y, una vez allí, obtendría una enorme fuerza derivada
del status asignado a las comisiones de arbitraje en todo lo relacionado a la
ejecución de sus decisiones. Cárdenas, el político, era lo suficientemente sofisticado
para presentar esta propuesta de ley en nombre de una federación desconocida, a la
cual denominó "Federación de Comunidades y Sindicatos de Obreros y
Campesinos de la Regió Michoacana", y esto antes de fundada la CRMDT,
evitando así acusaciones e sectarismo y de interés personal.
En Michoacán, en la ép ca de Cárdenas, se creó una identificación absoluta entre
el gobernador y la confederación de trabajo que fundó. La CRMDT (única en su
estructura integradora en! re las organizaciones de trabajadores en México) [ 38] se
convirtió en herramientas para el reclutamiento político de las masas y el
adoctrinamiento revoluci~nario, con objeto de avanzar la política gubernamental
en las áreas de la economía y la sociedad, y para apoderarse de los centros de poder
político.
Cárdenas creó una especie de partido, tal vez algo más que un partido cualquiera,
una especie de partido gobernante, basado en las masas organizadas en él como
una corporación, mediante la cual podía llevar a cabo su política.
Anguiano quizás exageró un poco cuando se refirió a la CRMDT como la base
del éxito de Cárdenas en llevar a la práctica su programa de seis puntos para
Michoacán, programa que incluía el reparto de tierras a ejidatarios, la contención
de la influencia sacerdotal, la expansión y renovación de la red de educación,, la
construcción de represas y carreteras, el cierre de tabernas y de bares, y la
expropiación de las propiedades michoacanas en manos extranjeras [ 39] . En un área,
sin embargo, ciertamente tenía razón Anguiano, el área de la reforma agraria, que
examinaremos de cerca, especialmente en su aspecto más problemático: el
convencimiento de los campesinos a efectuar la transformación de conciencia,
mental y física, de una situación de subyugación a otra de libertad, basada en la
presentación de una solicitud oficial para recibir tierras para cultivo propio.
La CRMDT en la lucha por romper la barrera de la solicitud ejidal
El primer obstáculo que Cárdenas tuvo que sobrellevar para acelerar la dotación
de ejidos en Michoacán fue la exigencia jurídica según la cual el inicio de todo
proceso de dotación o restitución ejidal partía de la presentación de una solicitud
ordenada y bien documentada por parte de cualquier "núcleo de población"
carente de tierras, dirigida al gobernador del estado. Formalmente, el envío de la
solicitud constituía el momento en que los signatarios dejaban de ser simples
campesinos y se convertían en agraristas, o sea, partidarios de la reforma agraria y,
por lo tanto, partidarios del gobierno. A pesar de que al envío de la solicitud le
precedían muchas maniobras organizativas de propaganda, reuniones varias, la
nominación del núcleo merecedor, la elección de representantes, la recolección de
los antecedentes necesarios para la redacción de la solicitud y, finalmente, la
redacción y el envío de la misma, el momento decisivo lo constituía el envío
propiamente tal. A partir de ese punto se trasladaba toda la responsabilidad del
proceso agrario del pueblo solicitante a las autoridades estatales y federales,
responsabilidad que retornaba al pueblo una vez que el gobernador resolviera
erigir un ejido en el lugar, generalmente después de 6 meses, un año, dos años y,
frecuentemente, más todavía [ 40] .
Así como el momento del envío tenía un significado simbólico muy palpable para
los campesinos, el envío era también muy significativo para los opositores de la
reforma, en el sentido de que si deseaban evitar la pérdida de su control sobre los
campesinos y sus propiedades agrarias, tenían que hacer todo lo posible por evitar
que llegase ese momento. En otras palabras, la cuestión del poder político y
económico de los terratenientes y los hacendados dejó de ser una cuestión teórica,
convirtiéndose en una cuestión substancial-existencial de ser o perecer. Por su
carácter, esta cuestión los obligaba, desde su punto de vista, a concentrar todos sus
esfuerzos, ya en esa temprana etapa del proceso agrario, para sofocar cualquier
intento de cosechar voluntades e igualmente frenar las primeras acciones
organizativas en camino a la redacción de la solicitud ejidal. Los hacendados no
escatimaron medios: la seducción y el soborno de campesinos para impedir que se
afiliaran a los sindicatos de la CRMDT, o para desmantelarlos en caso de que ya
hubieran sido creados; presiones por intermedio de la iglesia para "persuadirlos" a
que no solicitaran tierras en razón de la "distorsión" de la moral cristiana implícita
en ello y, cuando les era conveniente, amenazar con la excomunión; la expulsión de
agraristas potenciales de las haciendas o su persecución hasta llevarlos al limite de
la misma existencia física; el empeoramiento de las condiciones de los
arrendamientos y aparcerías hasta hacerlas desesperantes; la violación de los
acuerdos de trabajo colectivos; las quemas de cultivo por parte de "las guardias
.blancas"; el atemorizamiento de campesinos por medio de amenazas contra sus
vidas y, finalmente, los asesinatos de cientos de agraristas y militantes, entre los
-uales se destacó y tuvo valor simbólico, en la época tratada, el asesinato del
miembro de la Cámara de Diputados Federal del distrito de Sahuayo en
Michoacán, Rafael Picazo, notorio agrarista, que fue ultimado por el hacendado
Manuel Cuesta Moreno en la noche del 22 de enero de 1931, mientras viajaba en el
tren de México a Guadalajara [ 41] .
La batalla declarada por los hacendados y la iglesia a la solicitud ejidal, al ser
para ellos una batalla por su existencia misma, fue acérrima y sin concesiones. Se
trataba de una victoria en todo el frente; el fracaso en ese tramo significaría, casi
seguramente, el fracaso a todo lo largo del combate. Esta situación es la que
convirtió la lucha en torno a la solicitud ejidal en un choque titánico y en un gran
desafío para Cárdenas, quien se había fijado altos objetivos en el plano agrario. De
una forma u otra, durante todos los años de la reforma y hasta 1928, sus opositores
tuvieron muchos triunfos en sus esfuerzos por estorbarle el paso. Eso se refleja bien
en la suma de solicitudes ejidales, que llega a un total de 316 en 14 años, es decir, un
promedio de 22.6 solicitudes por año, una cifra insignificante en relación a las
dimensiones agrarias de Michoacán, con más de 2000 poblados potencialmente
merecedores, pero con un bajo porcentaje de solicitudes ejidales en comparación
con un no pequeño número de estados como Guerrero, Hidalgo, Jalisco, México,
Puebla, San Luis de Potosí, Zacatecas, y sobretodo Veracruz, que hasta 1928
evidenciaba un promedio de 56 solicitudes anuales [ 42] .
Cárdenas necesitaba buscar mejores soluciones que las que había encontrado, en
su momento, Primo Tapia, para vencer el temor de los campesinos de Naranja a
solicitar tierras. En un caso a fines de 1921, convocó Tapia una asamblea de
pobladores, supuestamente para redactar una carta solicitando el envío de un cura
al pueblo, destinada en tal caso a las autoridades centrales de la iglesia en la Ciudad
de México, "...pues muchas personas estaban naciendo sin ser bautizadas, se
casaban fuera de la Iglesia y morían sin los santos óleos". Después de recoger 109
firmas, no las envió a las autoridades de la iglesia en México sino al gobierno local,
y a continuación al gobierno federal, como... una solicitud ejidal de los habitantes
de Naranja [ 43] .
A fin de alentar y favorecer la disposición de los campesinos a solicitar tierra,
Cárdenas movilizó a todas las fuerzas políticas en las que había invertido, desde su
incepción y con este declarado propósito, grandes esfuerzos desde los primeros días
de su mandato. Valiéndose de ellas, inició una campaña para la transformación de
la conciencia socio-económica de los campesinos de Michoacán. Al mismo tiempo,
Cárdenas esperaba que éstas le ayudaran a colocar las herramientas organizativas
adecuadas para canalizar el cambio de conciencia hacia la nueva dirección agraria,
cuyo comienzo estaba en la redacción de la solicitud ejidal. La campaña, según
Cárdenas, también tenía que desatar el nudo anti-agrarista sofocante de los
opositores de la reforma y crear un nuevo ambiente, liberado, optimista, sin
temores y presiones, cuya existencia misma sirviera de aliciente para impulsar al
agrarismo a los campesinos que ya habían solicitado ser incluidos en el marco de la
reforma agraria pero aún no lo habían hecho pues temían por sus vidas o por su
subsistencia en la etapa transitoria. Era ése el momento en el cual entraban en
juego la CRMDT y otros factores gubernamentales que en esa época estaban
totalmente identificados con la trayectoria de Cárdenas (muchos de ellos eran
también de la CRMDT), e incluso Cárdenas mismo, quien se daba la molestia de
transitar los caminos y llegar a diversos pueblos, a veces remotos, para urgir a los
campesinos a solicitar tierra propia [ 44] .
La importancia de la CRMDT en la campaña de incitación agraria a lo ancho de
Michoacán durante toda la época de Cárdenas se puede deducir en forma directa
del contenido de las solicitudes ejidales. En algunas de las solicitudes se señala
explícitamente que los campesinos firmantes recibieron asistencia de diversas
organizaciones de la CRMDT, o que constituían ellos mismos un sindicato laboral
adherido a la Confederación. Así, por ejemplo,' el 10 de mayo de 1931, los
habitantes de la hacienda Zicuirán, en la municipalidad de Huacana, definiéndose
como "Sindicato de Campesinos y Arrendatarios de la Hacienda de Zicuirán
adherido a la Federación Regional del Sur de Nueva Italia y a la Confederación
Revolucionaria Michoacana del Trabajo", se dirigieron a Cárdenas, entonces
presidente del PNR, con una solicitud ejidal en la cual describían una situación
muy dura en sus relaciones con el dueño de la hacienda, Alfonso Videga, quien los
hostigaba tanto por su calidad de campesinos como de miembros de un sindicato
organizado de campesinos y arrendatarios. Estos pobladores se quejaban también
de una situación de inseguridad personal frente a "gavillas de bandidos" que
merodean por la región, atacando pobladores, robándoles "hasta las ropas" y
amenazando sus vidas. El sindicato solicitó entonces que Cárdenas se preocupara
de armarlos, siendo insuficientes las guardias desparramadas por la región [ 45] . En
forma parecida se expresaron los habitantes del Barrio del Calvario, del pueblo
Queréndaro, en la carta de solicitud ejidal del día 7 de abril de 1931: "reconocemos
a la Federación Agraria y Forestal, como matriz de nuestra Organización...,
designamos como domicilio oficial para recibir correspondencia las Oficinas de la
Federación Agraria y Forestal, por carecer de las garantías necesarias por parte de
los hacendados" [ 46] .
En otras palabras, la sospecha de los habitantes del barrio El Calvario de que los
hacendados les ocultaban correspondencia relacionada con el intercambio entre
ellas y las autoridades sobre la cuestión ejidal los llevó a establecer su domicilio
oficial en las Oficinas de la Liga Agraria y Forestal de la CRMDT, aparte del
reconocimiento de esta Liga como su propio marco organizativo. En otro caso, los
habitantes de la hacienda El Zinciro le explicaban a Cárdenas, en su carta de
solicitud ejidal del 15 de octubre de 1930, que ellos veían a dos personas solamente
como sus representantes: uno era el Procurador de Pueblos en Michoacán de la
Comisión Nacional Agraria (CNA) - una persona cuya tarea, entre otras, era
garantizar, en nombre del gobierno federal, el fluido curso de las cartas de
solicitudes ejidales y representar a los pueblos ante las instituciones de la reforma
agraria - y el otro era José Solorzano, secretario general de la CRMDT [ 47] .
Un testimonio más de la importancia de la CRMDT en fomentar las solicitudes
ejidales lo constituye la fórmula con la cual cerraban decenas de pueblos las cartas
oficiales de solicitud ejidal a Cárdenas. Comúnmente usaban los pueblos la
fórmula aceptada entonces como saludo al final de su carta: "Sufragio Efectivo No
Reelección"; sin embargo, en muchas decenas de casos los demandantes adoptaron
el lema de la CRMDT - "Unión, Tierra y Trabajo" - como saludo final [ 48] . El uso
del lema de la CRMDT indicaba que todos esos pueblos estaban organizados en el
marco de la Confederación y, como tales, se dirigían a Cárdenas solicitándole
obtener tierras ejidales. Junto a estas cartas había otras rutinarias, que si bien no
contenían ningún indicio de afiliación a la Confederación, seguramente se
escondían tras ellas sindicatos agrarios adheridos a la CRMDT (por ejemplo, el
caso de los habitantes de Cantabria, entre otros muchos) [ 49] .
La actitud receptiva de Cárdenas a la presentación de solicitudes ejidales, y los
mecanismos políticos que creó para ello, tuvieron resultados revolucionarios en
conceptos michoacanos. Hasta el período de Cárdenas, se registraba un promedio
de 22.6 solicitudes por año. Durante la tenencia de Cárdenas como gobernador de
Michoacán, este promedio aumentó a 106 solicitudes anuales y, en sus cuatro años
en el puesto, se consignaron en total 425 solicitudes ejidales. Si las dividimos de
acuerdo a los años de ejercicio, se obtendrá el siguiente cuadro:
División de las solicitudes ejidales
en los años 1928-1932, según los años
de ejercicio (de septiembre a septiembre) [50]
| Año de ejercicio |
Solicitudes |
| 1928-1929 |
36 |
| 1929-1930 |
136 |
| 1930-1931 |
109 |
| 1931-1932 |
144 |
| Total |
425 |
Los datos de la tabla indican que el mensaje ejidal cardenista comenzó a dar
frutos recién en su segundo año de ejercicio, de hecho, en forma totalmente
paralela al tiempo que le llevó a Cárdenas fundar la CRMDT y hacerla funcionar.
Desde el momento en que la Confederación del Trabajo comenzó a ser operativa,
empezaron a fluir solicitudes ejidales y el promedio de solicitudes anuales aumentó
de 36 a 130. Más aún, tal vez por primera vez en la historia agraria de Michoacán,
comenzaron a llegar solicitudes de municipios surenos como Calcoimán, Arteaga,
Lázaro Cárdenas, La Huacana, Aquila, Buenavista, Tomatlán, Huetamo, San
Lucas, Churumuco y otros municipios que eran absolutamente inaccesibles desde
el punto de vista del gobierno local en todo lo referente a la reforma agraria [ 51] .
El estudio de Fernando Salmerón Castro del año 1988 sobre la región Taretán
describe hábilmente la dinámica y las múltiples dificultades envueltas en la
organización de campesinos para presentar solicitudes ejidales por los militantes de
la CRMDT. Ese estudio se une al torrente de duros testimonios provenientes de las
mismas cartas de solicitud ejidal para confirmar que la labor de los militantes de la
CRMDT en los violentos confines rurales de Michoacán fue muy significativa en el
despertar de los campesinos a la reforma agraria, primeramente respecto de la
solicitud ejidal. Mas esto no era el fin de la labor organizativa. En las etapas de la
recepción de la tierra y de la organización interna para su repartición y cultivo,
nuevamente estaban implicados los hombres de la CRMDT - según se desprende
del estudio de Castro - ayudando a los campesinos a organizarse en diversas
cooperativas que les facilitasen el cultivo, la mercantilización y la obtención de
crédito, contribuyendo así a conducir la reforma a su debido fin [ 52] .
Resumen
El Movimiento del Trabajo michoacano no fue la única base de fuerza política
que construyó Cárdenas para llevar a cabo las reformas sociales que le había
destinado a Michoacán. Cárdenas también procuró crear una base política
simpatizante en la autoridades municipales de Michoacán, creando nuevos
municipios sobre la base de "voces que se elevan desde abajo" de pueblos que se
dirigieron a él y le solicitaron liberarse del yugo de municipios conservadores [ 53] .
El conjunto de poderes y tareas asignados a los municipios de acuerdo a la
constitución de Michoacán les confirió mucha importancia política. El hecho de
estar controlados por el gobierno les añadió un significativo suplemento de fuerza.
Cárdenas actuó mucho también en el área de la educación rural y tomó varias
medidas para limitar el poder de la iglesia y así debilitar la influencia de los
hacendados y los curas y fortalecer la suya propia [ 54] .
La CRMDT era la pricipal base de poder político del régimen cardenista. Aparte
de su soberanía casi absoluta en el área sindical, la CRMDT también estaba
envuelta en el área municipal y aún más en la educación rural. En ese área
Cárdenas usó a la CRMDT'como pionera en la formación de buenas relaciones
con el ejército federal estacionado en Michoacán, cuerpo capaz de crearle muchas
dificultades a un gobernador radical, como lo hiciera en el pasado a Francisco J.
Múgica, por ejemplo. Las escuelas para "Hijos del Ejército", que creó la
organización por su propia iniciativa, ofrecían una buena solución para los hijos de
los oficiales del ejército, quienes se desplazaban de un lugar a otro y tenían
dificultades en desarrollar una rutina de estudios para sus hijos. Esta iniciativa le
aseguró a Cárdenas y a la Confederación la simpatía del ejército.
La influencia de la CRMDT se extendía a muchos aspectos de la vida en
Michoacán y ésta pasó a ser una poderosa organización, que para Anguiano,
amigo y asesor de Cárdenas (que posteriormente se convirtió en su enemigo), era
una organización dictatorial. El poder de la CRMDT quedó muy en claro
justamente en las postrimerías de la época de Cárdenas y posteriormente a él.
Según varias versiones historiográficas, Calles le impuso a Michoacán la
candidatura de Benino Serrato como heredero de Cárdenas para romper el poder
de la CRMDT y evitar que sirviera de base de poder político para Cárdenas
durante el enfrentamiento presidencial por el período 1934-1940. Las acciones de
Serrato, una vez electo, verifican esta versión. El intentó con todas sus fuerzas
quebrar a la CRMDT y por poco lo logra [ 55] .
No obstante, la fortaleza misma del movimiento del trabajo, la elección de
Cárdenas como candidato presidencial en diciembre de 1933 y como presidente en
julio de 1934, más la muerte de Serrato en diciembre de 1934, evitaron que esto
sucediera. Para los hombres de la CRMDT, no cabía duda que la fortaleza de la
organización fue la que a fin de cuentas evitó su disolución y precisamente en una
época en la que Cárdenas se esforzaba por bajar el tono de su apoyo a la CRMDT
para obtener el apoyo de Calles a su candidatura a la presidencia en el congreso del
PNR de diciembre de 1933.
Otra cuestión que surge en este contexto es por qué no reestructuró Cárdenas,
una vez presidente, a la CRMDT como un frente político de obreros, campesinos y
elementos de la burguesía (los elementos "populares' cuando formó y levantó el
PRM. ¿Acaso porque la CRMDT era un organismo demasiado fuerte e
independiente?
¿Quizás realmente era difícil construir un partido de masas del tipo de la
CRMDT a nivel nacional? Esta cuestión no ha recibido aún una respuesta
concluyente en la historiografía de la época de Cárdenas, aunque está claro que al
PRM lo formó como una federación de cuatro cuerpos separados de campesinos,
obreros, el ejército y la-burocracia gubernamental, a fin de facilitar su dominio y
manipulación de acuerdo a sus necesidades. De todas formas, la creación del PRM
sobre una amplia base popular, adhiriendo elementos burgueses, fue sin duda el
fruto de la exitosa lección de la CRMDT michoacana.
A semejanza de la CRMDT, el PRM le permitió a Cárdenas una amplia libertad
de acción y constituyó, al igual que su predecesor, una base para la
institucionalización política más avanzada de la revolución. En retrospecto, resulta
que la CRMDT fue más grande que las expectativas de Cárdenas. En el transcurso
de su actividad agraria, se notaron claras señales de autolimitación, tanto en el
ritmo de estímulo a la presentación de solicitudes ejidales, como en el ritmo de
resoluciones sobre la erección de nuevos ejidos y en sus relaciones con los
hacendados, los rancheros y la iglesia. En la práctica, Cárdenas podría haber
obtenido un ritmo de actividad similar al de Adalberto Tejeda en Veracruz, quien
produjo cerca de 500 ejidos y obtuvo más de 1000 solicitudes ejidales durante su
período de gobernante, paralelo al de Cárdenas en Michoacán. Parece, entonces,
que Cárdenas se autolimitó a cifras menores principalmente para no atemorizar a
Calles, cuyo apoyo, como ya hemos indicado, necesitaba [ 56] .
La historia demuestra que el cálculo de Cárdenas era justificado: el poder político
de Tejeda en Veracruz fue destrozado en enero de 1933, casualmente justo por el
mismo Cárdenas, entonces ministro de defensa [ 57] , y por orden del presidente
Rodríguez. Cárdenas, en cambio, se convirtió en presidente y, como tal, armado de
las lecciones de Michoacán, llevó a cabo una reforma agraria sin precedentes en la
historia mexicana, además de amplias- nacionalizaciones en las industrias del
petróleo y las minas, así como de diversos servicios públicos, que ningún presidente
había osado efectuar. El talento de Cárdenas para crear una organización
netamente política camuflada como apolítica y aprovecharla para sus necesidades
como gobernador en forma controlada, moderada y muy eficaz, abandonándola a
tiempo - inmediatamente después de finalizado su cargo como gobernador - y
negándose a continuar trabajando con ella un año más, d ~spués de su mandato
(cediendo, así, a los ruegos de Francisco Múgica al respecto), es lo que le permitió a
Cárdenas obtener bellos logros y asimismo sobrevivir la lucha hacia la cumbre,
hacia la presidencia del período 1934-1940, durante la cual condujo a México en un
gran paso adelante.
Tradujo del hebreo: G. Leibner Universidad de Tel Aviv
NOTAS
Eytan Ginzberg, La Reforma Agraria de Lázaro Cárdenas en Michoacán 1928-1932: entre ideología y política, Tesis de M.A. (Manuscrito), Universidad de Te¡ Aviv, 1990, pp. 19-49.

Estadística 1915-1927, Secretaría de Agricultura y Fomento, Comisión Nacional Agraria, 1928, pp.
35, 51. El potencial agrario de Michoacán hasta 1934 se estimaba en 2.062 ejidos. Véase Los
Problemas Agrícolas de México, Secretaría de Acción Agraria del Partido Nacional
Revolucionario, Tomo 11, Año I, México D.F., 1934, p. 419.

Eytan Ginzberg, La Reforma Agraria..., pp. 42-58.

Sobre el caso de Múgica, véase las siguientes fuentes: María Carmen Nava Nava, "Relaciones
Múgica-Cárdenas, VII Jornadas de Historia de Occidente, Centro de Estudios de la Revolución
Mexicana "Lázaro Cárdenas": A. CL. Jiquilpán, Michoacán, 1984, pp. 268-269; Hesther Fowler
Solamini, "Revolutionary Caudillos in the 1920's: Francisco Múgica and Adalberto Tejeda", en
D.A. Brading (ed.), Caudillo and Peasant in the Mexican Revolution, Cambridge, Cambridge
University Press, 1980, pp. 175-181.
Sobre la dificil situación de Enrique Ramírez, el gobernador anterior a Cárdenas, y la ayuda que le
solicitó a Cárdenas contra las presiones de Calles, véase: Carta de Lázaro Cárdenas a Plutarco Elías
Calles, enero de 1928, Archivo del Centro de Estudios de la República Mexicana "Lázaro
Cárdenas (ACERMLC), Fondo Lázaro Cárdenas, Caja 27, Carp. 10, doc. 10.

"Discurso del candidato del PNR a la Presidencia de la República al Pueblo Guerrense, Iguala,
Gro., 11 de mayo de 1935, en: Palabras y documentos públicos de Lázaro Cárdenas 19:'8-1970, Vol.
1, Mensajes, discursos, declaraciones, entrevistas y otros documentos, 1928-1940, Siglc Veintiuno
Editores, México D.F., 1978, p. 127.

"Informe del General de División Lázaro Cárdenas, Gobernador del Estado de Michoacán, ante la H. XLIV Legislatura Local, correspondiente al ejercicio comprendido entre 1928-1932, Morelia,
Mich., 16 de septiembre de 1932", en: Palabras y documentos públicos..., Vol. 2, Informes de
gobierno y mensajes presidenciales de Año Nuevo 1928-1932, p. 33.

Véase: Manuel Diego Hernández, La Confederación Revolucionaria Michoacana del Trabajo
(CRMDT), CERMLC, Michoacán, 1982; Alejo Maldonado Gallardo, "La Confederación
Revolucionaria Michoacana del Trabajo", IV Jornadas de Historia de Occidente, CERMLC, 1981,
pp. 91-100; Jesús Múgica Martínez, La Confederación Revolucionaria Michoacana del Trabajo,
Apuntes acerca de la evolución social y política en Michoacán, EDDISA, México, 1982.

"Declaración de Principios" (de la CRMDT), en: Múgica Martinez, La Confederación
Revolucionaria..., p. 98.

Jesús Padilla Gallo, Los de Abajo en Michoacán, Tip: de la E.T.I. "Alvaro Obregón, Morelia,
Mich. 1935, p. 7.

"Estatutos" (de la CRMDT), Art. 1., en: Múgica Martínez, La Confederación Revolucionaria..., p.99.

"Programa Sindical de la Confederación Revolucionaria Michoacana del Trabajo", ibíd., pp.
105-106.

Diego Hernández, La Confederación Revolucionaria..., pp. 33-34.

Idem.

"Programa Agrario de la Confederación Revolucionaria Michoacana del Trabajo", en: Múgica
Martínez, La Confederación Revolucionaria..., pp. 103-105.

"Estatutos" (de la CRMDT), Arts. 3, 6., ibíd., p. 99.

Véase: "Ley de Trabajo" (Núm. 46, 1921), Art. 164/11, en: Recopilación de Leyes, Decretos,
Reglamentos y Circulares Expedidos en el Estado de Michoacán, Tomo XLVI (años 1920-1922),
Xavier Tavera Alfaro (ed.), Congreso del Estado de Michoacán de Ocampo, Morelia, 1980, p. 247.

"Estatutos"(de la CRMDT), Art. 10, en: Múgica Martínez, La Confederación Revolucionaria..., p.100.

Sobre el porcentaje de trabajadores agrícolas, véase: Fernando Foglio Miramontes, Geograffa
económfca agrícola del Estado de Michoacán, Secretaría de Agricultura y Fomento, Dirección de
Economía Rural, Tomo II, Cultura, México, 1936, p. 168.
Sobre el esfuerzo organizativo en el campo, véase: Diego Hernández, La Confederación Revolucio-
naria..., p. 35; Fernando Salmerón Castro, Proceso político y estructura de poder en una micro-
región canera de Michoacán: Taretán 1880-1980, Tesis de Maestría, El Colegio de Michoacán,
1988, pp. 244-245.

Padilla Gallo, Los de Abajo..., p. 20; Diego Hemández, La Confederación Revolucionaria..., pp.
35-39; el número de sindicatos urbanos, según Anguiano, era bajo antes de la creación de la
CRMDT, véase: Victoriano Anguiano Equihua, Lázaro Cárdenas, su feudo y la política nacional,
Ed. Referencias, México D.F., 1989, p. 48.

Véase: Padilla Gallo, Los de Abajo..., pp.31-33; Anguiano escribe que los peones acasillados se
negaban a adherirse a la CRMDT y por eso los trataban los militantes de la Confederación de
"traidores", "enemigos de la revolución", "guardias blancas", etc., sin esforzarse en comprender las
razones de esta situación. Véase: Victoriano Anguiano, Lázaro Cardenas..., p. 54.

Sobre las .dificultades de los campesinos en asimilar las normas de la reforma que pretendía
conferirles tierras gratis, a cuenta de los hacendados, que fueron sus patrones durante muchos años,
y las presiones ejercidas por la iglesia, véase: Luis González y González, Pueblo en vilo, SEP y FCE,
México D.F., 1984 (primera edición - 1968), pp. 184-187.

Algunos investigadores sostienen que a los maestros les cupo la principal parte de esta labor
organizativa, siendo la punta de lanza en la penetración del gobierno cardenista al\campo; véase,
por ejemplo: Alejo Maldonado Gallardo, La lucha por la tierra en Michoacán 198-1932, SEP,
Morelia, 1985, pp. 48-61.

Padilla Gallo, Los de Abajo..., pp. 31, 43-45;. Múgica Martínez, La Confederación
Revolucionaria..., p. 120. Cárdenas también puso énfasis en la labor organizativa, intentando
participar en todos los Congresos Distritales de las Federaciones, véase: Lázaro Cárdenas, Obras:
I-Apuntes 1913-1940, TomoT, UNAM, México, 1972, pp. 188-189,193, 195, 197.

"Convocatoria del Gobernador Constitucional del Estado de Michoacán a las Comunidades
Agrarias, Sindicatos Campesinos y Hacendados del Estado de Michoacán", Morelia, Mich., oct. 3,
1929, en: Palabras y documentos públicos..., Vol. 1, p. 86.

"Convocatoria del Gobernador Constitucional del Estado de Michoacán a las Comunidades
Indígenas Forestales del Estado", Morelia, Mich., dic. 1929, ibíd., pp. 87-88.

Diego Hernández, La Confederación Revolucionaria..., p. 35; Maldonado Gallardo, La lucha por
la tierra..., p. 27; Padilla Gallo, Los de Abajo..., pp. 50-53.

Véase: Múgica Martínez, La Confederación Revolucionaria..., pp. 154-155. Véase también el
programa de trabajo en el documento redactado por Cárdenas y destinado al debate interno:
"Reglamento: A que deben sujetarse los trabajos preparatorios y las discusiones del Primer
Congreso Agrario Michoacano", en: Impresos Michoacanos, Núm. 7. Biblioteca del Congreso del
Estado de Michoacán de Ocampo, Morelia, Mich.

Cárdenas ejecutó varios proyectos de mejoramiento de tierras, cuyos principales beneficiarios eran
los dueños de ranchos y haciendas, y no los ejidatarios. Esto, como parte de su interés en mejorar la
agricultura michoacana. Por ejemplo, el proyecto del Valle de Zamora, véase: P.O. 1 de feb. de
1932, (suplemento al Núm. 65 del Tomo LV), pp. 1-6, o el proyecto del Lago de Cuitzeo "Informe...,
1929-1930", en: Palabras y documentos públicos..., Vol. 2, p. 22.

Véase: Diego Hernández, La Confederación Revolucionaria ..., p. 50; Múgica Martínez, La
Confederación Revolucionaria..., p. 139; Padilla Gallo, Los de Abajo..., pp. 71-80.

Sobre Primo Tapia y su Liga Agraria, véase: Paul Friedrich, Revueltas agrarias en una aldea
mexicana, Fondo de Cultura Económica, México, 1981.; Arttulfo Osorio Embriz, La Liga de
Comunidades y Sindicatos Agraristas del Estado de Michoacán, Práctica Político-Sindical, Centro
de Estudios Históricos del Agrarismo en México, México D.F., 1984. La continuidad de la Liga de
Tapia a la CRMDT se aclara con la notoria presencia de militantes de la Liga en el equipo fundador
de la CRMDT; personalidades como Gabino Vázquez, Pedro López, J. Jesús Rico, Alberto Coria,
José Solorzano, Ernesto Soto Reyes, y también Luis Mora Tovar, quien fue el redactor del
preámbulo de los estatutos de la Liga y también de la CRMDT; véase: Maldonado Gallardo, La
lucha por la tierra..., pp. 19-20; Múgica Martínez; La Confederación Revolucionaria..., pp. 95-97.

Véase: Victoriano Anguiano, Lázaro Cárdenas..., pp. 49-50; Enrique Krauze, General Misionero
Lázaro Cárdenas, FCE., Serie: Biografia del Poder, Núm. 8, México D.F., 1987, pp. 55-59.

Múgica Martínez, La Confederación Revolucionaria..., p. 115; Padilla Gallo, Los de Abajo..., pp.
23, 39, 47.

Sobre el lugar y el papel esencial de los jóvenes, muchos de ellos maestros, en la transmisión de los
mensajes de la CRMDT al campo nos relató ampliamente Jesús Múgica Martínez en una entrevista
que realizamos en su casa en Morelia el 7 de junio de 1989. El mismo fue uno de esos maestros y,
contando solamente con 21 años de edad, ya dirigía la "Escuela: Hijos del Ejército No. 2°. A los 26
años, Múgica Martínez ya era Secretario de Educación Socialista en el marco del Comité Central Confedera¡ que dirigía la CRMDT. A ese cargo fue elegido en el quinto congreso de la CRMDT, en
enero de 1934.

Sobre la financiación, véase: Maldonado Gallardo, La lucha por la tierra..., p. 24: La entrega de una
sede fija a la CRMDT (en un ex-convento), Cárdenas la realizó por medio de una ley; véase: Ley
No. 53: Cediendo el uso y aprovechamiento de una casa a la Confederación Revolucionaria
Michoacana del Trabajo, XLIII Legislatura, 21 de julio de 1931, Archivo Histórico del Congreso
Constitucional del Estado de Michoacán de Ocampo, Caja 3, Carp. 16.

Véase: Victoriano Anguiano, Lázaro Cárdenas..., p. 56; Luis González y González, Los artífices del
cardenismo, Colegio de México, 1981 (primera edición -1979), pp. 224-225; Maldonado Gallardo,
La lucha por la tierra..., p. 25.

Citado en: Diego Hernández, La Confederación Revolucionaria..., p. 40.

Véase: Ley Núm. 28: Sobre Reforma a la Ley del Trabajo Vigente en el Estado, (arts. l, 27, 39, 223,
243), XLII Legislatura, 18 de enero de 1929, AHCCEMO, Caja 2,
Carp. 3.

"El Nacional", 3 de enero de 1934, pp. 1-2.

Sobre el programa de seis puntos y el lugar de la CRMDT en su ejecución, véase: Luis González y
González, Los artífices..., p. 225. La CRMDT le pidió a Cárdenas que trabajara en su marco
durante el año posterior al fin de su cargo de gobernador.
Carta de L. Cárdenas a F. Múgica, 9 de abril de 1932, ACERMLC, F.L.C., Anexo 3, Doc. 88. La
respuesta de su íntimo amigo Múgica fue que le convenía volver al ejército y no seguir con la
CRMDT (lo que realmente hizo Cárdenas inmediatamente después de finalizar su cargo) ya que:
"Sin esta condición nadie vale nada en México"; véase: Carta de F. Múgica a L. Cárdenas, 27 de abril de 1932, ibid., doc. 87.

Sobre el procedimiento de la solicitud agraria en la legislación vigente en la época del gobierno de
Cárdenas en Michoacán, véase: Decreto por el cual se adiciona y reforma la Ley de Dotaciones y
Restricciones de Tierras y Aguas del 11 de agosto de 1927, arts. 57-68, en: Manuel Fábila (ed),
Cinco cientos años de legislación agraria 1493-1940, Secretaría de la Reforma Agraria, México
D.F., 1981, pp. 488-490.

Las diversas presiones que ejercieron los hacendados sobre los campesinos para que no solicitaran
tierra surgen claramente del contenido de muchas de las solicitudes ejidales. Véase, por ejemplo:
Solicitud de Dotación de Ejidos presentada por los Vecinos del Rancho del Crucero,
en : Periódico Oficial (P.O.) del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de
Michoacán de Ocampo, 6 de julio de 1931; p. 2. La misma realidad se refleja en las solicitudes
ejidales de los vecinos de la Hacienda de la Luz, en: P.O. del 25 de junio de 1931, p. 6, o de los
vecinos de la Hacienda de Orocutín, en: P.O. del 13 de marzo de 1930, p. 4, etc. Sobre el asesinato
de Picazo, véase: Carpeta del Asesinato del Diputado Rafael Picazo, Protestas de varios pueblos, 24
de febrero de 1931, AHCCEMO, LXIII, Leg. Especiales, Caja 1.

Véase: Estadística 1915-1927, p. 51; Foglio Miramontes. Geograjfa económica agrícola..., Tomo III, p. 179.

Paul Friedrich, Revueltas agrarias en una aldea mexicana, p. 117.

Sobre estas giras relató mucho Cárdenas en sus memorias. Testimonios de campesinos que
estuvieron presentes en estas visitas se encuentran en muchas de las entrevistas realizadas por la
CERMLC en los últimos años. Véase, por ejemplo: Entrevista con Manza Silva Federico,
ACERMLC, Caja 2, Carp. 5, pp. 76-77, 80; Entrevista con José González Cisneros, ACERMLC,
Caja 7, Carp. 14, pp. 4-5.

Véase: P. O., 6 de julio de 1931, pp. 5-6.

Ibfd., p.4.

Véase, P. O., 25 de junio de 1931, p. 6.

Véase, por ejemplo, las siguientes solicitudes ejidales: Ranchería de la Loma, P.0., 7 de dic. de 1931,
p.4.; Colonia Lázaro Cárdenas, P.O., 10 de dic. de 1931, p.4.; Poblado de Jaripitiro, P.O., 9 de nov.
de 1931, p.6.; Ranchería de la Rinconada, P.O., 8 de mayo de 1931, p.2.

La afiliación de los vecinos de Cantabria en un sindicato y el haber firmado un acuerdo de trabajo
colectivo, o sea, al ser por lo visto acasillados y miembros de la CRMDT, provocó la anulación de
la dotación ejidal que les adjudicó Cárdenas por parte del presidente Ortiz Rubio; sobre este caso,
véase: P.O., 9 de nov. de 1931, p.4.

Datos recogidos y resumidos por el autor, del: Departamento de Estadística de la Secretarla de la
Reforma Agraria, (DESRA), Morelia, Mich., junio de 1989. Véase: Eytan Ginzberg, La Reforma
Agraria de Lázaro Cárdenas..., p. 159.

Ibíd., Anexo núm. 3, pp. 251-260.

Véase: Salmerón Castro, Proceso político y estructura de poder..., pp. 249-252.

En la historia michoacana del periodo 1917-1962 no hubo un gobernador que creara tantos
municipios como Cárdenas. Cárdenas creó 8 nuevos municipios en 4 años, Múgica 5 municipios en
un año y medio, y todos los demás gobernadores se contentaron creando entre 1 y 3 municipios
nuevos cada uno. No cabe duda que los radicales Cárdenas y Múgica usaron su poder para crear
municipios sin justificación municipal, sino política, y así sobrepasar la fortaleza del
conservadurismo municipal michoacano. Véase, por ejemplo, la escandalosa erección de los
municipios de Tocumbo y de Tarimbaro, en: Expediente de Ley No.76 (elevando a la Categoría de
Municipio Libre la Tenencia de Tocumbo, 11 de feb. de 1930) LXII Leg., AHCCEMO, Caja 4,
Carp. 8; Expediente de Ley No. 89 (elevando a la categoría de Municipio la Tenencia de Tarimbaro,
18 de feb. de 1930) LXII Leg., AHCCEMO, Caja 4, Carp. 22.

Véase: Expediente de Ley Reglamentación de Cultos No. 100, 20 de abril de 1932, AHCCEMO,
LXIII Leg. (sin número de caja y carpeta).

Múgica Martínez, La Confederación Revolucionaria...

En el accionar de Cárdenas fomentando solicitudes ejidales hay una sorprendente correspondencia
entre períodos de actividad febril y un gobierno federal que apoya la reforma veloz, (como en la
época de la rebelión de Escobar y finales de la rebelión cristera, a fines de 1929), o un gobierno
federal demasiado débil para molestar (como en la época de decadencia de Ortiz Rubio, desde
septiembre de 1931 hasta su renuncia en agosto de 1932); y entre períodos de bajo ritmo de actividad
ejidal y un gobierno federal que actúa decididamente en su contra (marzo 1930 - agosto 1931).
Esto surge del análisis del número de solicitudes ejidales sobre una base mensual. Véase: Eytan
Ginzberg, La Reforma Agraria..., pp. 160-161. La obvia conclusión es que Cárdenas estaba muy
atento a lo que sucedía en el plano federal y moderaba la actividad de su gobierno y de la CRMDT
en el área ejidal cuando sentía que podía dañarlo políticamente, acelerándola cuando consideraba que no había peligro.

Véase: Romana Falcón, "El surgimiento del agrarismo cardenista, una revisión de las tesis
populistas", Historia Mexicana, Vol. 27, No. 107, enero-marzo 1978, pp. 370-371.

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