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Mario Montagnana y la
"Garibaldi" (1941-1945)
PIETRO RINALDO FANESI IRSMLM - Ancona
IRSMLM - Instituto Regional para la Historia del Movimiento de Liberación en Las marcas.
Prólogo
Al reconstruir las vicisitudes de esta organización del antifascismo italiano en
el exilio latinoamericano, surgida por iniciativa de un grupo de socialistas y
comunistas refugiados en México, es preciso aclarar que se trata de una
organización compuesta, básicamente, por dirigentes y cuadros intermedios,
por lo que no tuvo dimensiones de un movimiento de masas entre las
comunidades de italianos. La organización surgió durante los años de la
Segunda Guerra Mundial y, a pesar de que el movimiento antifascista ya
estaba estructurado, la Garibaldi no se limitó a cumplir una función
exclusivamente política, sino también organizativa. Los datos provisorios de la
documentación estudiada revelan un perfil modesto de afiliados: 100 para
México, una cifra levemente mayor para Canadá, un par de decenas en
EE.UU., 20 activistas en Bolivia (sobre una comunidad italiana de 400 almas) y
una docena en los otros países donde se difundió la iniciativa de esta
organización.
El presente artículo se propone delinear el perfil ideológico-político de la
Garibaldi y estudiar su impacto sobre el escenario del movimiento antifascista
italiano en el exterior, centrando el análisis en la personalidad y la obra de
Mario Montagnana. No se desconocen los límites de un abordaje básicamente
biográfico, pero, a efectos de reconstruir la historia de la red del exilio
antifascista de aquellos años, resulta muy útil explorar la conexión entre
biografía intelectual e historia de un tipo muy particular de emigración política
a América Latina.
Montagnana proviene de una familia hebrea torinés que contribuyó
notablemente a la historia del movimiento obrero y la causa del antifascismo [ 1] .
Nacido en 1897 en Turín, frecuenta la escuela técnica y, a la edad de 13 años, a
causa de las dificultades económicas de la familia, encuentra trabajo como
obrero mecánico. Ya desde entonces, en una Turín que vivía hacía tiempo la
agitación de la lucha de clases, simpatiza con las ideas socialistas.
En 1913 Montagnana se inscribe en un grupo juvenil socialista, iniciando así
una militancia muy activa, sobre todo en el ámbito de la lucha contra la guerra,
y por esto sufrirá varios arrestos. En la primera posguerra, comparte la
iniciativa política de los socialistas torineses, sobre todo de aquéllos reunidos
en torno al periódico L'Ordine nuovo, el grupo más cercano a la experiencia de
la revolución soviética, hasta llegar a ser miembro de la Comisión Ejecutiva de
la sección socialista de Turín, junto a Gramsci, Togliatti, Terracini, Santhiá y
Oberti.
Más adelante, en Livorno, será uno de los fundadores del Partido Comunista
de Italia en 1921 y participará, ese mismo año, en el III Congreso de la
Internacional Comunista en Moscú. Después de la llegada del fascismo, será
perseguido, soportando varias condenas y arrestos hasta que, en 1926, luego de
la promulgación de las leyes excepcionales, buscado por la policía y condenado
a la cárcel y al destierro, decide expatriarse, refugiándose en París. Desde
entonces, hasta 1945, será uno de los dirigentes del resurgimiento del partido
comunista en el exilio, ocupando cargos de importancia tanto en Francia como
en Moscú. En la segunda mitad de los años 30, se le puede encontrar entre los
directores de La Voce degli italiani, que se imprimía en París.
Después de la firma del pacto Molotov-von Ribbentropp, Montagnana es
arrestado en septiembre de 1939, puesto que el partido comunista italiano, al
igual que el francés, tomó posición a favor del acuerdo ruso-alemán.
Consiguientemente, el gobierno francés declaró a los comunistas
"antinacionales", desencadenando una violenta campaña represiva contra
ellos. Luego de su arresto y detención junto a otros antifascistas en el estadio
parisino Roland Garros, fue recluido en el campo de concentración Vernet
d'Ariege hasta mayo de 1941, cuando es liberado gracias a la intervención de la
Liga de Escritores Norteamericanos [ 2] . Enseguida logrará embarcarse en
Marsella en el "Winnipeg", con destino a México, a donde llegará junto a su
esposa, Annamaria Favero. En México se quedará hasta diciembre de 1945 y
regresará a Italia después de casi 20 años de exilio [ 3]
El nacimiento de la "Garibaldi" y su difusión
Montagnana llega a la Ciudad de México en junio 1941, poco después de la
invasión de la U.R.S.S. por las tropas nazis el 22 de aquel mismo mes, evento
significativo que promueve nuevamente la acción unitaria de las fuerzas del
antifascismo. Desde un comienzo, si bien no en estrecha relación con su
partido, Montagnana establece algunos contactos políticos con los exponentes
del antifascismo en exilio en la capital mexicana. Se trata, en verdad, de un
pequeño grupo: entre ellos, el socialista Francesco Frola, ex diputado de
Turín, llegado a México en 1938 después de un largo exilio en varios países de
Sudamérica (Argentina y Brasil) donde desarrolló una intensa actividad
política y de publicista [ 4] , y el comunista Vittorio Vidali, que había llegado con
su compañera, Tina Modotti, durante la primavera del '39, una vez finalizada
la Guerra Civil española [ 5] .
Entre las décadas del 30 y del 40, inmediatamente después del final del
conflicto español, México será uno de los países que acogerá el mayor número
de refugiados de Europa. El ambiente político local estaba bien predispuesto a
la inmigración política, en particular bajo la presidencia de Lázaro Cárdenas,
que apoyaba la causa republicana española [ 6] . En México existía también un
fuerte y organizado partido comunista (30.000 afiliados), que podía contar con
una base sólida en los sindicatos y en las ligas campesinas. Poco a poco, las
distintas olas inmigratorias elevarían el número de refugiados de España y de
Europa a unos 25-30.000 [ 7] .
La comunidad de los exiliados italianos era, como se ha precisado, muy
pequeña y con escasa influencia sobre la realidad política y social local. En los
años precedentes a la segunda contienda mundial, no se conocen tentativas de
organización por parte de los pocos antifascistas italianos, a menos que se
tome en cuenta el apoyo de Frola a la iniciativa de Vicente Lombardo
Toledano en 1937 de dar vida a un "Comité nacional antifascista", el cual no
sobrepasó el nivel de propaganda, tanto que no suscitó demasiada
preocupación entre las autoridades italianas en México que controlaban la
situación [ 8] . Para los propósitos del presente trabajo, es interesante notar que ya
desde fines de los años 30 existía una relación entre Frola y Montagnana, como
lo testimonia el hecho de que Frola enviaba regularmente correspondencia
desde México a La Voce degli italiani, dirigido entonces por Montagnana [ 9] .
Ahora, volviendo al nacimiento de la "Garibaldi", fue fácil, en particular
después del 22 de junio de 1941, hallar un punto de encuentro para la
realización de un programa político unitario entre los pocos socialistas y
comunistas italianos residentes en la Ciudad de México, y que contaba
también con el apoyo de los compañeros mexicanos en virtud de las relaciones
que se habían consolidado [ 10] . Además, la recuperación de las relaciones
unitarias entre socialistas y comunistas italianos en México sobrevino en un
momento de plena autonomía, antes de que los respectivos partidos
redefinieran su unidad de acción en Francia.
Poco tiempo después, en septiembre 1941, los representantes en exilio del
Pcd'I, junto a aquéllos de Giustizia e Libertó y del Psi, darán vida, durante una
reunión clandestina en Tolosa, a un Comitato d ázione per la unione del
popolo italiano. De este modo venían reorganizándose las filas de la
emigración política, al menos a sinistra, superando las divergencias derivadas
del juicio polémico sobre el pacto de agosto de 1939 y apuntando los siguientes
objetivos: 1) la paz separada e inmediata de Italia; 2) la independencia de Italia
del hitlerismo y 3) el restablecimiento de la libertad política.
Montagnana y Frola tendrán conocimiento del manifiesto del comité de
Tolosa recién a comienzos de 1942 [ 11] , ocupándose luego de difundirlo entre la
comunidad italiana en México a través de un opúsculo [ 12] . Por otra parte,
Montagnana "podía tener relaciones directas con Moscú" [ 13] , específicamente
con Palmiro Togliatti, que era su cuñado. De cualquier manera, con el empuje
de la acción unitaria emprendida durante el verano de 1941, en noviembre
Montagnana y Frola serán promotores y darán vida a la Alleanza
internazionale Giuseppe Garibaldi per la libertó di Italia, formada por
"socialistas, comunistas, republicanos y ciudadanos sin partido" [ 14] ; alianza que
más tarde llamarán il piccolo esperimento messicano [ 15] , a la cual se adherirán
también algunos exponentes del mundo político local [ 16] . Montagnana
desempeñó el rol de secretario y Frola fue el presidente. Más adelante, este
último elucidaría los objetivos de la asociación en una larga entrevista
concedida a un periódico de Ciudad de México [ 17] .
En términos programáticos, la "Garibaldi" se presenta en los ambientes del
antifascismo italiano en el exilio no sólo de México, sino en las comunidades
ítalo-americanas de las dos Américas, iniciando la publicación de un boletín,
cuyo '; primer número sale en enero de 1942 [ 18] . Desde el principio, los
promotores subrayan la identidad de la iniciativa:
"La Alianza Garibaldi es un movimiento organizado, integrado por
agrupaciones e individuos, particularmente italianos emigrados,
naturalizados o descendientes de padres italianos. De carácter
profundamente UNITARIO y ampliamente POPULAR, la Alianza
solicita la adhesión de todos aquéllos que deseen ayudar al pueblo
italiano en su lucha de liberación contra la invasión nazi y la tiranía
mussoliniana (...) La adhesión a la Alianza no significa que los
adherentes abandonen su fe, su ideología, su doctrina, su
organización. La Alianza no es un partido político ni pretende
substituir a otras organizaciones. Es una alianza de hombres y de
agrupaciones, de voluntades individuales y colectivas que se unen
para trabajar intensamente, desde el extranjero, porque todos los
movimientos de ayuda al pueblo italiano, todas las simpatías y
sentimientos de solaridad y amistad hacia el pueblo italiano se
fundan en un MOVIMIENTO UNICO, que alienta y ayuda
realmente a la UNION NACIONAL DE LOS ITALIANOS contra
la invasión hitleriana y contra la camarilla fascista que tiene
aterrorizada a nuestra patria. Esta unificación es posible, urgente e
indispensable" [19] .
Como se ve, la tensión ideal de los fundadores se dirige hacia el objetivo de la
reunificación de las fuerzas del antifascismo en el exilio, que se presentan
siempre divididas, sobre todo por el prejuicio anticomunista. Y será
precisamente con respecto a esta cuestión que la "Garibaldi" deberá
enfrentarse, desde su nacimiento, con las otras dos organizaciones del
antifascismo democrático activas en las Américas, la Mazzini Society e Italia
Libera. La "Garibaldi" abordará esta confrontación coherentemente, con su
empeño de unificación, abandonando desde un principio - pero no
silenciando las diferencias - cualquier intención descriminatoria o
"concurrencial":
(...) Algo más queremos decir para indicar la sinceridad de nuestros
propósitos: si, por ejemplo, la Mazzini Society de Estados Unidos
no hubiera asumido una absurda actitud de hostilidad hacia los
hombres y partidos que en Italia han sido y son los exponentes de
los intereses de la clase obrera italiana; si la Mazzini Society no
hubiese adoptado una actitud de desprecio hacia las masas
populares que han sido siempre el nervio y la fuerza de todo
movimiento de liberación; si los dirigentes de la Mazzini Society no
hubieran puesto como condición para adherirse a su organización
la aceptación de su "anacrónico" concepto de una futura Italia
erigida sobre la base de ideologías trasnochadas (lo que no significa
que quienes las sustentan se la guarden y la propaguen como
patrimonio suyo, de grupo o de partido), habríamos invitado a
todos los que quieren ayudar a nuestro pueblo a ingresar en la
Mazzini Society, para hacer de ella la única representativa de los
intereses de Italia en los Estados Unidos. Lo mismo decimos de
Italia Libre, la que a pesar de sus debilidades está desarrollando en
la práctica algunos apreciables trabajos en la América del Sur. A los
miembros de estas oragnizaciones que simpaticen con nuestras
opiniones no los invitamos a abandonarlas. Todo lo contrario. En
la prensa, en las reuniones, en sus relaciones personales deben
abogar, cordial y fraternalmente porque la organización a la que
pertenecen tome un derrotero unitario, amplio y popular. No es
incompatible la calidad de miembro de otros movimientos de ayuda
a Italia con la adhesión a nuestra Alianza, ni viceversa. Nosotros
apoyaremos todas las actividades unificadoras, benéficas para Italia
y criticaremos las anti-unitarias, denunciaremos cualquier actividad
exclusivista que se dirija a mermar la ayuda al pueblo italiano" [20] .
El mismo Montagnana insistirá sobre el tema de la unidad:
"Hoy en día tenemos una única finalidad: derrotar al fascismo y al
nazismo. Daremos nuestra adhesión y nuestro apoyo a todo lo que
ampliando y reforzando la unidad de las fuerzas antifascistas,
contribuya a esta finalidad. Lucharemos implacablemente contra
todo lo que impidiendo o obstaculizando esta unidad ayude,
consciente o inconscientemente, a los enemigos de nuestro pueblo y
de todos los pueblos del mundo" [21] .
Mas en la realidad, la tentativa de unificación de las fuerzas antifascistas no
obtendrá resultados concretos; por el contrario, las divisiones tenderán a
agudizarse [ 22] .
En el segundo número del órgano de la "Garibaldi" se explica, si bien con
acentos retóricos, el motivo por el cual se decidió adoptar el nombre del héroe
nizardo [ 23] . De hecho, el antifascismo en el exilio - especialmente de izquierda -
optó en numerosas ocasiones, después de, la empresa colonial italiana en
Etiopía, por utilizar la figura de Garibaldi. Ella coincide con el desarrollo y la
amplificación de la iniciativa unitaria socialista y comunista, y corresponde a
una fase en la cual el antifascismo, superada su actitud "defensiva" manifestada
desde el Aventino y durante toda la experiencia "concentracionista", siente la
necesidad de mostrar una perspectiva de un antifascismo "de acción": la
experiencia española y el mito, la memoria del "héroe de los dos mundos" en
América Latina, encuentran plena cabida en la iniciativa de Ciudad de
McXico [ 24] .
La "Garibaldi" recibe enseguida significativas adhesiones, que atestiguan sus
posibilidades de difusión y de inserción entre las comunidades ítaloamericanas;
entre éstas, la Ctal, presidida por Toledano, de Pietro Nenni, con una carta
dirigida a Frola y publicada en el primer número del Boletín; de Paul Elle, en
nombre de la "Alemania Libre"; de Francisco Agliano de la United
Fishermen's Union of the Pacif:c; de algunos antifascistas ítaloamericanos
como Cesarino Perruso de Chicago, B. Bertone de Los Angeles, Arturo Culla
de Springfield, Mass., vicepresidente de la Federazione Colombiana della
Societa Italoamericane. Para la América Latina, se señalan las adhesiones de
Stefano Vescovi, en nombre de los antifascistas de Colombia; la solidaridad de
algunos comités como el "Comité de los italianos de Brasil" (secciones de Sáo
Paulo y de Rio de Janeiro) y el "Comité Italia Libera" de Rosario, así como
muchas adhesiones individuales, entre las que se cuentan la de Emilio Frugoni,
líder del Partido Socialista del Uruguay, de Francisco Rodríguez Uncheta y
Fernando Ramírez de San Salvador, Antonio Cimatti de Sáo Paulo, José
Laurelli de Sáo Joáo de Boa Vista, Brasil, E. Persco Besana de Rosario y,
finalmente, Giorgina Levi di Oruro, Bolivia [ 25] .
A primera vista daba la impresión que se estaba entrelazando una trama
organizativa basada, en gran parte, en las relaciones personales desarrolladas
en el exilio por Montagnana y Frola (recordemos la intensa actividad de éste
en el Cono Sur durante los años 30). En efecto, además de los resultados de
una buena propaganda - basta ver la reseña publicada sistemáticamente en
varios números del Boletín -, el primer soporte de esa red interpersonal
derivaba de las relaciones que existían desde hacía años entre Frola,
Montagnana, Vidali y muchos exiliados italianos, al igual que distintas figuras
latinoamericanas, como veremos más adelante. Por cierto, en el caso de
Montagnana, los vínculos familiares tendrán un peso determinante en la
difusión de la "Garibaldi", aunque por ahora basta señalar la aceptación
entusiasta de Giorgina Levi (su nieta), desterrada en Bolivia desde Turín, junto
a su esposo, Enzo Arián, luego de la promulgación de leyes raciales [ 26] .
En realidad, después del verano de 1941, se sentía con más fuerza la
necesidad de superar "viejas barreras" y la "Garibaldi", representada por el
socialista Frola y el comunista Montagnana, aparecía como garante de la la
posibilidad de logro de un experimento unitario y de una tentativa creíble de
reanudar un diálogo entre las fuerzas del antifascismo, cosa que, a fines de
1941, no se presentaba verdaderamente fácil. Desde esta óptica, se comprende
tal vez mejor el apoyo otorgado a la "Garibaldi" por parte de los comités
unitarios que se venían organizando en la Italia Libera, sobre todo en los países
del cono sur del continente latinoamericano.
Una mayor organización y la constitución de secciones de la Alianza vendrán
más tarde, transformándose las primeras adhesiones, aunque no todas, en algo
más orgánico y funcional. Es así que, durante el verano de 1942, se asiste en
diversos países al nacimiento de algunas secciones de la "Garibaldi", mientras
que en otros casos no se procede más allá de la individualización de simples
referencias a donde enviar material de propaganda. En Canadá, la "Garibaldi"
se contituye por obra de Ennio Gnudi y Giovanni Frattini, siendo este último
ex-director de la Voce degli italocanadesi.
Gnudi, ya sindicalista en Bologna antes de la llegada del fascismo, desterrado
desde 1926 en varios países, estaba en contacto con Montagnana, a quien le
vinculaba, entre otras cosas, una militancia común, habiendo sido ambos
integrantes, en Francia, de la comisión ejecutiva de los grupos comunistas.
Llegado a Canadá a comienzos de 1942, lleva a cabo una intensa iniciativa
política entre la comunidad de italianos y de ítalo-canadienses - que
ascendían a 150.000, aproximadamente -, cuyos resultados no tardan en
llegar, pudiendo contar incluso con el apoyo de los católicos y, en particular,
del reverendo A. Bersani, en ese momento director de la revista Vittoria, que
también establecerá contactos directos con la "Garibaldi" de la Ciudad de
México [ 27] .
En Centroamérica y en América Meridional se encontrarán secciones de la
Alianza: en Cuba, en base a la iniciativa de Pacífico Amedeo [ 28] ; en Colombia, la
referencia es Stefano Vescovi [ 29] y, en Bolivia, fue obra de Giorgina Levi [ 30] . De
particular interés es el desarrollo de la "Garibaldi" en el área del Plata,
especialmente en Argentina, donde existe una numerosa comunidad de origen
italiano y un activo núcleo de exiliados antifascistas [ 31] . Allí, después de una
solicitud dirigida a Frola, por parte de algunos desterrados vinculados al
ambiente del antifascismo democrático, de enviar los materiales necesarios
para la constitución de una sección de la "Garibaldi", se decide crear, a fines de
1942 y, significativamente, después del desarrollo de la conferencia
panamericana de Italia Libera en Montevideo en agosto del '42, una
organización similar a la "Garibaldi" de Ciudad de México, pero no
propiamente una sección de ésta, que tomará el nombre de Unione italiana
Garibaldi [ 32] .
En Uruguay se erigirá, en cambio, una sección de la "Garibaldi" presidida
por Abelardo Castiglione, con los secretarios Italo Bove y Paolo Bono. De
Brasil continúan llegando a México adhesiones individuales y de grupos
antifascistas, pero no parece constituirse ninguna red organizada. La
"Garibaldi" ejercerá una débil influencia en otras partes del mundo, como en
Egipto (en Alejandría y El Cairo), pero en otras, como Suiza, cuando se
intentó organizar un núcleo de la Alianza en Ginebra, no se pudo superar la
oposición de la legislación local [ 33] . Por último, la "Garibaldi" se extendería
también a Australia, por iniciativa de Massimo Montagnana, hermano de
Mario y emigrado de Italia sólo después de las leyes raciales de 1938 [ 34] .
En México no hubo una difusión de la organización por todo el territorio
federal, salvo algunas adhesiones en centros menores, con la excepción de Río
Blanco (Veracruz), donde nace una sección por obra de José Pini. Por cierto,
no se debe olvidar que la comunidad italiana aquí es muy escasa, con cerca de
dos mil italianos diseminados por un territorio seis veces mayor que Italia.
Adquiere, en cambio, cierto relieve la consistencia de la sección de Ciudad de
México, que cuenta aproximadamente con 100 socios [ 35] .
En cuanto a los Estados Unidos, el problema se complica y parece que,
además de la escasez de las adhesiones individuales, se constituyó solamente
una sección de la "Garibaldi" - en St.Louis -, por iniciativa de Sam
Biodolillo, que llegó a ser presidente, y Frank Grandinetti, secretario [ 36] . Aquí,
probablemente el trabajo de propaganda venía filtrado de alguna manera por
los comunistas italianos desterrados en Nueva York, con los cuales
Montagnana estaba en estrecho contacto. En 1942, la organización de los
desterrados comunistas se había fortalecido notablemente, logrando publicar
periódicos de cierto relieve y difusión no sólo entre la comunidad de los
ítaloamericanos, sino también en el ambiente antifascista internacional, como
Stato operaio e PUnitá del popolo. Los dirigentes del grupo comunista -
Giuseppe Berti, Ambrogio Donini y Bruno Pontecorvo - habían sufrido en
los meses precedentes una suerte de aislamiento en el ambiente antifascista,
llegando incluso a soportar persecuciones y arrestos, como en el caso de
Donini, bajo acusación de ser foreign agents, y sin la más mínima solidaridad
de parte de los otros antifascistas desterrados [ 37] .
En realidad, en el cuadro institucional y social de los Estados Unidos faltaba
el eslabón de un socialismo de izquierda y unitario, debido a que los más
influyentes socialistas eran por tradición fuertemente anticomunistas,
vinculados a la Masonería italoamericana y dedicados casi exclusivamente, no
a la lucha política, sino a la argumentación sindical y corporativa de algunas
categorías de trabajadores ítaloamericanos.
Las relaciones entre la "Garibaldi", la Mazzini Society e Italia Libera
El motivo predominante en la polémica entre la "Garibaldi" y la Mazzini
Society de EE.UU. gira en torno al núcleo de las relaciones con los comunistas
y a la cuestión de la posibilidad de predeterminar, desde el exilio, un cuadro de
referencias políticas para la Italia de la posguerra. En este sentido, el año 1942
fue ya un año decisivo para el destino de la guerra, por lo menos para Europa.
Por otra parte, los dirigentes de la Mazzini no se movilizaron bastante para
agilizar una aclaración, al menos programática, ni con los grupos comunistas
en exilio en Norteamérica, ni con la "Garibaldi". Por el contrario, desde los
primeros meses de 1942 se entrevé una tendencia a acentuar la división, a pesar
de las aperturas y la invitación a la "unidad" extendidas a todos los
antifascistas por parte de la "Garibaldi".
Sin embargo, Montagnana, desde comienzos del año, a través de L'Unitá
popolo, intenta recoger cualquier indicio de apertura de parte de los dirigentes
del antifascismo democrático, y encontrará un aliado en Carlo Sforza, quien
apoyaba la realización de operativos ampliamente unitarios, al grado de
propugnar la liberación de Italia por los Aliados con el empeño político y
militar de los desterrados italianos [ 38] . Montagnana no deja pasar por alto la
declaración de Sforza a la prensa estadounidense, en la cual afirma que "es
perfectamente posible que en Italia los democráticos y los elementos liberales
puedan trabajar junto a los comunistas y que solamente un frente único contra
el fascismo puede explicar la cooperación entre comunistas y los elementos
liberales"; según el secretario de la "Garibaldi", Sforza habría finalmente
superado "el prejuicio anticomunista, o sea anti-unitario, que ha hecho, hasta
ahora, de la Mazzini Society (...) un organismo cerrado, restringido" [ 39] .
Mas esta tenue posibilidad de diálogo desaparecerá poco tiempo después. Ya
en marzo de 1942 estalla una violenta polémica a causa de las declaraciones
difamatorias de la "Garibaldi" que hiciera el dirigente de la Mazzini, Lionello
Venturi, durante su viaje a México, en las que manifestaba, entre otras cosas,
la existencia de una suerte de acuerdo entre la Mazzini y el Departamento de
Estado. A propósito de esto, resulta interesante referir algunos detalles de la
carta de la Mazzini en respuesta a la contestación de Frola y Montagnana:
"...el señor Montagnana, secretario comunista de la Alianza
Garibaldi, no nos parece el mejor garante del espíritu democrático
de aquella organización (...). No porque el profesor Venturi y la
Junta de la Mazzini deban responder a la acusación por ellos
recogida, pero únicamente para demostrar de ésta lo absurdo y la
miserable perfidia, le informamos que el profesor Venturi no ha
dicho nunca que la Mazzini es subordinada al Departamento de
Estado: más aun él ha reaccionado violentamente contra tal
afirmación traída por un representante de ellos. La Mazzini no está
subordinada ni al Departamento de Estado, ni a cualquier otro: es
una asociación independiente de hombres libres. No entiende
colaborar con comunistas, declarados o enmascarados, porque
combate por la libertad y la democracia y no para sustituir una
dictadura por otra (...) La `Mazzini' no fue utilizada para
obstaculizar la `Garibaldi' de Mexico City: se ha limitado a
considerarla una organización de inspiración, de métodos, y fines
comunistas. La causa de la unidad antifascista no tiene nada que
ver, porque la unidad sobre el terreno político no se puede hacer -
como la experiencia lo ha demostrado muchas veces - con
elementos que dependen disciplinariamente de los intereses de un
régimen dictatorial" [40] .
Como se puede apreciar, el tono de la polémica es áspero. Montagnana
responderá desde las columnas de Stato operaio de Nueva York, revelando, se
podría decir, el contrasentido ideológico de la Mazzini con respecto a la
alianza internacional antifascista:
"En marzo de 1942, los dirigentes de la Mazzini no saben hacer
nada mejor que negar que la URSS y los comunistas combaten por
la libertad y por la democracia: saben hablar de los comunistas sólo
como de gente que "dependen disciplinariamente de los intereses de
un régimen dictatorial", y con los cuales, por consecuencia, no se
puede colaborar. ¿Pero dónde están, dónde viven éstos? ¿En qué
país? ¿En qué época? Se diría que están aislados no sólo de Italia,
del pueblo italiano - con el cual del resto no han mantenido nunca
estrechos lazos -, pero también de Europa y del mundo. Se diría
que la luz y el sonido se han apagado para ellos y que se encuentran
en un estado de catalepsia, topos o marmotas políticas" [41] .
Montagnana continuará proponiendo nuevamente, con perspicacia, el tema
de la unidad antifascista, aun presentándose ésta siempre más comprometida.
Cabe notar que en la iniciativa de la "Garibaldi" existe siempre una atención
política hacia la base asociativa de la Mazzini - alrededor de 900 socios [ 42] -,
retenida en su mayoría "unitaria" y, en algún modo, hegemonizada por el
pequeño grupo dirigente de Ciancia, Max Ascoli, Tarchiani, Garosci, Bruno
Zevi y otros. Se podría decir que una cierta atención iba continuamente
dirigida no sólo a la base de los inscriptos sino también a la posición política de
los dirigentes unitarios como Sforza y Pacciardi, hacia los cuales no faltaban
frecuentes aperture politiche, confirmadas en más de una ocasión [ 43] .
Pronto, sin embargo, la situación de las relaciones entre la "Garibaldi" y la
Mazzini se deterioraría, precipitada por el congreso de la Mazzini en junio de
1942. La audienza debía servir para lanzar la organización y para encontrar
una solución a los problemas existentes, en particular a la cuestión de la
alianza con los comunistas, apoyada por algunos dirigentes como Pacciardi.
De hecho, el congreso se resolvió en un fracaso organizativo por un lado, y por
otro marcó oficialmente una división política en cuanto al prejuicio
anticomunista; Natoli, Borgese, Capraro y Pacciardi aceptaban la posibilidad
de que los comunistas formaran parte de la Mazzini, mientras que Cianca,
Tarchiani y Ascoli se oponían porque, según Max Asco¡¡, presidente de la
Mazzini, "frente al gobierno americano, cualquier acercamiento a los
comunistas sería extremadamente nocivo y (...) todos nuestros sucesos con las
autoridades americanas dependen únicamente de nuestra fama de liberales no
contaminados de infiltraciones extremistas" [ 44] .
Esta última posición prevalecería al fin y, en sustancia, el congreso --del
cual Sforza había decidido mantenerse alejado - ciertamente no respondió a
las expectativas de los organizadores, que intentaban resaltar sobre escala
internacional el rol de la Mazzini. Al contrario, incluso puede afirmarse que
aquello concluyó "en un fracaso, sancionando en modo definitivo la fisura
entre una minoría favorecedora de la unidad de acción con los comunistas y
una mayoría netamente hostil a esta eventualidad" [ 45] .
Como se puede ver, en el verano de 1942 las relaciones internas del
fuoruscitismo italiano en las Américas iban deteriorando, por lo que no sirvió
para nada el intento que llevara a cabo Sforza en la conferencia panamericana
de Montevideo, en agosto de ese mismo año, con el fin de reconstruir una
trama ampliamente unitaria. Más aún, por la manera cómo estuvo organizado
lo que se denominaría "el congreso de Montevideo" [ 46] y por las adhesiones
recogidas, este importante encuentro resultaría en una posterior
fragmentación.
Mas ahora es preciso que tornemos nuestra atención a la cuestión de las
relaciones entre la "Garibaldi" - centro de este trabajo - y la otra
organización del antifascismo democrático de gran difusión en el continente
americano, Italia Libera, surgida en Buenos Aires, en enero de 1941, por
iniciativa de Nicola Cilla, Torquato Di Tella, Gioacchino Dolci, Sigfrido
Ciccotti y Tito Chiaraviglio [ 47] . A semejanza de la Mazzini, también la Italia
Libera de Cilla estaba mal dispuesta a la asociación de Montagnana y Frola, en
virtud de su posición anticomunista. Inclusive, es posible identificar en sus
orígenes la decisión de una parte del antifascismo democrático exiliado en
tierra argentina de formar un frente antifascista con un acentuado carácter
anticomunista, una iniciativa que les aseguró la afiliación de un gran número
de personas (el manifiesto constitutivo recogió aproximadamente 400 fumas).
Sin embargo, dado el humus particular en el cual crece la experiencia de
Italia Libera, ésta no logrará alcanzar el objetivo por el cual había surgido, o
sea, la unión de las fuerzas del antifascismo no comunista en un organismo
único. Más aún, denotando un verdadero "caso argentino", se tendrán aquí
rápidamente dos organizaciones distintas y en pugna por el control político de
la comunidad italiana y de los ítaloargentinos: Italia Libera por una parte y -
después de Montevideo - la Unione italiana Garibaldi, promovida por
Albano Corneli, con la intención de facilitar un proceso de unidad del
antifascismo sobre bases populares y de izquierda, incluyendo también a los
comunistas; en resumen, un organismo similar a la "Garibaldi" de Ciudad de
México.
La Alianza Garibaldi siguió con mucha atención los acontecimientos de la
conferencia de Montevideo y, pese a que ésta había sido convenida
independientemente por Italia Libera, centraba sus esperanzas en Sforza y
Pacciardi, a quienes se había enviado mensajes de saludo no sólo formales,
sino también de apoyo a los dos objetivos principales de la iniciativa: la
constitución de un Comité Nacional Italiano en el exterior y de una Legión de
Italianos Libres. Mas esta disponibilidad pasó desapercibida y Montagnana,
sucesivamente, expresó un juicio severo:
"En primer lugar se quiso dar a la misma conferencia un carácter
antiunitario, ninguna organización unitaria fue invitada o admitida
en Montevideo. Sólo pudieron participar las organizaciones que
eran o se pensaba que fueran anticomunistas, vale decir
antiunitarias. Como si esto no bastase, se evitó hasta dar a
conocimiento público los saludos enviados a la conferencia de parte
de las organizaciones unitarias, como el comité central de la
Alleanza Garibaldi en México, la sección de Bolivia de la Alleanza
Garibaldi, etc. El segundo error de Montevideo es la absoluta falta
de democracia que ha precedido la elección de los delegados y todos
los trabajos, basta recordar que poquísimos hombres, no investidos
de algún mandato de parte de aquéllos que éstos entendían
representar, han decidido la dirección de la reunión, no obstante las
protestas de muchos de los presentes (...). A nosotros nos parece
que aquellos democráticos sinceros como el conde Sforza y el
abogado Pacciardi hubiesen podido encontrar una palabra, un
gesto que sirviese para separar sus responsabilidades del modo con
el cual había sido organizada la conferencia. Por último, el tercer
gran error (...) consistió en el hecho que ella no haya sido precedida
por ninguna preparación entre las grandes masas italianas
emigradas. Los delegados en la Conferencia han declarado hablar
en nombre de los diez millones de italianos emigrados en las dos
Américas. Pero poco fue realizado para agitar frente a las grandes
masas italianas la idea del Consiglio Nazionale Italiano all'Estero y
de la Legione Garibaldina. Pero, aún más: nada, o bien poco, fue
hecho para llevar estas masas hacia el terreno del antifascismo, para
destruir completamente en ellas los resultados nefastos de veinte
años de intensa propaganda fascista" [48] .
En síntesis, después de Montevideo, parecería que hubiera desaparecido
cualquier posibilidad de unión de las fuerzas del antifascismo que Montagnana
hubiera podido concebir, tanto con la Mazzini como con Italia Libera.
En Argentina, según las noticias recibidas, el grupo de dirigentes de
"Italia Libera continuará proponiendo el ostracismo de los
comunistas poniéndolos - abiertamente, sin ningún eufemismo -
sobre un mismo plano con los fascistas y los nazis. Lo mismo se
puede decir en lo que respecta a la Mazzini Society de los Estados
Unidos. Y Argentina y Estados Unidos son, como es sabido, los dos
países decisivos en lo que se refiere a la emigración italiana. Esta
política reaccionaria, sectaria y `anacrónica' ha impedido a estas
dos asociaciones desarrollarse, tener una real influencia entre las
grandes masas emigradas, y las ha mantenido en un estado de
raquitismo y de parálisis verdaderamente impresionantes" [49] .
Según Montagnana, se trataba de una política deliberadamente supeditada a
los designios de Estados Unidos y de Inglaterra en cuanto al futuro de la Italia
post-fascista:
"El objetivo que los actuales dirigentes de la Mazzini se propusieron
consiste en impedir que se creara en los diversos países un vasto
movimiento de masa, popular, contra el fascismo. Precisamente
porque ellos obedecen a las fuerzas más reaccionarias de Inglaterra
y de Estados Unidos, temen a cualquier movimiento de masa, no
quieren que las grandes masas de italianos emigrados se ocupen de
política e intervengan en los `affari italiani'. A la solución de los
problemas italianos deben pensar exclusivamente, según ellos,
precisamente aquellas fuerzas reaccionarias de Estados Unidos e
Inglaterra de las cuales ellos reciben órdenes y (...) no solamente
órdenes" [50]
El nivel de la polémica, como puede apreciarse, es muy alto y descarta
definitivamente cualquier perspectiva unitaria. Los dirigentes de la "Garibaldi"
iniciarán a fines de 1942 una violenta campaña denunciando el
comportamiento antiunitario de la Mazzini y de Italia Libera [ 51] . Por su parte, la
Mazzini dirigirá una campaña difamatoria contra la "Garibaldi", acusando a
Vittorio Vidali del homicidio del anarquista Carlo Tresca, acaecido en Nueva
York en enero de 1943. Se trata de una acusación totalmente infundada, a la
que Montagnana se siente en el deber de responder con la publicación de un
apropiado opúsculo y algunas intervenciones en la prensa [ 52] .
El año 1943, año crucial para el destino de la guerra y también para el futuro
de Italia, encuentra al antifascismo en exilio en las Américas en un estado de
total disgregación, acompañado del fracaso de las propuestas, sean de Sforza o
de los dirigentes de la Mazzini, de colocarse en el centro de un proyecto de
reconstrucción política de Italia una vez depuesto el régimen de Mussolini.
Asimismo, las "Garibaldi" de Ciudad de México y de Buenos Aires habían
demostrado sus limites.
La última fase del exilio. El regreso a Italia
En los primeros meses de 1943, la división entre las organizaciones de los
exiliados italianos en las Américas - y también en diversas áreas "regionales"-
parece consumarse definitivamente. A la denuncia política de la Mazzini e
Italia Libera, a las que Montagnana acusa de "sometimiento de los intereses
que nada tienen en común con los intereses del frente mundial de la
democracia, ni siquiera con los intereses reales de nuestro país" [ 53] , Max Ascoli,
presidente de la Mazzini responde organizando un viaje por toda América
Latina, que durará más de dos meses, con el objetivo de contener la iniciativa
de los grupos antifascistas hostiles a los propósitos de la Mazzini. Después de
Montevideo y la sustancial no realización de sus conclusiones, la situación en el
antifascismo italiano se presenta confusa y se mueve en la tentativa de redefinir
una nueva estrategia que supere las deliberaciones de la conferencia de Italia
Libera.
Frola, presidente de la "Garibaldi", tratará de desempeñar un papel en la
formación antifascista. En vista del poco adelanto en cuanto a la formación del
Comité Nacional de Sforza, así como a la constitución de la Legión
Garibaldina, propone la formación de un "Comité de coordinación y de
orientación de los movimientos de los italianos libres en el exterior y de ayuda
del pueblo italiano", inicialmente constituido por "un miembro para cada
organización adherente y un cierto número de personalidades antifascistas",
para intentar salir de la situación angustiante y vergonzosa en la cual se
encontraban y para encaminarse juntos hacia la unidad antifascista.
El nuevo "Comité" habría tenido el fin, además de intensificar la propaganda
antifascista "entre las grandes masas emigradas, de dar a esta propaganda un
contenido homogéneo y un carácter nacional", de preparar el primer
"Congreso antifascista internacional en el exterior" con el objetivo - como fue
para Montevideo - de "realizar una obra de esclarecimiento del problema
italiano ante los gobiernos y los pueblos de las Naciones Unidas, para que sea
reconocida desde ahora la Italia del mañana y el derecho de disponer
libremente los propios destinos, fuera de cualquier coacción e intriga" [ 54] . Mas
esta iniciativa no tendrá éxito. Mientras tanto, la situación política se iba
desenvolviendo, hasta llegar a la caída de Mussolini en julio y el nombramiento
del gobierno de Badoglio. Poco después vendría el "armisticio", iniciándose,
así, un nuevo capítulo en la historia de Italia y también del fuoruscitismo.
El problema que enfrentaban ahora los desterrados, además de poder
determinar el futuro de Italia a través de iniciativas políticas hacia los Aliados,
era conseguir la posibilidad de participar en la lucha en curso en Italia por la
liberación del yugo nazifascista. Ambas cuestiones estaban estrechamente
relacionadas, y por este motivo urgía la repatriación de los desterrados, tal
como lo señalara Montagnana:
"Solamente la creación de un gobierno verdaderamente
democrático; solamente la aplicación leal y rápida de los siete
puntos de la Conferencia de Moscú referentes a Italia, que
reconocen al pueblo italiano el derecho de gobernarse por sí mismo,
pueden garantizar una colaboración sincera y eficaz de nuestra
patria a la causa de las Naciones Unidas, una participación activa y
entusiasta del pueblo y de los soldados italianos en la lucha para
arrojar fuera de Italia a los prepotentes teutones y para hacer
justicia con los traidores. La presencia en Italia de los centenares de
refugiados políticos antifascistas que se encuentran todavía, en
contra de su propia voluntad, en el extranjero, podría seguramente
contribuir a la rápida y completa realización de estas tareas.
También por esto nosotros, los de la `Alleanza Garibaldi', elevamos
nuestra voz para que nos sea permitido regresar inmediatamente a
nuestra patria. También por esto pedimos a los demócratas de todo
el mundo apoyarnos y ayudarnos en nuestra campaña" [55] .
En efecto, de aquí en adelante, el motivo predominante de la iniciativa del
grupo dirigente de la "Garibaldi" será la cuestión del regreso a Italia para
participar en la guerra de liberación. Entre otras cosas, la Alianza dispone de
nuevos instrumentos de propaganda, como el acceso a la Radio Nacional, del
Partido de la Revolución Mexicana (cada viernes, la radioemisora transmitía
un programa de la Alianza) y, sobre todo, el nuevo órgano mensual
Información Italiana, que sale el 10 de diciembre de 1943 con un mensaje
dirigido a todos los exiliados en América deseosos de regresar a Italia [ 56] .
En la primavera de 1944 se comprobará una crisis interna en la "Garibaldi",
provocada por las decisiones de la política nacional del grupo comunista
después de las nuevas posiciones tomadas por Togliatti en Italia, que por un
cierto tiempo perjudicará la iniciativa de la Alianza. De hecho, en cuanto a la
cuestión del juicio respecto del gobierno de Badoglio, Frola, por una parte, y
Montagnana con Vidali por otra, darán vida a un debate de tal aspereza que
pareciera amenazar la existencia misma de la "Garibaldi". El propio Frola, en
un arrebato, declara que "sea suspendida cualquier actividad política de la
Garibaldi hasta la clarificación de su conducta con respecto a la U.R.S.S." [ 57] ,
en tanto Montagnana y Vidaf redactarán un documento en el cual se solicita el
establecimiento de relaciones diplomáticas entre Italia y la Unión Soviética,
definiéndolo "un acontecimiento de excepcional importancia que rompe el
trágico aislamiento en el cual Italia se encontraba (...) y la premisa de una
situación en la cual Italia será tratada por todas las Naciones Unidas no como
un país enemigo y conquistado, sino a nivel de amistad y de igualdad" [ 58] .
La crisis precipitada por la diferente evaluación del gobierno de Badoglio y -
de hecho - del rol de la monarquía en esta fase es resuelta por los dirigentes
de la "Garibaldi" con la aprobación de un documento que, al recopilar las
diversas posiciones sin intentar una mediación, por otro lado imposible,
permite proseguir la actividad [ 59] . Las dificultades unitarias parecen haberse
superado y los documentos disponibles no provocan altercados; al contrario,
en las declaraciones a la prensa y el trabajo de propaganda se nota una
sustancial unidad de propósitos, especialmente en cuanto a todo lo relacionado
con la lucha contra el nazifascismo y el problema del regreso a la patria para
poder participar en la liberación de Italia.
Varias de las actividades de los dirigentes de la asociación serán dirigidas al
tema de la repatriación y la necesidad de hacer comprender a los países de las
Naciones Unidas que sólo el regreso a la patria italiana de todos los
antifascistas en el exilio dentro de un marco político unitario como aquél
representado por el "Comité de Liberación Nacional [ 60] puede garantizar un
futuro plenamente democrático al país. En realidad, en relación a la
repatriación, los Aliados harán una discriminación hacia los refugiados
comunistas - sobre todo el Departamento de Estado de los EE.UU. - y
también contra aquéllos que, de cualquier forma, hayan militado en
organizaciones unitarias con los comunistas (como en el caso de la "Garibaldi"),
privilegiando, en cambio, el regreso casi inmediato de elementos vinculados a
la política estadounidense con respecto a Italia, como fueran los dirigentes de
la Mazzini. También Frola, en 1945, todavía en México, denunciará esta
situación en una polémica carta dirigida al Departamento de Estado, en
relación al retorno de Sforza, Tarchiani, Cianca, Garosci, Pacciardi, Venturi y
otros refugiados residentes en los Estados Unidos. De hecho, regresaron de
México los hermanos Pierleoni y Leo Weiczen (Leo Valiani) de la sección de la
Mazzini en el distrito federal (quienes probablemente eran los únicos
inscriptos). La reacción de Frola fue de indignación:
"¿De todos éstos hay alguien que responda a la condición por
ustedes enunciada? Leo Weiczen y los hermanos Pierleoni,
encarnizados trotskistas, fueron a Italia para sabotear la unión de
las masas antifascistas y por lo tanto constituyen elementos
contrarios al esfuerzo de guerra. ¿No querrán decirnos que Sforza,
el `vecchio scemo', como fue definido en un histórico telegrama
enviado a la Comisión de Algeri, pueda convertirse en héroe en los
campos de batalla? ¿Y los otros? Varios, deberían conocerse a
fondo. Son antiunitarios y antisoviéticos, son aproximadamente
como ustedes y por eso mismo nocivos a la causa de las Naciones
Unidas que presupone una íntima fusión de energías e intentos" [61] .
Los dirigentes de la "Garibaldi" de Ciudad de México estarán entre los
últimos en poder regresar a Italia, después de haber superado innumerables
obstáculos, en particular el ostracismo impuesto por la autoridad
estadounidense y también por la Embajada de Italia en Washington,
encabezada, hacia fines de 1945, por Tarchiani [ 62] .
Montagnana y Frola regresarían a Italia muchos meses después de la
liberación del país, al final de 1945, habiendo llevado a cabo una experiencia
que, nacida en un ambiente ciertamente no fácil para el desarrollo de la unidad
antifascista, logró de todos modos tener un gran eco.
NOTAS
Para la biografía de los componentes de la familia Montagnana, véase G. Levi, "I
Montagnana: una famiglia antifascista (dalla ! guerra mondiale alla liberazione)," en
Rassegna mensile di Israele, enero junio 1982, pp. 107-166. Para toda la actividad política de
Mario Montagnana, véase su archivo personal conservado en el Istituto Granmsci di Torino,
Fondo M. Montagnana (en adelante AIG/To-FMM).

Los otros comunistas italianos detenidos en el Vernet no aprovecharán la posibilidad ofrecida
a los confinados de partir, pero después de su traslado al campo de Les Milles, en la periferia
de Marsella, y la fuga de este campo, entrarán en la clandestinidad en Francia, aceptando la
invitación del partido a quedarse en Europa para preparar un probable regreso en Italia.
("Sólo Montagnana, amargado por las críticas que lo habían acosado a causa de su
comportamiento en septiembre del '39, quiso rechazar la invitación del partido y pensó en
partir para buscar una clarificación". Cfr. G.Amendola, Storia del Partito comunista
italiano. 1921-1943, Roma 1978, p. 483.)

Sobre la vida de Montagnana, además de la biografía en G. Levi, op. cit., pp. 117-131, véase
el relato autobiográfico, M. Montagnana, Ricordi di un operaio torinese, Roma, 1949, vol. II
(escrito en México en el período entre agosto 1943-mayo 1944); también el fascículo personal
del Archivio Centrale Bello Stato/Casellario Politico Centrale-Roma (en adelante
ACS/CPC), b. 3358, así como la ficha biográfica en F. Andreucci-T. Detti, Il movimento
operaio italiano. Dizionario biográfico, Roma, 1976.

Sobre su exilio, cfr. F. Frola, Ventun anni d ésilio. 1925-1946, Torino, 1948. En cuanto a sus
relaciones con los desterrados en Argentina y en Brasil, cfr. P.R. Fanesi, Verso 1 ultra Italia.
Albano Corneli e I ésilio antifascista in Argentina, Milano, 1991, así como A. Trento,
"L'antifascismo italiano in Brasile," en Latinoamérica, n. 30-31, abril-septiembre 1988.

Sobre la llegada de Vidaf en México, cfr. V. Vidaf, Dal Messico a Murmansk Milano, 1976,
pp. 12-13; en cuanto a su actividad para los fines del presente trabajo, cfr. Id., Giornale di
bordo, Milano, 1977, pp. 95-107 y la compilación de sus artículos en El Popular publicados
en Id., La guerra antifascista, Milano, 1973. Sobre Tina Modotti existen varios trabajos,
entre los más interesantes, por los testimonios reportados y por la reseña de su producción
fotográfica, cfr. Aa. Vv., Tina Modotti. Fotografa e rivoluzionaria, Milano, 1979.

A propósito, véase H. Avni, "Cárdenas, México y los refugiados: 1938-1940", en ELA.L.,
vol. 3, o. 1, enero junio 1992, pp. 5-22.

Cfr. V. Vidaf, Dal Messico..., cit., p. 13.

ACS/ CPC, Frola F., b. 2188, f. 3. Copia telexpreso R. Legación de Italia Ciudad de México
a Ministero Affari Esteri (Min.Aff.Est.) del 17 de octubre de 1938. "Resulta que Frola está en
directo contacto con Lombardo Toledano, jefe de la C.T. M., dado que El Popular, órgano de
la C.T.M., publica algunos artículos de Frola". Y ACS/Associazioni Sowersive, 01 (en
adelante ACS/G1), b. 319, f. 1201, Comitato antifascista al Messico, giu. 1937-apr. 1938.
Copia del telexpreso Min. Aff. Est. del 12 de abril de 1938.

ACS/CPC, Frola F., b. 2188, f. 3.

El mismo Montagnana, ya en septiembre de 1941, publicará un artículo en el diario de la
C.T.M., bajo el pseudónimo de Carlo Roncoli. Cfr. ACS/CPC, Montagnana M., b. 3358.
Copia telexpreso Min.Aff.Est. del 15 de noviembre 1941.

Carta de Montagnana a Frola, fechada en México, D.F., a 12 de marzo de 1942, dirigida al
"Comite dUnione" y publicada en Nueva York en Stato operaio, a. II, n. 3-4, mar.-apr. 1942,
p.67.

El texto ciclostilado se encuentra en ACS/Gl, b. 327, f. 1427.

Carta de A. Donini a E. Santarelli del 26 de abril de 1991, publicada en parte en E. Santarelli,
Gramsci ritrovato, 1937-1947, Catanzaro, 1991, p. 131.

Carta cit. en nota 11.

Carta de Montagnana y Vidali a Frola del 28 de junio 1945, reproducida en F. Frola, La
disfatia di De Gasperi, Torino, 1953, p. 143.

Ver el manifiesto constitutivo de la "Garibaldi" en P.R. Fanesi, op.cit., pp. 167-170.

El Universal, 2 de noviembre de 1941, art. "Movimiento internacional por la libertad de
Italia".

Diversos números del periódico titulado Boletín de la Alianza Internacional "Giuseppe
Garibaldi "por la libertad de Italia (en adelante Boletín), se encuentran en el AIG/ To, Fondo
Giorgina Levi (en adelante AIG/To-FGL).

Boletín, n. 1, enero 1942, pp. 3-4, art. de V. Vidali, "Alianza Garibaldi y la unidad de los
italianos contra el fascismo".

Ibídem.

Ibídem., p. 7, art. de Montagnana, "Por la unidad del antifascismo".

Cfr. A. Varsori, Gli alleati e l emigrazione democratica antifascista (1940-1943), Firenze,
1982; así como P.R. Fanesi, op. cit., con particular consideración al opúsculo referido en el
apéndice, pp. 147-187.

Boletín, n. 2, feb. 1942, art. de F. Frola, "Giuseppe Garibaldi", pp. 1-4.

Sobre la cuestión del nexo entre la tradición garibaldina y el antifascismo y de la utilización
del mito de Garibaldi, cfr. P.R. Fanesi, op. cit., pp. 107-111.

Boletín, n. 2, feb. 1942, pp. 15-16.

26. Sobre el exilio de la Levi en Bolivia, cfr. M. Filippa, Avrei capovolto le montagne. Giorgina
Levi in Bolivia, 1939-1946, Firenze, 1990.

Boletín, n. 4, julio 1942, p. 12. Sobre Gnudi, cfr. ACS/CPC, ad nomen; sobre Frattini,
ibídem, b. 2173; también sobre Gnudi, véase la ficha biográfica en F. Andreucci-T. Detti, op.
cit.

ACS/CPC, ad nomen, b. 3637.

Ibídem, b. 5387.

En el AIG/To-FGL existe una carpeta dedicada a la "Garibaldi", que contiene la
correspondencia entre el "Grupo Bolivia" y Ciudad de México, así como varios recortes de
prensa y materiales de propaganda de la Alianza.

Para una reconstrucción del antifascismo italiano en Argentina, cfr. P.R. Fanesi, op. cit.

Ibídem, pp. 103-106.

ACS/Gl, b. 327, f. 1427. En el telexpreso del 10 de febrero de 1943, Min.Aff.Est. Roma a
Min.Interno, se lee: "De fuentes fidedignas este oficio ha entrado en conocimiento que la
Asociación en palabra, obligada a disolverse según las leyes federales en vigor, queriendo
reunir los socialistas italianos, continúa su actividad con asambleas esporádicas en el café
Bertoglio in me des Alpes y del padre, Giovanni Battista Bertoglio".

Cfr. Marcello Montagnana, "I rifugiati ebrei italiani in Australia e il movimento antifascista
Italia Libera' (1942-1946), en Notiziario def7stituto storico della resistenza in Cuneo e
provincia, n. 31, junio 1987, pp. 5-114, y también G. Cresciani, Fascismo, antilascismo e gli
italiani in Australia (1922-1945), Roma, 1989, pp. 175-195.

AIG/To-FMM, c.5/5. Carta de Montagnana a Umberto Calosso en Londres, del 18 de
marzo 1943. Entre los socios encontramos a "Giuseppe Garretto, desde entonces secretario de
la Federación socialista del Senna; veteranos de España como Vidal¡, uno de los fundadores,
los socialistas Egisto Ciatti y Lino Boscardin, Prevodello y los garibaldinos mexicanos Luis
Ribas y Rodríguez; Leone Olper, médico de la Universidad de Padova, el poeta libertario
Calogero Speziale, varios antifascistas húngaros, entre los cuales el músico Sandor Roth, el
francés Severino Ferandel, secretario de Acción Democrática Internacional y el austríaco
Paul Elle. Además algunos viejos liberales italianos en México desde hace años, entre los
cuales Bartolomeo Trueco. Por último, mujeres como las señoras Montagnana, Roth
Garretto, Carbajal y Olper.", cfr. Boletín, n. 3, mayo 1942, p. 13.

Boletín, n. 4, julio 1942, p. 11.

Cfr. A. Donini, Sessant anni di militanza comunista, Milano, 1988, pp. 81-91.

Sobre el empeño de Sforza para la realización de aquello y la tentativa de convencer a los
Aliados, véase A. Varsori, op. cit., pp. 118-158.

Stato operaio, a. II,n. 1, enero 1942, art. de Montagnana "Sulla situazione italiana e su¡
compiti nostri".

Carta del 14 de marzo 1942, N.Y., de A. Tarchiani, secretario de la Mazzini, a Frola y
Montagnana, mencionada en F. Frola, La disfatia..., cit., pp. 157-158.

Stato operaio, a. II, n. 5, mayo 1942, p. 117, art. de Montagnana, "Che cosa possiamo fare
no¡ antifascssai emigrati?"

Dato contenido en un apunte dactilografiado de Montagnana en AIG/To-FMM, c. 8/5.

Véase, a propósito, el contenido de la carta de Montagnana a Pacciardi del 26 de mayo de
1943: "...con vivo placer he leído tu último discurso y todos, aquí, estuvimos entusiasmados.
Y del resto el hecho que yo te haya tirado en baile 2 o 3 veces en mis artículos, quiere decir
precisamente que aprecio mucho tu actitud política, y pienso, porque la nobleza obliga, que
debería hacer más". AIG/To-FMM, c. 611.

Boletín, n. 4, julio 1942, N congresso della Mazzini, pp. 5-6.

A. Varsori, op. cit., p. 151.
Sobre el congreso de la Mazzini, cfr. la bibliografía mencionada en ibídem, en la nota 91, y
también los dos artículos de Montagnana sobre Stato operaio de junio julio 1942 y de agosto
1942, titulados ambos "Sul congreso della Mazzini," así como A. Donini, op. cit., pp. 89-93.

A propósito, véase P.R. Fanesi, op.cit., pp. 99-103.

Sobre el nacimiento y el desarrollo de Italia Libera en Argentina y en Sudamérica, así como
de las relaciones internas en el antifascismo, cfr. ibídem, pp. 97 y sucesivas.

Stato operaio, a. III,n. 1, enero-febrero 1943, art. de Montagnana, "Dopo Montevideo".

Ibídem.

AIG/To-FMM, c. 8/5, dactiloescrito de cuatro carillas, sin título.

Véase, a propósito, los numerosos volantes contenidos en AIG/To-FGL.

M. Montagnana, En defensa de un antifascista, Ciudad de México, 1943, pp. 38. El opúsculo
se encuentra en el Archivo del Istituto Gramsci di Roma. Sobre esta cuestión, véase también
el artículo dé Montagnana sobre L'Unitd del popolo, 20 febrero 1943, Mai erano cadud cosí
in bassol y el volante a nombre del Comité central de la "Garibaldi", con el título Contro i
sabotatori dell únitá, en AIG/To-FGL.

L'Unitá del popolo, 27 febrero de 1943, art. de Montagnana, "L'emigrazione italiana e il
doman¡ dell!Italia".

L'Unitá del popolo, 24 abril de 1943, art. de Frola, "Per limitó dei movimenti italiani".

El Popular, 20 diciembre de 1943, Montagnana, "El pueblo italiano ha conquistado el
derecho a gobernarse por sí mismo". En AIG/ To-FGL existen diversos volantes, fechados en
diciembre de 1943, en inglés, dirigidos a los democráticos de Norteamérica, que piden la
posibilidad inmediata del regreso en Italia de los refugiados.

Algunos números del periódico están contenidos en AIG/To-FMM, c. 12/2, hasta mayo de
1945.

Declaración de Frola del 14 de marzo de 1944. Dactiloescrito en AIG/ To-FMM, c. 7/ 13.

Declaración de Montagnana y Frola del 21 de marzo de 1944. Dactiloescrito en ibídem, c.
7/14.

Declaración del 10 de abril de 1944 fumada por Frola, Montagnana, Vidali, Olper y Claudio
Corona, en ibídem, c.7/ 15.

Véase el art. de Montagnana sobre "Lltalia del popolo", 30 de mayo 1944, L Italia ci indica il
cammino.

Carta de Frola a H. Travers, jefe de la Visa Division del Dept. of State, del 16 febrero 1945,
en F.Frola, La disfatia..., cit., pp. 149-153.

Carta de Montagnana a Tarchiani del 16 septiembre 1945 y respuesta de Tarchiani, de
Washington, del 16 noviembre de 1945. En AIG/To-FMM.

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