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El final de la Guerra Civil española en la prensa marplatense Imprimir E-Mail
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Lidia Bocanegra Barbecho Universitat de Lleida

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El presente artículo pretende analizar la visión que la prensa de mayor tirada de la ciudad de Mar del Plata ofrece al evento del final de la Guerra Civil española durante la etapa conflictiva de 1939, marcada esta por el inmediato inicio de la Segunda Guerra Mundial.

El porqué de la elección de dicha ciudad para llevar a cabo el presente análisis responde a las propias características de su estructura político-social que condicionaron, como se verá, a aquella prensa local en lo referente a la publicación de uno de los argumentos de mayor protagonismo temático como lo fue la mencionada guerra.

Una de esas características que la hace particular está en la propia herencia política. El gobierno de la Comuna de Mar del Plata había estado a manos de un exclusivo predominio socialista, que no dejó de obtener la mayoría de los votos desde 1916 hasta su caída en 1929, a diferencia tanto de la Provincia de Buenos Aires como del Gobierno Nacional que estuvieron dominados por el radicalismo como ideología gobernante durante dicho período. Esta larga etapa socialista finaliza cuando radicales y, especialmente, la élite conservadora -esta última veía con recelo el gobierno socialista, de pleno corte popular, pues se trataba de un gobierno que no representaba sus intereses como oligarquía minoritaria- establecen una serie de acusaciones al Poder Ejecutivo de violar la ordenanza general de impuestos implicando, así pues, la destitución del Intendente socialista Teodoro Bronzini [1] por el gobierno bonaerense del radicalismo. [2] Desde 1934 hasta los primeros meses de 1940 ocupó la cartera ejecutiva el conservador José Camusso, perteneciente al Partido Demócrata Nacional al igual que su antecesor A. Vignolo, caracterizando su mandato la estrecha relación colaboracionista con la gestión bonaerense del gobernador, también conservador, Manuel Fresco. Se trató de una relación política bidireccional en donde Fresco, filo-fascista y gran admirador de Mussolini y Franco, percibía la ciudad de Mar del Plata como un lugar en donde debía concretarse una serie de obras públicas, ya que la consideraba "una verdadera ‘vidriera' al país". [3] Referente al gobierno nacional, la presidencia estuvo en manos de Ricardo M. Ortiz, designado oficiosamente -bajo comicios fraudulentos- por el conservador y anteriormente presidente Agustín P. Justo. Ortiz provenía de las filas del antipersonalismo -tendencia contraria a Yrigoyen- del Partido Radical, [4] su mandato no contaba con el apoyo de la coalición conservadora del Partido Demócrata Nacional pero sí de los medios ingleses y norteamericanos. La postura del gobierno Nacional ante la Guerra Civil española se basó primeramente en la adopción de una política de prescindencia con respecto a la misma, a pesar de las fuertes críticas que la opinión social argentina, mayoritariamente a favor de la causa republicana, [5] le ofrecía al respecto. [6] Esta política de prescindencia dará lugar al reconocimiento oficial del Gobierno de Franco, el 27 de febrero de 1939, [7] bajo la idea de defender los intereses nacionales. [8] Igual conducta adoptó el intendente de Mar del Plata, José Camusso, postulando por una abstención con respecto al conflicto peninsular muy en perfecta sintonía con la actuación del gobierno nacional y bonaerense y, por lo tanto, abogando por un partidismo enmascarado a favor de la causa franquista.

Demográficamente Mar del Plata, principal centro urbano del partido de General Pueyrredón y ubicada en el sur de la provincia de Buenos Aires, al igual que la mayoría del resto de ciudades argentinas, estuvo conformada en aquella época por una población mayoritariamente inmigrante, española e italiana, con una población de 62.000 habitantes en 1939. [9]

Referente a la tipología obrera de dicha ciudad, estuvo influenciada por las corrientes ideológicas anarco-social-comunista. Así pues, Mar del Plata se caracterizó por poseer una estructura gremial-sindicalista muy vinculada al sector turístico, la construcción y la pesca. Hacia finales de la década de 1930, la ciudad se nutrió de una serie de migraciones internas, ya fuese del éxodo rural de los partidos vecinos, así como de las inmigraciones europeas que, tras pasar el embudo de Capital Federal, se instalaron en la ciudad atlántica. Esta situación, añadida al fuerte incremento turístico, produjo una expansión económica con el consecuente aumento de la masa obrera. Para esa época los trabajadores marplatenses se repartieron entre las dos únicas organizaciones que englobaban a toda una serie de gremios y sindicatos. Una fue la Unión Obrera Local (UOL), registrada ya en la década de 1920, conformada por un conjunto de gremios autónomos dirigidos por activistas provenientes del anarquismo, sindicalismo y socialismo. Estos gremios autónomos desconocían las Centrales Obreras de Capital Federal, no admitían la política partidaria dentro de los gremios, así como tampoco consideraban necesario que el Estado interviniera en las negociaciones laborales con las empresas. El segundo centro lo constituían los gremios adheridos a la Confederación General del Trabajo Nacional (CGT), dirigida por el gremio más importante adherido a ella, el Sindicato Obrero de la Construcción, consolidado en 1941, muy influenciado por el Partido Comunista Argentino (PCA). El precedente de dicho Sindicato Obrero de la Construcción fue la Federación Obrera del Sindicato de la Construcción (FOSC) de Mar del Plata, también de orientación comunista, creada en octubre de 1935 con el propósito de convocar a los gremios del andamio a crear el sindicato. [10]

Teniéndose en cuenta estas particularidades, la lucha ideológica llevada a cabo en España durante la guerra civil se reflejó igualmente en la ciudad marplatense entre la élite conservadora y la oposición representada por socialistas, comunistas, radicales y anarquistas. Una Guerra Civil española que se llevó puertas adentro sintiéndola como propia debido a tres factores de base. En primer lugar, por los propios lazos de sangre manifiesta en la amplia colonia de inmigrantes españoles residentes en la ciudad. En segundo lugar, por el recorte temporal en donde gran parte de esa colonia española son aún inmigrantes directos y, por lo tanto, mantienen todavía una fuerte identidad político-cultural del país de origen: España. Y en tercer lugar, debido a la propia influencia de la cultura obrera, predominantemente socialista y comunista, que implicó una fuerte contestación social traducida en la participación activa a través de la ayuda humanitaria pro-republicana, en especies o dinero, así como el envío de voluntarios argentinos [11] para que fueran incorporados en las Brigadas Internacionales. Fue este último factor, principalmente, el que provocó la movilización de gran parte de la sociedad marplatense, no únicamente la inmigrante española, entrando en escena desde la madre de familia pasando por el obrero italiano-argentino, para finalizar igualmente en el ámbito intelectual.

Metodológicamente, la importancia de utilizar la prensa como principal fuente de investigación se debe a su propia naturaleza como medio de comunicación masiva, así como la propia conducta de la misma como actriz política de naturaleza colectiva. Si bien el periódico influye en una audiencia muy amplia que abarca desde el propio Gobierno pasando por los diferentes partidos políticos, los movimientos sociales y hasta la sociedad misma, de igual modo refleja la opinión pública de dichos sectores filtrada mediante un lenguaje político acorde con el pensamiento ideológico de cada editorial. Analizando la temática del final de la Guerra Civil española a través de la prensa podremos observar la conducta social y gobernativa marplatense con respecto a dicho conflicto y el influjo político, propagandístico, que la prensa del lugar podía ofrecer acerca del mismo. Igualmente, teniéndose en cuenta las particularidades que caracterizaron la ciudad de Mar del Plata, comentadas anteriormente, estas pudieron influir en la posición política editorial con respecto a dicho evento peninsular que, a su vez, reflejó directa o indirectamente a través de la noticia escrita o silenciada.

La postura política editorial marplatense con respecto al final de la Guerra Civil española: algunos ejemplos

La prensa como actriz política [12] y por lo tanto difusora de las diferentes arenas políticas que confluían en la sociedad, en nuestro caso marplatense, debido a sus características como medio de comunicación de masas, resultó ser una vía eficaz propagandística, influyente y a veces hasta confusa de la temática de la Guerra Civil española entre una amplia amalgama de lectores que devoraban dichas noticias.

Estos hechos se confirman a través del estudio de aquella prensa marplatense más importante y de mayor tirada para el período de 1939, La Capital [13] y El Progreso, [14] considerados independientes, así como El Trabajo, [15] órgano oficial del Centro Socialista de Mar del Plata.

La utilización de esta prensa en concreto para llevar a cabo el presente análisis no responde a una elección mediante un sistema de muestreo o al azar de la misma, de entre una determinada prensa de igual categoría, sino a una elección consciente previa información de estudios locales precedentes [16] de toda una tipología de prensa caracterizada por el grado de difusión de la misma, así como por el respeto del que gozaban tanto en el ámbito del gobierno como de la sociedad local. [17]

Esta prensa "bombardeaba" casi a diario con toda una serie de noticias que trataban del conflicto español protagonizando su actualidad publicable. Una actuación que representó un continuum con respecto a los años anteriores desde el mismo momento en que se da por iniciado dicho conflicto. Pero el año 1939, asimismo, fue un período que marcó un punto de inflexión en cuanto a aquella etapa periodística forjada desde el mismo momento en que estalla la guerra civil, pues a partir del segundo trimestre del mencionado año no solamente disminuyeron aquellas noticias que referían a tal evento, ya incluso antes de que se diera por finalizado el mismo en el mes de abril, sino que además se dio un giro temático siendo el protagonista, a partir de entonces, el inminente estallido de la Segunda Guerra Mundial. De esta manera, la temática española quedó diluida dentro del conflicto europeo a través de aquellas noticias que describían la política exterior del gobierno del general Franco con respecto a las potencias del Eje y a los gobiernos democráticos de Neville Chamberlain y Édouard Daladier. Esta decadencia temática española afectó mayoritariamente a aquellos periódicos considerados independientes pero, a diferencia de los mismos, afectó en menor grado a El Trabajo, órgano partidario afín a la causa republicana. Este último continuó informando acerca de la Madre Patria pero, esta vez, orientando la noticia hacia los refugiados republicanos ubicados en los diferentes campos de concentración del territorio francés, así como en la política interior del general Franco traducida básicamente en noticiar la represión franquista.

Dentro de esa categoría de prensa como un medio de comunicación muchas veces confuso, en lo referente a la argumentación del conflicto español, esta quedaba reflejada en una discontinuidad informativa mediante la falta de seguimiento de un orden cronológico en cuanto a la explicación de algunos argumentos se refiere. Tal fue el caso de El Progreso con respecto a los argumentos referidos al reconocimiento del gobierno del general Franco por parte de las potencias democráticas europeas, así como del Consejo Nacional de Defensa [18] auspiciado por el coronel Casado, acaecidos durante el primer trimestre y que fueron nuevamente tratados en el segundo. La Capital hizo lo propio en lo referente a los movimientos comunistas sucedidos en Madrid vinculados a la creación del mencionado Consejo Nacional de Defensa. [19] Así pues, la finalidad de esta insistencia descriptiva fuera del trimestre acaecido, por parte de ambos periódicos, fue la de ofrecer repetitivamente al lector la idea de que había gobiernos democráticos europeos que apoyaban y reconocían al régimen franquista a pesar de que éste supusiera una dictadura militar. De esta manera, estaban ofreciendo la siguiente consigna subliminal y a la vez propagandística pro-franquista, a saber: si los gobiernos democráticos "apoyaban" al general Franco mediante el Comité de No Intervención y reconocían su gobierno se debía a que aceptaban un régimen dictatorial que impusiera un orden al "caos" comunista imperante en España.

¿Por qué caos? Tanto La Capital como El Progreso, a pesar de considerarse a sí mismos como independientes, profesaban una fuerte ideología anticomunista. Esta se dejó ver con suma claridad cuando se trató el argumento del mencionado golpe casadista y de los pertinentes movimientos comunistas que se sucedie-ron durante el mes de marzo de 1939. La manera cómo se narraron dichos acontecimientos respaldaba la idea de que los comunistas eran los responsables directos de la continuación de la guerra y por ende del sufrimiento y muertes de la población civil. Asimismo otorgaron el rol de "cabezas de turco" a J. Negrín y Álvarez del Vayo como los responsables "de tanto derramamiento de sangre". Al respecto, El Progreso comentó lo siguiente en uno de sus artículos:

[...] Lo que ha ocurrido en Madrid explica la dimisión del señor Azaña y descubre el doble juego del doctor Negrín, demócrata en apariencia, pero en realidad agente del comunismo, por no decir algo más. El pronunciamiento del coronel Casado fue provocado por el hecho de que Negrín había colocado al ejército bajo un comando comunista. Se trata, pues, de una rebelión del sentimiento nacional. Respondiendo al llamado del coronel Casado, el general Miaja y la mayor parte de los jefes militares le concedieron todo su sentido y todo su alcance. Con Negrín y todos sus secuaces, el general Franco no podía entenderse de ninguna manera. Con el nuevo gobierno puede y debe hacerlo. [20]

Muchas veces, tanto El Progreso como La Capital recurrieron a las citas y transcripciones, casi íntegras, de artículos de otros órganos periodísticos franceses anticomunistas o de tendencias de derechas tales como Le Matin, Le Petit Journal, L'Intransigent, Le Figaro. Por citar un ejemplo, en un artículo La Capital transcribió:

[...] La guerra española era una llaga purulenta que infectaba a Europa y cuyas consecuencias malignas amenazaban todo su organismo. Lo que interesa en más grado a Francia y Gran Bretaña es que gracias a la actitud tan tardíamente clarividente del gobierno francés, y gracias al reconocimiento por París y Londres del gobierno del general Franco, los jefes Rojos de Madrid comprendieran que ya nada podían esperar del Frente Popular francés. La España de Franco nos deberá eso, por lo menos [...]. [21]

Mediante este método de citar y transcribir informaciones de periódicos determinados, este par de rotativos independientes dejó traslucir su posicionamiento anticomunista de forma indirecta, con lo que utilizando dicho sistema implícito informativo este se convirtió en un arma propagandística pro-conservadora y pro-franquista. Si bien ambos periódicos no solían incluir artículos de opinión respecto del conflicto español, su postura política se dilucida en la forma de narrar o describir tales acontecimientos tal y como hemos visto anteriormente. Se observa aquí una semejanza con la postura editorial de aquella otra prensa nacional, La Nación y La Prensa, los que "más que apoyar la sublevación, la justificaron, estimándola inevitable dado el sesgo peligrosamente revolucionario que advertían en la República". [22] Asimismo, la postura conservadora y anglófila de este par de periódicos nacionales dio lugar a un apoyo a la política de pres-cindencia adoptada por el gobierno argentino en consonancia con el Comité de No Intervención amparado por Gran Bretaña y la Sociedad de Naciones. [23] Además, disminuyeron al mínimo la cobertura informativa acerca del movi-miento de solidaridad con ambos bandos o de cualquier otro acontecimiento ocurrido en Argentina que tuviera relación con España imperando "la noticia escueta, reducida a sus hechos más evidentes y asépticos". [24] Todas estas características se observan, prácticamente sin diferencia alguna, en La Capital y El Progreso, en cuya composición editorial predominó la noticia "seca", concisa, no mencionándose ningún tipo de ayuda humanitaria o acto de manifestación argentino/marplatense con respecto a la guerra civil española.

Asimismo, dicha actitud anticomunista de estos rotativos guardaba relación con la conducta política del gobierno argentino, dominado por el conservadurismo del Partido Demócrata Nacional, en donde los nacionalistas restauradores, influenciados por las corrientes nazi-fascio-falangistas, adoptaron la idea de que la izquierda en general, socialismo y sindicalismo, así como el comunismo en particular, eran los peores enemigos de la nación, pues veían en ellos la amenaza de una "revolución proletaria en todo el mundo". [25]

Sin embargo, para El Trabajo tanto el Comité de No Intervención, el reconocimiento del gobierno del general Franco por Francia, Inglaterra y Argentina (el 27 de febrero de 1939), [26] así como el golpe de Estado del coronel republicano Segismundo Casado, supusieron una traición para el gobierno legalmente cons-tituido de la II República y la causa de su derrota. Referente al reconocimiento del gobierno franquista, los artículos que publicó dicho periódico se basaron en las protestas que los diputados franceses e ingleses de la oposición hicieron a sus respectivos gobiernos por dicha declaración. [27] Pero, ante todo, la noticia giró en torno a las protestas que los diputados socialistas argentinos, así como la Federación de Organismos de Ayuda a los Republicanos Españoles (FOARE), entre otras instituciones no gubernamentales, hicieron al propio gobierno a través de la organización de diferentes mítines [28] y en donde, a cada acto, se invitaba a adherirse a los partidos políticos así como a entidades gremiales y culturales afines a la causa republicana. [29] La Cancillería argentina, ante toda esta serie de manifestaciones y críticas ofrecidas por la oposición y federaciones afines, tuvo que emitir un comunicado explicando el por qué de ese reconocimiento, fundamentando su postura en el hecho de que el restablecimiento de las relaciones con España se hacía con quienes detentaban "el poder en todo el territorio de ese Estado, sin entrar a considerar el problema interno de acuerdo a la norma de conducta seguida sobre el particular". [30]

Unido a este argumento, es interesante señalar un hecho que tuvo lugar en Mar del Plata como consecuencia del reconocimiento del gobierno de Burgos. El vicecónsul honorario de España en esta ciudad, Olegario Sánchez, hizo entrega de su cargo en el mes de marzo de 1939, al manifestar su desacuerdo por dicho reconocimiento. [31] La dimisión de Olegario Sánchez seguía la trayectoria dada por Ángel Ossorio y Gallardo, al dimitir este de su cartera como embajador de España en Buenos Aires, el 26 de febrero del mismo año, ante el mencionado reconocimiento argentino. Así pues, la dimisión de ambos cargos diplomáticos representa otro aspecto de la conmoción que supuso el desenlace de la Guerra Civil española desde el ámbito funcionarial hispano-argentino y, en concreto, en Mar del Plata, siendo El Trabajo el único que informó acerca de dichas dimisiones, a diferencia de la otra prensa independiente local, que prefirió silenciar este argumento.

Referente a los movimientos comunistas que se sucedieron en el mes de marzo como réplica al golpe de Estado casadista, El Trabajo ofreció la imagen de los mismos como el deseo de proseguir la guerra para que ésta quedara sumergida dentro del conflicto mundial en ciernes, de tal manera que posicionándose -se pensaba- el fragmentado y debilitado gobierno republicano en el bando aliado, este ayudaría a derrotar al ejército nacional. Así pues, la idea de Negrín de proseguir la guerra no era vista por el mencionado periódico como la necesidad de implantar una dictadura comunista en España, a diferencia de lo que manifestaban El Progreso y La Capital entre sus páginas. Cabe añadir que El Trabajo no ofreció mucha cobertura informativa a este argumento, respondiendo este hecho a la idea de que los socialistas argentinos no veían con buenos ojos la radicalización del gobierno republicano español por la creciente influencia de los comunistas en el mismo.

Tal y como comentábamos al inicio, la prensa, como medio de comunicación de masas, resultaba muchas veces confusa en cuanto a la información ofrecida acerca del conflicto español en su actualidad publicable como noticia. Una confusión que estaba relacionada con esa discontinuidad informativa. Otro ejemplo de la misma fue el silenciamiento de determinados argumentos insistiendo sobre otros de mayor interés para el propio rotativo, estando abordados de forma distinta por cada uno de ellos. [32] Este querer callar determinados argumentos quedaba reflejado en las páginas de El Trabajo a través de las noticias que trataban de las batallas. Dicha actuación respondía al hecho de que no le interesaba sacar a la luz la progresiva e inminente derrota republicana para, de esta manera, no provocar un decaimiento moral entre la opinión pública pro-republicana, ya que hubiera podido afectar a aquel activismo de dicha sociedad reflejada en las ayudas humanitarias destinadas a socorrer la República española. Es decir, este rotativo, al igual que los bonaerenses España Republicana, [33] Noticias Gráficas o Crítica, tuvo un rol fundamental propagandístico, ya que realizó un trabajo de docencia moral y política a favor de dichas ayudas. Utilizándose un sistema de sensibilización del lector, esta prensa podía dar continuidad a la obra de auxilio iniciada en los primeros días de la contienda española, ya que, a punto o una vez finalizada la misma, cabía la posibilidad -se pensaba- de que esa ayuda disminuyese por considerarse innecesaria al no existir el gobierno de la República, motivo por el cual El Trabajo inhibía aquellas noticias que referían a las derrotas gubernistas. [34] Ante la realidad bélica, el periódico El Trabajo fue anunciando sorpresivamente las victorias nacionalistas, como por ejemplo la caída de Barcelona el 26 de enero, utilizando siempre lenguaje anti-franquista para referirse al bando nacionalista con términos tales como, ejército de mercenarios, fuerzas pardo-fascistas, insurgentes, facciosos, insurrectos y dando la sensación de que las batallas se paralizaban en el tiempo.

En esta actuación de El Trabajo se observa un paralelismo con el periódico de Natalio Botana, Crítica. Este periódico independiente, ante la inminente derrota republicana, sesgaba las noticias provenientes de la península "con el objetivo de sobredimensionar los triunfos leales y ocultar o relativizar los avances rebeldes" [35] para, por ejemplo, de forma sorpresiva informar acerca de la toma de Madrid por los nacionalistas el 28 de marzo de 1939. Terminada la guerra civil, tanto un rotativo como el otro privilegiaron la temática de la represión franquista y las noticias acerca de los refugiados. Fue a partir de entonces cuando la propaganda periodística de El Trabajo se hizo exclusivamente a favor de los exiliados republicanos y las víctimas del franquismo interpelando a la población, como venía haciéndolo ya desde el inicio de la guerra civil, para que tomaran parte de forma activa en las ayudas humanitarias, tal y como venía desarrollándolo, a su vez, el diario Crítica a nivel nacional.

Sin embargo, los periódicos El Progreso y La Capital sí que otorgaron al argumento de las batallas un fuerte protagonismo entre sus columnas detallando minuciosamente los avances territoriales en el frente nacionalista y ofreciendo la imagen de un ejército nacional organizado y fuerte, aspectos de los que -según este par de rotativos- carecía el ejército republicano.

De todas las afirmaciones realizadas anteriormente se desprende una última que descansa en la manera de narrar, comentar y silenciar la información por parte de los tres rotativos. La jerarquización, exclusión o inclusión de temas por la técnica periodística de esta prensa analizada hace que la lectura por separado de estos periódicos no permitiera entender, o ver con claridad, los sucesos tanto del final de la Guerra Civil española, el exilio republicano, así como el primer gobierno de Franco. Aquella realidad quedaba fragmentada si el lector accedía a la lectura de tan solo un tipo de rotativo, fuere cual fuere, anulándose la posibilidad de contrastación de las diversas realidades noticiadas. Resulta difícil suponer que un mismo lector, independientemente de cuál fuera su posición económica, llegara a leer diariamente dos o más periódicos de la zona; más probable era que, en última instancia, seleccionara el más próximo a su ideología política. Hemos de destacar, además, la dificultad de analizar el consumo diario periodístico de los lectores, debido a que, por lo general, el análisis de los consumos culturales -quiénes son los lectores, cómo leen- es muy difícil realizarlo. Referente a nuestro estudio no podemos ofrecer ningún tipo de afirmación en este sentido, pero sí podemos alegar, como se verá más adelante, que aquellos rotativos que mostraron un partidismo activo a la causa republicana ejercieron una influencia importante entre la sociedad marplatense, una buena parte de la cual se prestó rápidamente a la ayuda humanitaria.

Así pues, estos tres periódicos analizados mostraron los claros y oscuros de un conflicto español que respondía a una sed de consumo informativo que demandaba una amplia colonia española, y no española, residente en Mar del Plata. Además, para aquellos rotativos considerados independientes revelaba una línea de actuación política como el reflejo de aquella adoptada por la Intendencia de turno y que condicionaba indirectamente la actualidad noticiable: anti-comunismo, anti-popularismo y conservadurismo. En definitiva, tanto la Guerra Civil española en un inicio, así como el primer gobierno franquista, después, afectaron sobremanera a una sociedad marplatense que la vivió como propia y no como algo ajeno y en donde tal conmoción se encargaría de reflejar cada uno a su manera los diferentes rotativos analizados. Los periódicos actuaron como mensajeros de aquella realidad fragmentándola en función de los intereses políticos de la empresa privada o partido al cual pertenecían.

El Progreso y La Capital: reflejo de la prensa franquista

Teniendo presente las similitudes encontradas entre las consignas de la prensa franquista y los argumentos ofrecidos tanto por los periódicos La Capital y El Progreso, así como la manera de abordarlos (lenguaje utilizado, constancia temática, silenciamiento de algunos argumentos, etc.), situamos a ambos diarios dentro de un tipo de prensa conservadora y anticomunista decantada a favor del ejército nacionalista, primero, y del gobierno franquista después.

Las consignas de la prensa franquista del período de 1939 a 1942 fueron unas directrices fuertemente condicionadas al desarrollo de los acontecimientos internacionales y particularmente a los de la guerra mundial; [36] los componentes de la orientación de dicha prensa giraban en torno a cuatro premisas básicas: la defensa a ultranza de la actitud neutral de España como consecuencia de su adscripción a los sistemas totalitarios; la declaración de fortaleza del gobierno; la necesidad de atemperar las relaciones, hasta entonces reiterativas, de identificación y amistad con Alemania e Italia; por último, la reconstrucción española evitando cualquier alusión a las apetencias colonialistas del primer momento. [37]

Estas consignas, con una función legitimadora en el proceso de estabilización del régimen, las observamos también en ambos periódicos marplatenses, ya que muchas de las noticias ofrecidas por ellos procedían de la trascripción directa de comunicados oficiales dados por el gobierno de Burgos. Este hecho invita a la reflexión de por qué se dio tanto protagonismo a los comunicados oficiales franquistas y no a otras informaciones no oficiales procedentes, por ejemplo, de las diversas agencias de prensa tanto europeas como americanas: United Press, Havas, etc. Así pues, la neutralidad de Franco con respecto a firmar o no la alianza militar con el Eje Roma-Berlín fue un argumento muy tratado por ambos rotativos. Los artículos referidos a esa temática ofrecieron una posición neutral del Caudillo, a lo largo del segundo trimestre del año 1939, otorgándole al régimen franquista una imagen pacificadora en los meses previos al conflicto europeo. [38]

Referente a la declaración de fortaleza del régimen de Franco, ya fue plan-teado, como se ha comentado anteriormente, cuando se narraban minuciosamente las victorias nacionalistas en los diferentes frentes, pero, ante todo, fue tratado por ambos periódicos en aquellos artículos que hablaban del desfile de la victoria. Entrambos rotativos reservaron un espacio considerable en sus columnas para remarcar una y otra vez "el imponente despliegue de fuerzas militares nacionalistas". [39] La manera en que se narraron los hechos ofrecía al lector el enfoque de un régimen franquista sustentado en una potente dotación armamentística, símbolo de su enorme poderío, sin hacerse referencia en momento alguno a la manera en cómo se consiguió dicho material de guerra.

Respecto a la idea de Franco de atemperar su amistad con las potencias del Eje, la encontraremos reflejada a través de la temática del abandono de las tropas ítalo-alemanas que lucharon al lado de las franquistas. Este par de periódicos mostró la imagen de una España independiente que no quería seguir manteniendo por mucho tiempo relaciones diplomáticas con las potencias del Eje, suavizando, de este modo, aquellas noticias que referían a los contactos que mantuvo Franco con los jefes y altos diplomáticos alemanes e italianos. La realidad mostraba todo lo contrario, ya que a pesar de la declaración oficial de neutralidad del gobierno franquista del 4 de septiembre de 1939, donde el Caudillo se mostraba internacionalmente adoptando el rol de pacificador, era sabida su profunda admiración por las potencias del Eje, así como su acentuado odio hacia Inglaterra y Francia. [40] Sin embargo, ambos periódicos interpretaron conscientemente dichos acontecimientos adaptándolos a su propia actitud política traducida en un anticomunismo, como se ha comentado anteriormente, un apoyo al catolicismo, así como a favor de una postura anglófila con respecto a la Segunda Guerra Mundial en ciernes. Esta última postura pudo tener su influjo por parte de aquella élite conservadora personificada por el conjunto de las grandes empresas extranjeras, sobre todo británicas, que tuvieron ciertas posiciones claves en la economía argentina, así como en la propia estructura gubernativa. [41] Un conservadurismo anglófilo que pudo influir en los editoriales de La Capital y El Progreso ya que sus directores, grandes amigos, militaban entre las filas del Partido Demócrata Nacional de Mar del Plata.

Vinculado a este tema del abandono de las legiones extranjeras y continuan-do con la idea de querer ofrecer esa imagen de una España independiente, estos periódicos noticiaron aquellos argumentos que hacían referencia a las ambiciones territoriales de Mussolini con respecto a España. En este sentido, se informó acerca de la supuesta idea del Duce de convertir la España de Franco en un protectorado italiano como el de Albania. La respuesta del Caudillo ante esta idea, según ambos periódicos, fue la de agilizar el retiro de las tropas italianas de territorio español. Otro de los temas al que se dio bastante cobertura informativa fue el de la "invasión de técnicos alemanes e italianos" [42] a territorio español, sin consentimiento del general Franco. Para ambos noticieros esta "invasión" fue motivo de expatriar con mayor rapidez dichas tropas extranjeras. En resumen, el objetivo era ofrecer la imagen de una España que no quería seguir manteniendo por mucho tiempo relaciones diplomáticas con las potencias del Eje.

Por último, el argumento de la reconstrucción española fue abordado por El Progreso y La Capital ofreciendo la imagen de una España que quería recuperarse de los estragos de una larga guerra mediante una buena organización y extrema vigilancia de su masa obrera, así como anulando cualquier apetencia colonialista española. [43] En este sentido, tanto un rotativo como el otro interpretaron los actos represivos como un gesto necesario para la buena conducta social en materia reconstructiva del régimen. Es decir, se habló de las detenciones republicanas no como un proceso de aniquilación física de sus enemigos políticos y sociales sino como un correctivo inevitable para realizar la tarea reconstructora del país. Sin embargo, silenciaron determinadas noticias que trataron acerca de las condenas sumarísimas, sin juicio previo, impuestas por las cortes marciales franquistas. Tampoco informaron acerca de los campos de concentración ubicados en el interior del país, en donde se internó a la mayor parte de los refugiados repu-blicanos para su posterior reeducación una vez superada la posible condena de pena de muerte, es decir: la de ser fusilados.

Para completar esa imagen acelerada de una España en vías de reconstrucción pacífica, La Capital, pues El Progreso ni tan siquiera los menciona, abordó los conflictos registrados en el interior del gobierno franquista, [44] interpretándolos como la respuesta del general Franco a una ideología falangista, semejante a la italiana, que quería imponer sus directrices en el poder. Así pues, los artículos que trataron este argumento citaron no tanto las disputas entre monárquicos, falangistas y militares, sino "la oportuna reestructuración" del gabinete. Por lo tanto, se ofrecía al lector el perfil de dicha reestructuración no como un grave problema que conllevaría al desorden y al caos nuevamente, sino todo lo contrario, como de una buena organización ministerial del gobierno del general Franco, aunque ello supusiera la depuración interna a nivel de destituciones y/o cambios de cartera de algunos de sus miembros, la mayoría militares, desafectos a las directrices del régimen.

Asimismo, tanto La Capital como El Progreso sucumbieron por iniciativa propia a uno de los objetivos principales de la Delegación de Prensa y Propaganda del régimen franquista, o sea, utilizar la prensa diaria y periódica y demás medios de difusión para dar a conocer, "tanto en el extranjero como en toda España, el carácter del movimiento nacional, sus obras y posibilidades y cuantas noticias exactas sirvan para oponerse a la calumniosa campaña que se hace por elementos rojos en el campo internacional". [45] Ciertamente, la iniciativa franquista de propaganda en el extranjero tuvo fiel plataforma en este par de rotativos marplatenses, que fueron perfilando a trazos dicha consigna bajo la máscara de una prensa independiente. Al publicar noticias provenientes mayoritariamente de comunicados oficiales del gobierno de Burgos, o bien transcribiendo informaciones recogidas en periódicos internacionales afines a su ideología como Le Matin, L'Intransigent, etc., hizo que nos situáramos ante un tipo de prensa pro-conservadora y, en este caso, pro-franquista.

El Trabajo y la propaganda republicana - La visita del general Vicente Rojo a Mar del Plata

La propaganda solidaria pro-republicana se continuó realizando a nivel nacional durante el año 1939, no sólo a través de la prensa escrita, sino, además, mediante la presencia de figuras relevantes de la República Española, tales como Indalecio Prieto, Vicente Rojo, Ángel Ossorio y Gallardo, entre otros, con el objetivo de sensibilizar a la opinión pública para, de esta manera, agilizar las ayudas humanitarias.

En este contexto de actuación de los diferentes centros republicanos, así como de los centros regionales o diversas instituciones argentinas, debe entenderse la visita que realizó el general Vicente Rojo a la ciudad de Mar del Plata el 29 de octubre de 1939. El general republicano fue invitado por el Centro Repu-blicano marplatense con el fin de inaugurar un parque, recientemente adquirido por este último, que se utilizaría para realizar festejos multitudinarios, dada su capacidad, con el objetivo de recaudar fondos para la causa republicana. [46] La visita no solamente sirvió para fortalecer el ideario democrático dentro de la colectividad republicana marplatense y delegaciones vecinas, [47] sino, también, para promover la ayuda a los refugiados republicanos españoles ubicados en los diferentes campos de concentración franceses. [48]

La figura de Vicente Rojo, considerado un héroe por los afines a la causa republicana en Mar del Plata, artífice de "la gloriosa ofensiva del Ebro", fue tratada por el periódico socialista El Trabajo como de un "huésped ilustre". [49] Esto queda reflejado en el artículo que rezaba lo siguiente:

[...] Vicente Rojo, representa para los hombres libres de nuestra ciudad, que en su hora acompañaron a los republicanos españoles, con verdadero amor y desinterés, a sostener con su aporte moral y material a los defensores de la República, el más alto reconocimiento. El distinguido militar, recibirá en ese pedazo de tierra argentina, convertida en solar español [se refiere al parque que inaugura el Centro Republicano Español de Mar del Plata], el justo homenaje de españoles, argentinos y extranjeros que gozan aquí de los beneficios incalculables de la libertad. [50]

Durante el almuerzo ofrecido al general republicano se leyeron varias cartas enviadas por los refugiados españoles, "en las que se expresaban las penurias a las que estaban sometidos". [51] Tras el banquete se llevó a cabo una colecta entre los asistentes recaudándose la suma de 170 pesos [52] para destinar a los refugiados. [53] La presencia física de este personaje cargado de una fuerte simbología, pues la prensa se refería a él como el "ilustre militar" [54] o "el héroe de la defensa de España", [55] contribuía indudablemente a dar continuidad a las labores humanitarias pro-republicanas:

[...] Las simpatías de que goza en el vecindario el Centro Republicano, puestas de manifiesto en múltiples ocasiones en las fiestas realizadas bajo su patrocinio para allegar recursos a los soldados que lucharon en defensa de la República, y los ancianos, mujeres y niños que durante tres años sufrieron las consecuencias de la invasión pardo-fascista, han de volverse a poner de manifiesto el domingo próximo por la nutrida concurrencia que asistirá a la fiesta [refiriéndose a la fiesta en honor al general V. Rojo]. [56]

Tan importante fue la visita de este personaje republicano en concreto, como la acción mediática propagandística que en torno a él realizó el periódico El Trabajo, que se insertaba dentro de aquella colaboración humanitaria pro-republicana del propio rotativo a través de la cesión de sus páginas noticiando el conflicto español primero, así como de los refugiados, después. A través de la publicación de artículos que referían a "crímenes, represiones y venganzas del ejército invasor nacionalista", se pretendía establecer una lección de docencia política entre los lectores marplatenses para que se prestaran al auxilio de una República española caracterizada de humillada por esta prensa y reflejada en los millares de exiliados republicanos hambrientos.

Propaganda a los Comités de auxilio pro-republicanos marplatenses

La función básica del diario El Trabajo para el año 1939, en lo que a las ayudas humanitarias se refiere, fue la de mantener informado a todos los adherentes de la causa acerca de cómo estaban siendo gestionadas las ayudas por parte de los diferentes comités de auxilio marplatenses, así como la publicación de los "llamamientos" al auxilio por los mismos. Por ejemplo, el Comité de Ayuda a los Refugiados Españoles (CARE), filial de la FOARE, creada por la FOSC, el cual, durante el primer trimestre de dicho año, utilizando las páginas del mencionado diario, publicó una serie de artículos en donde se hacía un llamamiento a reforzar "la ayuda moral y material entre la clase obrera y democrática", [57] con el objetivo de socorrer a los "necesitados de España republicana, niños, ancianos, mujeres y refugiados". [58]

Lo propio y más detalladamente harían la Subcomisión de Socorro a España (SSE) y la Comisión Femenina de Socorro a los Huérfanos Españoles (CFSHE) [59] (que, como lo indica su nombre, orientó su ayuda única y exclusivamente al socorro de huérfanos), ambas creadas por el Centro Republicano Español de Mar del Plata, [60] las cuales, publicitando el manejo del capital disponible a través de El Trabajo y el seminario bonaerense España Republicana, [61] cumplieron dos objetivos básicos: otorgaron cierta tranquilidad al donante, ya que éste observaba la buena administración y colocación de ese dinero proporcionado y, por otro lado, se estaba ofreciendo continuamente una propaganda directa a favor de esas organizaciones y a su vez al gobierno de la República española, con lo cual favorecía la continuación de esos ingresos que fueron in crescendo. [62]

Asimismo, El Trabajo, dentro de su campaña de sensibilización de la opi-nión pública para efectivizar la ayuda humanitaria, publicitaría toda una serie de artículos que referían a los diferentes comités nacionales, sobre todo de Buenos Aires, tales como la ARE (Agrupación Amigos de la República Española), FOARE, la Comisión Coordinadora de Ayuda a España en la Argentina (de orientación anarquista), la Comisión General pro Ayuda a los Trabajadores de España creada por la CGT, etcétera.

Estos actos de propaganda pro-republicana por parte de El Trabajo estaban reflejando, a su vez, las prácticas de la sociedad marplatense con respecto a un macro-movimiento de solidaridad, fruto de aquel impacto que supuso la Guerra Civil española y sus consecuencias. Sin duda alguna, la prensa afín, como docente moral y propagandística, ayudó a incrementar dichas iniciativas pero no fue el único medio. Tal y como comentábamos al inicio, la propia estructura social y obrera de la ciudad generó un caldo de cultivo común propicio a gestar estos grupos importantes que centralizaron aquel activismo de ayuda humanitaria pro-republicana marplatense como unas de las más importantes del país: el CARE, creado por la FOSC, de orientación comunista, la SSE y la CFSHE, representantes de la colonia hispano-republicana. Pero no fueron los únicos; tanto el Centro; Socialista como algunos gremios autónomos de orientación anarquista de la ciudad -Gremio de Chauffeurs, Sindicato de Plomeros y Cloaquistas, Sindicato de Mosaistas y Anexos, etc.- colaboraron con dichas ayudas. No debemos olvidar que, desde el inicio de la guerra civil, la causa de la República española fue símbolo de la causa obrera. La particularidad de todas ellas recae en la estrecha colaboración de las mismas con el Centro Republicano marplatense, a través del cual realizaron toda una serie de donaciones, mayoritariamente en dinero, como por ejemplo la compra de Bonos de Racionamiento para las Milicias Españolas destinados a paliar las necesidades materiales de las tropas de la retaguardia. Así pues, hubo cierto diálogo entre el Centro republicano y las diferentes centrales obreras marplatenses, una característica que no compartía el Centro Republicano Español de Buenos Aires, que no reconocía la actividad solidaria de la FOARE por considerarla un foco de radicalización política comunista y, por lo tanto, a su juicio iba en contra de aquel decreto promulgado por el gobierno de Ortiz el 30 de mayo de 1939, que prohibía las asociaciones extranjeras. Dicho decreto fue medio de control político eficaz, cuyo objetivo era que no se radicalizara en el país ningún foco social-comunista entre una población mayoritariamente inmigrante europea. [63] El Centro Republicano marplatense quizás vivió ese tema desde una óptica de aislamiento geográfico. Es decir, si bien seguía las normas dictadas por la Federación Republicana a través del envío continuo de circulares por parte de esta última, en la práctica las mismas se relajaban dando paso a una cierta colaboración y respeto hacia la FOSC (a pesar de su afiliación al ilegalizado PCA) [64] y a los gremios autónomos representados por la UOL.

Asimismo, las entregas en efectivo del Centro Republicano marplatense a la entidad madre, la ARE, en la que se inserta esa importante contribución del sector obrero, hizo que estas fueran superiores a las de otros centros republicanos del resto del país. [65]

Vocear el exilio republicano

Tras la victoria nacionalista, otros de los principales aluviones temáticos recayeron en los refugiados republicanos internados en los diferentes campos de concentración del mediodía francés. Las noticias que referían al traspaso de la frontera con Francia por los refugiados, así como las de los centres d'accueil y, sobre todo, aquellas que trataban acerca de las condiciones de vida de los exilia-dos dentro de los mismos, quedarían inmersas dentro de aquellos artículos que trataban del auxilio humanitario tanto bonaerense como marplatense. [66]

El Trabajo se limitó a protagonizar una campaña de solidaridad, publicitando una serie de artículos referidos a la oposición, sobre todo radical y socialista, que llamaba y presionaba al propio gobierno nacional para que este modificara la ley de inmigración vigente y permitiera la entrada al país de los refugiados republicanos, ya que, entendían, podría suponer la mejor ayuda a ese exilio, que sobrevivía en unas duras condiciones de vida.

Asimismo, este rotativo, en discrepancia con La Capital y El Progreso, ofreció suficiente cobertura informativa acerca de los embarques de refugiados hacia México y Chile, sin hacer referencia a ningún otro país latinoamericano. Desde el primer momento, México fue visto por El Trabajo como el salvador de los exiliados, tal y como comentaba en uno de sus artículos: "el nuevo mundo da así, por intermedio de Méjico, una lección de democracia". [67] Si bien es cierto que el México del presidente Lázaro Cárdenas colaboró activamente a efectivizar su premisa de: "quedan las puertas abiertas, que vengan todos los que quieran", también lo es que otros países latinoamericanos colaborarían con ese exilio para el año 1939, tales como la República Dominicana, lo cual no se mencionó. El por qué silenciar este argumento está en la propia ideología política de El Trabajo, contraria a la dictadura del presidente de la República Dominicana, Leónidas Trujillo. Este hecho provocó que omitiera las noticias referidas al embarque de refugiados hacia ese país voceando, sin embargo, aquellos realizados por México y Chile, siendo estos unos países gobernados por un Frente de corte democrático, bajo la presidencia de Lázaro Cárdenas y Pedro Aguirre Cerda, respectivamente, afín a su doctrina política y por lo tanto factibles de ser noticiados. [68]

Sin embargo, el exilio republicano fue un argumento fuertemente sesgado por La Capital y El Progreso, que ignoraron por completo el tema, transcribien-do noticias que referían a acuerdos diplomáticos, mostrando, indirectamente, la imagen de unos refugiados a los que se les tildó genéricamente de "rojos", trazándoles un perfil rebelde y anárquico que representaba una lacra para el gobierno francés.

Tanto en un caso como en el otro, el partidismo político cegó una parte de la realidad voceando otras respondiendo a sus propios objetivos. Para El Progreso y La Capital, en este caso, el objetivo era defender el hermetismo de la política migratoria argentina para que no favoreciera la entrada al país al "inmigrante indeseable". [69]

[...] no toleremos por más tiempo la invasión de delincuentes, de elementos indeseables, deportados o huidos de sus respectivas patrias. A eso vamos. Defendamos nuestro patrimonio, salvemos al país del peligro que significa el arribo de esa clase de extranjeros, dañinos, criminales, amorales; delincuentes, en una palabra. Contra ellos, todas las precauciones serán siempre pocas; para ellos, coloquemos cuanto obstáculo sea posible [...] [70] .

Para el caso de El Trabajo, el objetivo último era colaborar con la oposición para que se modificara dicha política inmigratoria. Consciente de que gran parte de aquel exilio republicano no podía regresar a España, pues era vox populi que Franco condenó a muerte a todos aquellos republicanos que tuvieran "las manos manchadas de sangre", se dedicó a dar voz y nombres a los abusos contra la población civil que el "ejército de mercenarios" [71] atentaba sin consideración alguna. Empezó denunciando los bombardeos durante el conflicto para luego hablar de los fusilamientos y detenciones en masa, desnutrición de la población vencida y, sobre todo, hablar de los refugiados exiliados en Francia.

Conclusión

Analizar la temática de la Guerra Civil española a través de la prensa marplatense más importante para la época de 1939 permite observar la actitud social y gubernativa de dicha ciudad balnearia con respecto al mencionado conflicto. Una temática que protagonizó la actualidad noticiable de esa prensa debido a la propia característica político-social de la ciudad, que estuvo representada por una fuerte inmigración española e italiana, marcada por una importante cultura obrera, siendo influenciada por las corrientes ideológicas del comunismo, socialismo y anarquismo, así como la dirección de un gobierno por parte de un arraigado conservadurismo en plena sintonía con el gobierno provincial y nacional. Tanto la lucha ideológica llevada a cabo en España, manifiesta igualmente en esta ciudad, ya que la causa de la República española fue símbolo de la causa obrera, junto con los propios "lazos de sangre" de los inmigrantes españoles, hicieron que dicha guerra se sintiera como propia.

Un sentimiento que se materializó a través de la participación social activa mediante la creación ad hoc de diferentes comités de ayuda humanitaria pro- republicana a favor de la causa leal, primero, y del exilio republicano, después. Una movilización que se encargó de reflejar, casi únicamente, el periódico socialista El Trabajo, que, a su vez, colaboró con ella mediante la propaganda directa a favor de la causa republicana, con el objetivo último de sensibilizar al lector para que se prestara a socorrer la misma, además de actuar como docente político socialista.

Así pues, la prensa, como principal medio de comunicación de masas de la época, partiendo de la base de que no existe la información neutra sin signo ideológico, jugó un rol importante como docente político y moral. La prensa marplatense actuó como mensajera de aquella realidad bélica española fragmentándola en función de los intereses políticos de la empresa privada o partido al cual pertenecían.

De esta manera, para aquellos periódicos considerados independientes, La Capital y El Progreso, reveló una línea de actuación política como el reflejo de aquella adoptada por la intendencia de turno y que condicionaba indirectamente la actualidad noticiable en forma de anti-comunismo, anti-popularismo y conservadurismo, decantada a favor del ejército nacionalista, primero, y del gobierno franquista, después. Un apoyo manifiesto a la causa rebelde mediante el uso abusivo de las consignas de la prensa franquista. Una postura política que tiene su explicación en la propia dirección editorial de ambos periódicos, que estuvo en manos de Agustín Rodríguez (El Progreso) y Tomás Stegagnini (La Capital), militantes activos del Partido Demócrata Nacional y, por otro lado grandes amigos, que informaron acerca de la Guerra Civil española mediante una jerarquización informativa acorde con dicha postura política.

Por su parte, el periódico socialista El Trabajo mostró la cara más humana del conflicto informando sobre todo acerca de las condiciones de vida de la población civil, de los fusilamientos en masa, así como del exilio republicano. Por otro lado, guiado por su postura socialista, minimizó una serie de argumentos que no hilaban de acuerdo con dicha doctrina política. Así pues, por citar algunos ejemplos, disminuyó aquellas que referían a la creciente influencia de los comunistas en el gobierno republicano, así como silenció por completo el exilio a la República Dominicana, posiblemente por el hecho de que dicho país estaba dominado por el yugo dictatorial del presidente Leónidas Trujillo.

Tanto en un caso como en el otro, esta prensa marplatense deformó la temática de la Guerra Civil española dibujándola con las manos de un partidismo político editorial como causa directa de la propia dinámica político-social de la ciudad marplatense.

NOTAS

Da Orden, María Liliana; "El predominio socialista, 1916-1929", en Mar del Plata. Una historia urbana, Fundación Banco de Boston, Buenos Aires, 1991, pp. 129-133 y 146.

Tras la destitución de Bronzini, una intervención reforzada por las autoridades emergentes del golpe militar, empezó a sucederse toda una lista de designaciones compulsivas en Mar del Plata, legitimadas, siempre, por aquellas autoridades bonaerenses nacidas del golpe militar de Uriburu: Emilio N. Grau, Ricardo M. Vedoya, Manuel González Guernico, Antonio A. Vignolo, Juan B. Rossi, hasta que en 1932 se retornaría al sistema eleccionario de gobierno comunal por intendentes, así como el funcionamiento del Concejo Deliberante (Pastoriza, Elisa; "La política conservadora, 1930-40", en Mar del Plata. Una historia urbana, Fundación Banco de Boston, Buenos Aires, 1991, p. 148).

Ibíd., pp. 150-151.

Anteriormente había sido designado por A. P. Justo como Ministro de Hacienda en reemplazo de Federico Pinedo. Este cambio respondía al objetivo del Presidente Justo de situar en dicho cargo a una figura que produjera menos reservas en la oposición radical y en la coalición del gobierno (Halperín Donghi, Tulio; La República imposible 1930-1945, Biblioteca del Pensamiento Argentino, Vol. V, Ariel Historia, Buenos Aires, 2004, pp. 236-237.

Tal y como comenta la historiadora Mónica Quijada, no existen índices cuantitativos que permitan aventurar porcentajes del apoyo suscitado por parte de la sociedad argentina a uno u otro bando -republicanos-nacionalistas-, pero sí que se puede afirmar que dicha sociedad se volcó mayoritariamente del lado republicano. Las evidencias que lo demuestran son muy bastas: desde los niveles de participación en los actos públicos; las listas y las características de las donaciones; el influjo o presión que el sentimiento pro-republicano impuso a la política oficial del gobierno hacia el conflicto español; incluso los testimonios de la época aportan una información inequívoca. Un apoyo pro-republicano argentino que estaba conformado por un porcentaje muy amplio de la colonia española inmigrante, así como aquella otra población no directamente vinculada a dicha colonia (Quijada Mauriño, Mónica; Aires de República, aires de cruzada: la Guerra Civil española en Argentina, Sendai Ediciones, Barcelona, 1991, p. 17).

El gobierno de Burgos dio instrucciones a sus representantes en América Latina ins-truyéndoles para que concentraran sus esfuerzos en los estrechos círculos de la cúpula del gobierno, las fuerzas armadas, la iglesia y la comunidad española, dejando de lado la idea de intentar cambiar la opinión pública en general, por lo menos hasta que acabara la contienda. El motivo se debía a que la lucha contra esos amplios sectores de la opinión pública, tanto en Argentina como en otros países latinoamericanos, suponía un gran esfuerzo por la magnitud de la misma, así como los reducidos recursos financieros de que disponía el mencionado gobierno de Burgos (Rein, Raanan; "Otro escenario de lucha: franquistas y antifranquistas en la Argentina, 1936-1949", en Ciclos en la Historia, la Economía y la Sociedad, Nº 9, 2do. semestre de 1995, pp. 41-42).

El Trabajo, 27-02-1939, Nº 5838.

Los diferentes gobiernos argentinos, bajo la presidencia de A. P. Justo, R. M. Ortiz, R. S. Castillo, Pedro Pablo Ramírez, Edelmiro J. Farrell y Juan Domingo Perón, apoyaron mayor o menormente al gobierno de Franco, pues, de esta manera, pensaban que podían defender los intereses nacionales: mantenimiento del orden social, protección de los intereses económicos, defensa de la soberanía nacional frente a presiones norteamericanas y demostración de independencia en la política exterior (Rein, Raanan; "Otro escenario de lucha: franquistas y antifranquistas...", op. cit., p. 32).

Censo de la población realizado en la provincia de Buenos Aires el 18 de diciembre de 1938 (El Progreso, 04-02-1939, Nº 19517).

Pastoriza, Elisa; Los trabajadores de Mar del Plata en vísperas del peronismo, Biblioteca Política Argentina, Centro Editor de América Latina -CEAL-, Buenos Aires, 1993, pp. 27-28, 43-45, 61, 65-66, 101 y 104-105 y Ferreras, Norberto y Molinari, Irene D.; "Las prácticas políticas en Mar del Plata", en Mar del Plata. De la prehistoria a la actualidad. Caras y contracaras de una ciudad imaginada, Zaida, Mirta (Dir.); Facultad de Humanidades. Universidad Nacional de Mar del Plata, 1999, p. 83.

Para mayor información acerca de la participación de los voluntarios marplatenses -inmigrantes españoles o no- en la guerra española, véase el documental: Esos mismos hombres. Voluntarios Argentinos en la Guerra Civil Española, Grupo de Historia desde Abajo, Mar del Plata, -Argentina- 2006.

Toda prensa ya sea independiente, de Estado, de la Iglesia, de Partido, participa como actriz política, ya que no existe una información neutra sin signo ideológico (Charaudeau, Patrick; El discurso de la información. La construcción del espejo social, Editorial Gedisa, Barcelona, 2003, p. 35). Referente al periódico independiente de información general, aquel que abarca en sus temarios la actualidad noticiable de los sistemas político, social, económico y cultural, informando sobre ellos a escala nacional e internacional, se trata asimismo de un verdadero actor político de naturaleza colectiva, "cuyo ámbito de actuación es el de la influencia, no el de la conquista del poder institucional o la permanencia en él" (Borrat, Héctor; El periódico, actor político, Editorial Gustavo Gili, s.a., Barcelona, 1989, p. 10).

La Capital fue fundado en 1905 por el hacendado Vittorio Tettamanti. A pesar de declararse un periódico independiente, la mayoría de sus colaboradores por aquella época pertenecieron a algún partido político, como es el caso del demócrata progresista Tomás Stegagnini, o del radical Edgardo J. Arata. A partir de 1931 y hasta 1955, la dirección del periódico estuvo a cargo de Tomás Stegagnini, a quien se le atribuyen los cambios tecnológicos que convirtieron el periódico en uno de los más importantes del país. Agustín Rodríguez asume la dirección en 1955, compartiendo la responsabilidad con Stegagnini hasta 1961 -año en que murió este último- y luego, nuevamente, desde 1963 hasta 1974. Agustín Rodríguez, poeta y escritor, fue además director y propietario del periódico El Progreso (Libro diamante histórico y periodístico. 75º Aniversario La Capital de Mar del Plata, 25 de mayo 1905-1980, La Capital, Mar del Plata, 1980, pp. 2 y 9) y (Ferreras, Norberto; Molinari, Irene D.; "Las prácticas políticas en Mar del Plata", op. cit., p. 80). En la actualidad se sigue editando dicho rotativo.

El Progreso nace como semanario el 04-02-1896, no siendo hasta la década del 20 cuando se convertirá en diario. Fue fundado por el español Félix B. Rodríguez, pero en 1917 compraría la redacción otro inmigrante español, Carmelo Quel. En 1936, aunque un hijo de este continuó en la sociedad, fue vendido a Agustín Rodríguez, argentino hijo de inmigrantes españoles y miembro del partido conservador, quien continuaría en la dirección del mismo hasta inicios de la década del 40. Ya desde inicios de la década del 20 es clara la posición conservadora del diario, que incluso polemiza con el periódico socialista El Trabajo en esa época (Da Orden, María Liliana; "Liderazgo étnico, relaciones personales y participación política: los españoles en Mar del Plata, 1883-1930", en María Bjerg y Hernán Otero (comps.) Inmigración y redes sociales en la Argentina, Universidad Nacional del Centro, IEHS, Buenos Aires, 1995, pp. 133-168). Referente a la clausura de este diario, poco se sabe al respecto, dejó de circular en los primeros años de la década peronista,1945/55.

El 7 de diciembre de 1915, bajo la dirección de Teodoro Bronzini, se funda El Trabajo. Se trataba de un órgano periodístico del Partido Socialista marplatense y, al igual que el periódico La Vanguardia, creado en 1894 por el socialismo en Capital Federal, servía de plataforma para concienciar al lector (Da Orden, Liliana; "El predominio socialista, 1916-1929", op. cit., p. 120). El periódico apareció en un principio semanalmente, más tarde como diario. Sus páginas, además de servir como un espacio reservado a las plataformas socialistas tanto en el ámbito nacional como el local, sirvieron también para denunciar los fallos administrativos de la Comuna cuando esta estuvo en manos de comisionados, conservadores o peronistas, así como los intentos de la oposición de desplazar al socialismo de la municipalidad. Durante el transcurso de su vida tuvo que enfrentarse a la falta de recursos económicos, continuas amenazas, atentados e incluso a clausuras. A pesar de estos inconvenientes, el diario continuó su labor hasta que en 1974 tuvo que detener las rotativas por dichos problemas económicos (Ferreras, Norberto y Molinari, Irene D.; "Las prácticas políticas en Mar del Plata", op. cit., pp. 59, 81).

Para examinar la bibliografía que trata de la ciudad de Mar del Plata en cuestiones de inmigración, política, economía, sociedad, etcétera, consultar: Bocanegra Barbecho, Lidia; Registro Bibliográfico, Historia Contemporánea de Mar del Plata, disponible en http://www.lbocanegra.eu/index.php?id=biblio&sez=regbib.

Entendemos aquí por respeto a la consideración que la sociedad y el gobierno local ofrece a una tipología de prensa en donde la característica principal en cada una de ellas recae en la propia dirección editorial, que están o han estado a manos de personajes con cierta relevancia en la escena política local. Tal es el caso del periódico El Progreso, la dirección del cual para la época que analizamos estuvo a cargo de Agustín Rodríguez, miembro del Partido conservador y diputado provincial por el mismo. Referente al diario El Trabajo, su director y fundador, Teodoro Bronzini, fue intendente de la ciudad de Mar del Plata de manos del Partido Socialista y en 1939 diputado provincial por el mismo. Por su parte, Tomás Stegagnini, director del diario La Capital, militaba en las filas del Partido Demócrata Nacional. Evidentemente, se trataba de personajes popularmente conocidos en donde ejercían una cierta influencia no solamente en la escena política sino, además, entre la opinión popular, asegurándose de este modo un nivel de ventas que los posicionaba a la cabecera en cuanto a la difusión del resto de periódicos de esa época. Asimismo, contaban con una reputación que se había consolidado con los años, ya que en 1939 dichos órganos periodísticos contaban con 35 y 40 años de vida editorial.

El Consejo Nacional de Defensa fue un organismo pseudo-gubernamental constituido el 05-03-1939 con la idea de iniciar una serie de negociaciones con el gobierno del general Franco para conseguir el cese de las hostilidades. Quedó conformado de la siguiente manera: Presidencia, general José Miaja; Defensa, coronel Segismundo Casado; Estado, Julián Besteiro; Hacienda, un miembro de la CNT apellidado González Marín; Gobernación, Wenceslao Carrillo en nombre del PSOE; Justicia, Miguel San Andrés de Izquierda Republicana; Comunicaciones, Eduardo del Val de la CNT; Trabajo, Antonio Pérez de la UGT (Rubio Cabeza, Manuel; Diccionario de la guerra civil española, Vol. II, Editorial Planeta, Barcelona, 1987, p. 485., s.v. Madrid [Consejo Nacional de Defensa]).

Dichos movimientos surgen como respuesta al golpe de Estado casadista protagonizando una contrarrevolución.

El Progreso 08-03-1939 Nº 19543.

La Capital 08-03-1939 Nº 11267.

Quijada Mauriño, Mónica; Aires de República...op. cit., p. 210.

Ibíd.

Ibíd.

Buchrucker, Cristián; Nacionalismo y peronismo. La Argentina en la crisis ideológica mundial (1927-1955), Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1987, pp. 142-143. Este hecho dio lugar en 1935 a la prohibición de las actividades comunistas y la ilegalización del PC (Pastoriza, Elisa; "La política conservadora, 1930-40", op. cit., p. 150).

El Trabajo 27-02-1939 Nº 5838.

Tal es el caso de Clement Atlee, diputado inglés y líder de la oposición laborista, quien en una reunión de la Cámara de los Comunes atacó rudamente al Primer Ministro Neville Chamberlain acusándole de "apuñalar por la espalda a los heroicos defensores de la democracia", refiriéndose al reconocimiento de iure del gobierno de Burgos (El Trabajo 01-03-1939 Nº 5840).

La Federación Socialista organizó un mitin en la ciudad de Buenos Aires para protestar por el reconocimiento del gobierno de Burgos por parte del gobierno argentino (El Trabajo 04-03-1939 Nº 5843).

Se organizaron diferentes actos en la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo la Unión Popular Argentina por la Alianza de las Américas (UPA) organizó uno el 03-03-1939, al que se adhirió la FOARE (El Trabajo 24-02-1939 Nº 5836 y 27-02-1939 Nº 5838).

El Trabajo 04-03-1939 Nº 5843.

El Trabajo 03-03-1939 Nº 5842.

Un ejemplo está en la temática de la apertura y cierre de la frontera hispano-francesa relacionado con el Comité de No Intervención en donde El Trabajo, además de abordarla con exhaustividad, la trató en función de los debates que en torno a este asunto se realizaron en las cámaras de los diputados francesa e inglesa ofreciendo, de esta manera, la imagen de la existencia de una amplia masa de oposición política que iba en contra de la efectividad de dicho comité y que abogaba por la anulación del mismo. Tanto La Capital como El Progreso citaron la presencia del Comité de No Intervención vagamente y sin cuestionarse la nula función del mismo en lo que al bando nacionalista se refiere.

Fundado en 1918, España Republicana fue el órgano de prensa del Centro Republicano Español de Buenos Aires (Trifone, Víctor y Svarzman, Gustavo; La repercusión de la guerra civil española en la Argentina (1936-1939), Biblioteca Política Argentina, Centro Editor de América Latina S.A., Buenos Aires, 1993, pp. 23-24).

Bocanegra Barbecho, Lidia; El fin de la Guerra Civil española y el exilio republicano: visiones y prácticas de la sociedad argentina a través de la prensa. El caso de Mar del Plata, 1939, Tesis Doctoral inédita, Universitat de Lleida, 2006, pp. 393-394.

Schwarzstein, Dora; Entre Franco y Perón. Memoria e identidad del exilio republicano español en Argentina, Ed. Crítica, Barcelona, 2001, pp. 127-128.

Terrón Montero, Javier; La prensa de España durante el régimen de Franco. Un intento de análisis político, Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid, 1981, p. 68. El historiador Javier Terrón se basa en la obra de Agustín del Río Cisneros: Viraje político y réplica al cerco internacional (Ediciones del Movimiento, Madrid, 1965), que ofrece cuarenta y cuatro consignas de prensa para explicar las función política de la prensa franquista durante esos años.

Ibíd., pp. 69-70.

La Capital 03-06-1939 Nº 11338 , 14-06-1939 Nº 11347, 25-06-1939 Nº 11357 y El Progreso 01-04-1939 Nº 19564, 19-04-1939 Nº 19577, 10-06-1939 Nº 19620, 11-06-1939 Nº 19621, 14-06-1939 Nº 19623, 20-06-1939 Nº 19628 -este último con título: "Franco mantendrá una benévola neutralidad con Italia y Alemania".

La Capital 20-05-1939 Nº 11327 y El Progreso 20-05-1939 Nº 19603.

Se trató de una neutralidad benévola hacia Alemania, que enmascaraba una ayuda franquista clandestina, previo acorde con Mussolini, para de esta manera beneficiar a las potencias del Eje. (Preston, Paul; Franco. "Caudillo de España", Editorial Grijalbo Mondadori S. A., Barcelona, 1994, pp. 414, 429-428).

El historiador argentino Cristián Buchrucker ofrece una clasificación de las élites conservadoras argentinas en tres categorías: una élite terrateniente y empresaria con predominio de los sectores tradicionales; una élite burócrata estatal; y por último, una élite personificada en el conjunto de las grandes empresas extranjeras con posiciones claves en la economía argentina,  todas ellas muy cohesionadas entre sí (Buchrucker, Cristián; Nacionalismo y peronismo..., op. cit., p. 109).

El Progreso 19-04-1939 Nº 19577.

Un ejemplo sería el artículo, titulado: "Franco no tiene intención de apropiarse de Tánger, expresan. Una enérgica declaración hizo Burgos", en donde se perfila dicha actuación una vez más a través de la trascripción de comunicados ofrecidos por el gobierno franquista (El Progreso 23-04-1939 Nº 19581).

La Capital 09-07-1939 Nº 11368, 26-07-1939 Nº 11382, 27-07-1939 Nº 11383, 29-07-1939 Nº 11385, 01-08-1939 Nº 11387, 04-08-1939 Nº 11390, 05-08-1939 Nº 11391, 06-08-1939 Nº 11392, 08-08-1939 Nº 11393, 09-08-1939 Nº 11394, 11-08-1939 Nº 11396, 25-11-1939 Nº 11485 y 14-12-1939 Nº 11501.

La Delegación de Prensa y Propaganda del régimen de Franco se creó por decreto de 14-01-1937, estando adscrita a la Secretaría General del jefe del Estado (Rubio Cabeza, M.; Diccionario de la guerra... (Vol. II), op. cit., p. 633, s.v. Prensa y Propaganda, Delegación de [zona nacionalista]).

Archivo del Centro Republicano Español de Mar del Plata -en adelante ACRE MdP-, Bono: Empréstito Pro adquisición de un terreno para Parque, sin catalogar y ACRE MdP, Libro de Actas: Acta Nº 61, 26 de Junio de 1939, p. 121 y El Trabajo 17-10-1939 Nº 6031.

En el almuerzo que se le ofreció en el Hotel Castelar asistieron las delegaciones de los centros republicanos de Balcarce, Madariaga, Coronel Vidal, Miramar y Dionisia. Se trata de ayuntamientos limítrofes al partido de General Pueyrredón cuya cabecera es Mar del Plata (El Trabajo 30-10-1939 Nº 6042 y España Republicana 04-11-1939 Nº 495).

Bocanegra Barbecho, Lidia; "La ayuda argentina a la República española. Un análisis a través del ejemplo marplatense, 1939", ponencia presentada en el Congreso Internacional: La Guerra Civil Española 1936/39, 27/29-11-2006, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid, p. 9.

El Trabajo 28-10-1939 Nº 6041.

El Trabajo 28-10-1939 Nº 6041.

El Trabajo 30-10-1939 Nº 6042.

Una cifra nada despreciable teniéndose en cuenta que el presupuesto mensual de una familia obrera en 1939 rondaba los 140 pesos argentinos (Matsushita, Hiroshi; Historia del Movimiento Obrero Argentino 1930-1945, Editorial Siglo Veinte, Buenos Aires, 1983, p. 118).

El Trabajo 31-10-1939 Nº 6043 y ACRE MdP, Libro de Cuentas, 1939.

El Trabajo 17-01-1939 Nº 6031.

El Trabajo 24-10-1939 Nº 6037.

El Trabajo 24-10-1939 Nº 6037.

El Trabajo 06-03-1939 Nº 5844.

Ibíd.

Esta sigla, junto con SSE, CARE y ACRE MdP, corresponde a un acrónimo creado por la autora a fin de simplificar la lectura del texto.

El Centro Republicano Español de Mar del Plata fue fundado en 1929 y nucleaba a inmigrantes españoles de tendencias republicanas. La SSE se creó en el verano de 1936, mientras que la CFSHE se funda en abril de 1938 (ACRE MdP, Libro de Actas de la Comisión Femenina de Socorro a los Huérfanos Españoles, Acta Nº 1, pp. 1-2 y ACRE MdP, Tríptico informativo: Sub-Comisión de Socorro a España, 10 de Noviembre de 1938, sin catalogar).

El 23-04-1939 la Junta Central de la Federación Republicana Española en Buenos Aires acordó que España Republicana fuera el órgano oficial de la Federación. Al respecto se envía una circular a todos los centros y filiales del país comunicándoles dicha resolución, además de organizar las pertinentes corresponsalías que cada centro debía adquirir. De esta manera se aseguraba la continuidad del periódico mediante esas subscripciones semanales, además de concienciar a través de la propaganda directa acerca de la labor humanitaria de la ARE con la colaboración de sus centros adheridos (ACRE MdP, Circular de la Federación Española Republicana, 25-04-1939, sin catalogar).

Bocanegra Barbecho, Lidia; El fin de la Guerra Civil española y el exilio republicano..., op. cit., p. 307. Por citar un ejemplo, los resultados de los festivales -entiéndase pic-nics, asados, funciones teatrales y películas, almuerzos, cenas, etc.- realizados en 1937 ascendían a un total de 1688,55 pesos, mientras que en 1938 la cifra asciende a 7940,2 pesos argentinos (ACRE MdP, Tríptico informativo: Sub-Comisión de Socorro a España, 10-11-1938, sin catalogar).

En respuesta a dicho decreto, la ARE, en agosto de 1939, con el objetivo de evitar que la obra solidaria de la Agrupación pudiera ser considerada como una actividad política, cambia de nombre pasándose a llamar a partir de entonces: Fraternidad Española (ACRE MdP, Circular de Fraternidad Española a las Filiales y Simpatizantes, 11-8-1939, sin catalogar y España Republicana 16-09-1939 Nº 489).

Bocanegra Barbecho, Lidia; El fin de la Guerra Civil española y el exilio republicano..., op. cit., pp. 320 y 397 y Bocanegra Barbecho, Lidia; "La ayuda argentina a la República española...", op. cit., p. 17.

El análisis de los libros de cuentas del centro republicano marplatense, junto con el análisis de los datos publicados por el semanario España Republicana que hacen referencia a las cantidades en efectivo aportadas por las distintas filiales y organizaciones pro-republicanas a la ARE durante el año 1939, el Centro Republicano Español de Mar del Plata siempre destacó como uno de los que más dinero depositaba. Este hecho justifica, en parte, que este semanario le dedicase algunos artículos entre sus páginas del mismo modo que lo haría El Trabajo (Ibíd., p. 8).

Bocanegra Barbecho, Lidia; "El impacto del exilio republicano español en la sociedad Argentina. Una visión a través de la prensa marplatense, 1939", ponencia presentada en el Coloquio Internacional 70 Años del inicio de la Guerra Civil Española, La Habana, Cuba, 21, 22 y 23 de noviembre de 2006, pp. 10-11.

Titulado: "Méjico y los refugiados españoles" (El Trabajo 26-12-1939 Nº 6089).

Bocanegra Barbecho, Lidia; "El impacto del exilio republicano español...", op. cit., pp. 15-16.

En las décadas de 1930 y 1940, los diferentes gobiernos de turno fueron restringiendo, a través de una proliferación de decretos hasta lo absurdo, las migraciones de todo un contingente de refugiados provenientes tanto de la Italia fascista, primero, de la Guerra Civil española, así como de la Segunda Guerra Mundial, después. El gobierno intentó ocultar dichas normativas restrictivas mediante el discurso de protección de la mano de obra nacional frente al desempleo, restricciones que se consolidarán en la década del 40 con el auge de los movimientos nacionalistas que demandaban una defensa de la cultura nacional frente a la penetración extranjera o "inmigrantes indeseables", terminología frecuentemente utilizada para referirse a aquellos exiliados provenientes "de lo peor que expele Europa" (Marmora, Lelio; "Las migraciones en el proceso de integración de las Américas", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, Nº 23, Buenos Aires, abril 1993, p. 87).

El Progreso 21-01-1939 Nº 19505.

Este rotativo utilizaba muy a menudo la expresión "ejército de mercenarios" para referirse al ejército nacionalista.

 
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